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A 10 años de la muerte de Pinochet: la Constitución y la impunidad continúan como legado de la Dictadura

Diez años han pasado de que muriera en 2006 en el Hospital Militar, el 10 de diciembre – Día internacional de los Derechos Humanos -, quien encabezaría una de las dictaduras más horrendas que ha sufrido el continente, y cuyas heridas siguen punzando a sangre viva en los miles de sobrevivientes que aun siguen con vida y en los familiares de las víctimas, así como en la gran mayoría del pueblo chileno que vive hoy bajo la Constitución y las leyes de la Dictadura. Ese día miles de personas salieron a celebrar en varias plazas del país, que había muerto el Dictador, pero también muchos con un sabor amargo por su muerte en completa impunidad.

celebraciones-pinochetPinochet murió en compañía de su familia, entre ellos, su esposa Lucía Hiriart, quien además está de cumpleaños el mismo día 10 de diciembre, y quien hoy está siendo procesada por el negocio inmobiliario que ha estado haciendo con los inmuebles que el Estado cedió de forma gratuita a su Fundación CEMA Chile en Dictadura. Pinochet también estaba siendo procesado cuando murió, y nunca pudo ser juzgado.

Centros de inteligencia, centros experimentación de torturas y de exterminio de las Fuerzas Armadas y policiales fueron dispuestos a lo largo de todo Chile, para perseguir, encarcelar, violar, torturar, ejecutar y desaparecer a miles de obreros, mujeres, niños, sindicalistas, campesinos, sacerdotes, periodistas, con la colaboración activa de civiles, quienes al día de hoy se mantienen en impunidad y gozan de los más fructíferos negocios del país.

Así como Augusto Pinochet siguió en impunidad hasta el día de su muerte, las Fuerzas Armadas, Carabineros  y civiles, también. Sus miembros condenados gozan de beneficios muy superiores a los de un delincuente común y las penas por delitos de Lesa Humanidad fueron incluso inferiores a las que hubiera recibido un ciudadano común de haberlos cometido. Esto debido a que cuando se comenzó a juzgar a los criminales militares, bajo la presidencia de Hugo Dolmestch en la Corte Suprema, se llegó a un acuerdo político para que fueran procesados bajo la norma de media prescripción, dando penas muy bajas a los condenados por torturas y ejecuciones, lo que ha permitido que hoy ya estén siendo liberados u optando a beneficios carcelarios.

Y es que ese terror fue necesario para quienes vieron afectados sus intereses, así como para Estados Unidos, con las reformas (de verdad) impulsadas por el gobierno de la Unidad Popular. Una de sus reformas más importante fue la Reforma Agraria y que afectaba directamente a los dueños de la tierra.

El modelo económico-político que impera actualmente en Chile no podría haber sido impuesto de otra forma. En un Chile en plena Dictadura cívico y militar, los opositores simplemente fueron aniquilados.

Es así como hoy Chile se encumbra como uno de los países con mayor desigualdad del mundo, mayor concentración de la riqueza, donde los bienes sociales básicos están privatizados, como la educación, la salud, el agua y la vivienda.

Y es así como a 26 años de la vuelta a la Democracia, las fuerzas policiales siguen siendo consideradas como elementos de represión y quienes siguen encarcelando, torturando y ejecutando a personas que se manifiestan por derechos sociales, por verdad y por justicia.