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El asesinato del Periodista José Carrasco Tapia: Pepone y el periodismo comprometido

El 8 de septiembre de 1986, horas después del atentado realizado por el Frente Patriótico Manuel Rodríguez a Augusto Pinochet, fue secuestrado desde su hogar el periodista de la extinta Revista Análisis José Carrasco Tapia, dirigente gremial y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR). Eran cerca de las 4 de la madrugada cuando tres civiles armados entraron a su casa, Carrasco dormía en su hogar del Barrio Bellavista, sus hijos Iván de 16 años y Luciano de 14 presenciaron el secuestro de su padre, mismo quienes afirman que ni siquiera le dieron tiempo de vestirse o atarse los zapatos, “no los va a necesitar” le dijo burlescamente uno de sus verdugos.

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La acción sería parte de un acto de venganza tras el atentado ocurrido el 7 de septiembre, perpetrado por el autodenominado “Comando 11 de Septiembre” quien esa noche asesinó a 4 personas. Además de José Carrasco, las víctimas fueron; Felipe Rivera Gajardo, electricista militante del Partido Comunista (PCCH), Gastón Vidaurrazaga Manríquez, profesor, artista plástico y militante del Movimiento de Izquierda Revolucionaria (MIR), y Abraham Muskatblit, publicista militante del Partido Comunista (PCCH), todos fueron acribillados a balazos. Pepe fue encontrado cerca del Parque del Recuerdo ubicado en la Avenida América Vespucio Norte con 14 impactos de bala, encontrándose 12 de ellos en su cráneo.

Según el Informe Retting, inmediatamente después de encontrar los cuerpos, el entonces Ministro Secretario General de Gobierno, Francisco Javier Cuadra, informó a la opinión pública que no se descartaba la posibilidad que estos crímenes habrían ocurrido por una purga entre comunistas. La Comisión redactora del informe afirmó que “el que los secuestradores se identificaran como policías, el que los hechos se desarrollaran en horas de la madrugada, desafiando las rígidas medidas de control militar y policial del momento y la gran disponibilidad de medios de los autores, ha llegado a la convicción de que se trata de ejecuciones por motivaciones políticas con responsabilidad moral del Estado, ya fuere porque en estos hechos actuaban directamente sus agentes o porque había connivencia o tolerancia de éstos, siendo sus muertes violaciones a los derechos humanos.

Biografía de un luchador

Pepone, como le decían sus más cercanos, se caracterizó por ser uno de los mayores luchadores por la libertad de expresión en el país durante los años de Dictadura y por tener un gran compromiso político y gremial. Siendo joven ingresó a militar al Movimiento de Izquierda Revolucionaria, siendo su representante en el Movimiento Democrático Popular, frente político-social opositor a la Dictadura del que participaban grupos más radicalizados de Izquierda que nace en 1983.

Hasta antes del Golpe de Estado trabajó como miembro del consejo de redacción de “Punto Final”. El 6 de diciembre de 1974 es detenido por agentes de la DINA pasando por varios centros de detención, entre los que se encontraba Cuatro Álamos y Puchuncaví, quedando en libertad en 1976, cuando parte al exilio a México y luego a Venezuela junto a su compañera Silvia Vera. Ya en 1984 decide volver al país a seguir en la lucha contra la dictadura.

Fue editor del área internacional de la extinta Revista Análisis, corresponsal del diario Uno Más Uno de México y del Diario de Caracas, además de ser colaborador del semanario EL Periodista de Buenos Aires y consejero metropolitano del Colegio de Periodistas de Chile.

El 5 de agosto de 1986 Carrasco recibió una amenaza de muerte que lo llevó a salir del país con destino a Buenos Aires, sin embargo “Pepone” no quería seguir alejado de su pueblo, como le comentó a sus cercanos, finalmente volvió a Chile el 5 de septiembre. Un día antes de su asesinato José dio una entrevista al medio Prensa Latina donde afirmó “Amamos la paz y amamos la vida, pero más que nada amamos la justicia y amamos la libertad. Y por la justicia y la libertad estamos dispuestos a dar la vida si es necesario“.

La tristeza de Luciano

Su hijo Luciano tenía solo 14 años cuando vio a agentes de la CNI entrar a su hogar para llevarse a su padre. Este hecho marcaría para siempre su vida, desde ese momento en conjunto con su hermano Iván volcaron su vida a la política, pero Luciano nunca logró reponerse de este dramático hecho.

La ausencia de justicia a pesar de saber y reconocer a los secuestradores de su padre lo volcó en una cruda depresión crónica que no logró superar con los años.
Dieciséis años después de los hechos el joven decidió terminar con su vida sin lograr ver nunca a los asesinos de su padre tras las rejas. Su muerte es una muestra que los crímenes ocurridos en dictadura no se encuentran en el pasado pues continúan afectando la vida de quienes resistieron esta dura época.

El juicio

Recién el año 2006 el ministro en visita Haroldo Brito dictó condena contra 14 ex agentes de la disuelta Centran Nacional de Inteligencia (CNI) por el asesinato de José Carrasco y los otros tres profesionales ejecutados esa noche. En diciembre del 2007 la 9° Corte de la Sala de Apelaciones de Santiago confirmó el dictamen del ministro en visita. Sin embargo, dos años después, la Corte Suprema resolvió rebajar la condena para quienes fueron encontrados culpables de los horrorosos crímenes.

De esta manera el ex jefe operativo de la CNI, Álvaro Corbalán, fue condenado a 12 años de cárcel, logrando un descuento de seis años. Por su parte los miembros de la brigada 11 de septiembre, Jorge Vargas e Iván Quiróz sufrieron una rebaja de 13 a 7 años de condena. Y los 11 agentes operativos del organismo –y quienes efectuaron las ejecuciones- quedaron en libertad bajo vigilancia de Gendarmería. Ellos son Pedro Guzmán Olivares, Gonzalo Maas del Valle, Kranz Bauer Donoso, Jorge Jofré Rojas, Juan Jorquera Abarzúa, Víctor Lara Cataldo, René Valdovinos Morales, Víctor Muñoz Orellana, Eduardo Chávez Baeza, Carlos Alberto Fachinetti López y José Ramón Meneses Arcauz.

Conjuntamente las familias de los ejecutados recibieron una indemnización del Estado por los crimines cometidos aquel oscuro 8 de septiembre.

Pepone, icono del periodismo comprometido 

mural peponePepone tanto en vida -en su trabajo gremial en el Colegio de Periodista, tanto como en su trabajo de periodista militante- como tras su muerte se ha convertido en un referente del periodismo comprometido y de aquel que molesta al poder. Su imagen, representada en murales y afiches, aparecen siempre para recordar al periodismo que subsistió e increpó a la Dictadura cuando una nota “desatinada” podía significar condenas y hasta la desaparición. En el propio Colegio de Periodistas de Chile su figura es una presencia presente y un icono de la Libertad de Prensa. En los medios independientes y populares, su figura marca una línea de periodismo comprometido y que no permite concesiones al poder ni se dedica a las “relaciones públicas” a la que han derivado la mayoría de las escuelas de periodismo del país.  No se limita al “reporte oficial” y que tensiona y pone en entredicho al discurso oficial. De este modo José Carrasco Tapia, el Pepone, ha sobrevivido a la muerte y quizás sin buscarlo, se ha convertido en la inspiración de muchos y muchas que se guían por los datos, hechos, para desvelar la verdad y generar transformaciones profundas, muy lejos del periodismo de masas que en general, busca su entretención y no la liberación de conciencia en la opinión informada y que busca el bienestar de la mayoría y no solo de unos pocos que, coincidentemente -pues no podría ser de otra forma- son dueños de los grandes medios.