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A los 39 años de la caída de Mario Roberto Santucho, recordamos su pensamiento

El capitalismo es la tumba de toda esperanza de redención humana”

(Mario Roberto Santucho)

En un 19 de julio, pero de 1976, cae en Villa Martelli, Provincia de Buenos Aires, junto a otros 5 compañeros, uno de los más grandes revolucionarios de Argentina y de toda América Latina: Mario Roberto Santucho. Conocido como Roby por sus compañeros, Santucho fue Secretario General del Partido Revolucionario de los Trabajadores (PRT) y Comandante en Jefe del Ejército Revolucionario del Pueblo (ERP), que era la estructura militar el PRT Argentino.

Es así que Roby se destacó tanto por ser un líder político, teórico como militar, y que lideró la fuerza revolucionaria no peronista más importante de Argentina, y que tuvo su mayor vigencia desde El Cordobazo de mayo del 1969 (uno de los movimientos de protesta más importantes de la historia argentina) hasta la caída de Santucho y el número dos del PRT aquel 19 de julio: Benito Urteaga.

Durante ese periodo, Santucho y su partido revolucionario lograron importantes reflexiones y posturas políticas que le permitieron un gran avance y claridad. Desarrolló las lineas del marximo latinoamericano, en especial del guevarismo, el cual fue no solo teorizado, sino aplicado por el PRT-ERP. Entre las reflexiones más importantes de Santucho y su partido fue la de la necesidad de una vanguardia político-militar, la necesidad de realizar una revolución de carácter continental, como asimismo el desarrollo de un concepto que en ciertos aspectos supera al de Poder Popular: el Poder Revolucionario.

En cuanto a la necesidad de una vanguardia organizada de carácter político-militar, es lo que explica el por qué de la creación del Ejército Revolucionario del Pueblo el año 1970, luego de las resoluciones del V Congreso del PRT, el cual debía llevar a cabo una guerra popular prolongada. Sin embargo, siempre Santucho tuvo la claridad de que lo militar se supeditaba a lo político, lo que desmiente las críticas de “militarista” y de “foquista” que muchos han achacado a Santucho, como muy bien explica Néstor Kohan (ver: “Los guevaristas argentinos: Mario Roberto Santucho”). Como se señala en el V Congreso del PRT, lo escencial es la construcción de organización política, y solo desde esta se puede plantear la lucha político-militar. Del mismo modo, el análisis consideró que debía ser siempre eminentemente político.

El segundo aspecto es la necesidad continental de la revolución. Fiel a los postulados del guevarismo, y siguiendo las conclusiones de la Teoría de la Dependencia, Santucho comprendió que es la unidad continental en la lucha la que va a llevar a la liberación del pueblo. Entiende asimismo, que Argentina como el resto de América Latina son parte del sistema capitalista, en su expresión periférica, y por lo tanto la lucha de todas las fuerzas revolucionarias del continente es contra el imperialismo.

De ahí que se puede entender que él haya sido uno de lo impulsores de la Junta de Coordinación Revolucionaria en 1972, donde además del PRT-ERP, integró el MIR chileno, el Movimiento de Liberación Nacional- Tupamaros (Uruguay) y el Ejército de Liberación Nacional de Bolivia. Aunque tardía, puesto que se articuló mientras estallaban los golpes militares a lo largo del continente, fue la expresión de la necesidad de unificar la lucha revolucionaria y darle un carácter continental, en donde la liberación era una posibilidad real mediante la liberación de todos los otros pueblos oprimidos del continente.

El tercer elemento a considerar de su pensamiento es el concepto de “Poder Revolucionario”, este es el contra poder necesario que debe levantar la clase trabajadora entre el inicio de la situación revolucionaria y la culminación de la revolución. Entendiendo los postulados de Santucho y el PRT, se trataría de un proceso prolongado, y por tanto el desarrollo de este poder, contrapuesto al poder de la burguesía, y que en el intertanto (hasta la toma definitiva del poder), ambos poderes existirán de forma dual, hasta la toma definitiva del poder por parte de los trabajadores.

Sin embargo lo más importante de la concepción que Santucho sostiene en su texto “Poder Burgués y Poder Revolucionario” de 1974 es la fuerza material que debe respaldar y defender dicho poder. Sin esta fuerza -una milicia o un ejército revolucionario-, dicho poder es ficticio. Es así, que la concepción de poder en Santucho no es simplemente el poder local y ejercido por el pueblo y desde el pueblo, sino la capacidad real de la defensa de este en una primera instancia, y en una segunda en la capacidad del mismo en tornarse ofensivo y confrontarse exitosamente contra el poder imperante.

Son estas concepciones las que permiten entender el derrotero de Mario Roberto Santucho, y su organización, el PRT-ERP. Un líder político, un analista de la realidad concreta para llevar a cabo las decisiones políticas, un guerrillero que guió su lucha militar según sus objetivos políticos. Un decidido combatiente contra el capitalismo y el imperialismo, a quienes veía como enemigos principales. Un ferviente creyente en la capacidad del pueblo de llevar a cabo su destino, y de ascender a la toma del poder para la creación de una nueva sociedad. Un latinoamericanista y un internacionalista que bregó para estrechar lazos entre las distintas organizaciones del continente y actuar de forma coordinada.

Ese es el legado de Roby, que si bien hace 39 años dejó este mundo, sus ideas políticas permanecen y su diagnóstico sigue vigente. Luchó hasta el último instante por una sociedad más justa, y sin idealismos pero con una profunda convicción, entrego su vida por completo por una sociedad distinta en donde no exista ni explotación ni opresión, enfrentando a dos dictaduras militares e intentando liberar a su pueblo. Como decía el lema de su organización, su ideal fue “A vencer o morir por la Argentina”.