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A 41 años de la caída en combate de Miguel Enríquez: rescatamos su coherencia

Hace 41 años, en la comuna de San Miguel, cayó en combate el Secretario General del Movimiento Revolucionaria (MIR), Miguel Enríquez Espinosa, a manos de las fuerzas represivas de una Dictadura que ya llevaba un año de existencia, y de la cual, Miguel y su organización, decidieron resistirla desde el primer instante.

Nacido el 27 de marzo del año 1944, en la ciudad de Concepción, donde tempranamente, a los 16 años, entra a estudiar Medicina en la universidad de dicha ciudad. Ahí también comienza su carrera y desarrollo político junto a algunos de sus compañeros de estudios como Bautista van Schouwen, con quién junto al hermano de Miguel y Marcello Ferrada forman la célula Espartaco del Partido Socialista, partido que deja el año 64, un año antes de integrarse al MIR.

Su presencia en el MIR desde el primer momento fue destacada. En el mismo Congreso fundacional del MIR, en agosto de 1965, presenta el documento “La conquista del poder por la vía insureccional”, el cual es aprobado por el congreso, y que refleja tempranamente el pensamiento político-militar de Miguel.

Pero no es solamente hasta 1967 (en el Tercer Congreso) que Miguel se convierte en el secretario general y referente de la organización, la cual en el periodo toma una linea decidida en convertirse en el partido revolucionario de tipo político-militar.

Su linea fue siempre clara, la revolución debía ser a través de la armas, o simplemente no iba a ser. Y i bien nunca creyó en el camino que emprendió la Unidad Popular en 1970, si comprendió que se trataba de una coyuntura favorable que les permitía avanzar en sus propósitos y que dinamizaría el movimiento popular. Pero también tuvo claro que los supuestos del camino institucional de la Unidad Popular, del respeto de las fuerzas armadas chilenas a la Constitución, eran profundamente equivocados.

Fue en en el 17 de julio de 1973 cuando Miguel, “Viriatto” para sus compañeros, pronuncia el certero discurso que anunciaba lo que está por venir. No pasaron ni dos meses para que el proyecto de la Unidad Popular se quebrara por completo ante la violenta arremetida de los militares, y del momento en que el Movimiento de Izquierda Revolucionaria pasara a conformar la resistencia.

Se rechazó el exilio y el asilo político por parte de la organización, y se planteó la resistencia frontal con todas las fuerzas que disponía el partido. Y en eso Miguel siguió mostrando su liderazgo y consecuencia. No abandonó la lucha ni un instante. Estuvo en el frente y liderando hasta ese 5 de octubre de 1974 en donde las fuerzas represivas de la DINA dieron con él, y desgraciadamente en ese periodo, con muchos otros dirigentes y militantes de la organización. La resistencia tuvo que esperar, el MIR tuvo que recomponerse años para nuevamente adoptar una posición ofensiva contra la tiranía.

Miguel murió luchando, y vivió llevando a la praxis sus postulados. Miguel era un revolucionario, que creía en la necesidad de transformar radicalmente esta sociedad por medios también radicales. Cualquier otra conclusión, que busque anestesiar su legado, es simplemente no hacer justicia con su historia, con su pensamiento, pero sobre todo, con su acción

Discurso de Miguel Enríquez en el Teatro Caupolicán, 17 de julio de 1973.