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El aborto: Una discusión abortada en un Chile clasista

aborto seguro

La muchacha, de sobrevivir, arriesga penas de cárcel que van de 3 a 5 años

 

Por Valentina Sánchez

Hoy se supo a través de los medios de (des) comunicación que una menor de edad (una chica de 17 años) se encuentra en estado grave tras haberse realizado un aborto clandestino. La muchacha llegó con una severa hemorragia y en estado inconsciente al Hospital Luis Tizné. Hasta ese lugar llegaron funcionarios policiales de la 16º Comisaría de La Reina tras la denuncia del médico de turno.

Los medios de (des) comunicación agregaron también la dirección de la joven (innecesariamente), hasta donde llegaron los efectivos policiales a registrar (según señala, con permiso del propietario) la casa en donde habrían encontrado en el ante-jardín una bolsa plástica con ropa interior y restos de placenta siendo el feto no encontrado.

La muchacha, de sobrevivir, arriesga penas de cárcel que van de 3 a 5 años, según señala nuestro Código Penal, artículos 342 a 345, bajo el Título de “Crímenes y Delitos contra el orden Familiar y la Moralidad Pública”.

 Chile y una discusión abortada

Chile es parte del selecto (y retrógrado) grupo de países que mantiene, hasta hoy, penalizado el aborto. Entre ellos el Vaticano, Nicaragua, El Salvador, República Dominicana y Malta.

En abril del 2012 en el Senado se rechazó inclusive la “idea de legislar”, en términos simples: La opción de discutir el aborto en el Congreso, cerrando la puerta incluso al aborto terapéutico (que también es penalizado).

Las cifras con las que se “discute” el aborto en ciertos circuitos en Chile son precarias, básicamente porque muchas son proyectivas y en base a supuestos. El aborto se visibiliza solo cuando una chica muere, cuando una niña está embarazada o cuando una noticia (macabra y morbosa de abuso sexual) salta a la palestra. En Chile, irónicamente, el discutir legislativamente sobre el aborto es una discusión abortada.

Sin embargo es “vox populi” que los abortos son habituales. Que padres adinerados llevan a sus hijas fuera de Chile para realizárselos, como lo transparentara, por lo menos en la intención, una animadora de TV (en un Matinal del canal estatal). También es sabido de las prácticas de “apendicitis Express” en clínicas privadas, lo que vendría a convertir a Chile en el país con mas alto índice de apendicitis y prestación de servicio en clínicas privadas de esta patología.

A pesar de todo esto, en Chile existen agrupaciones que abogan por su despenalización. Tantos las que plantean despenalizar el aborto terapéutico tanto como aquellas que plantean el derecho a decidir sobre su cuerpo y ser como la mayoría de los países que permite el aborto (sin apellidos)

Hoy hay una muchacha grave, quizás sobreviva, quizás no, en este último caso algunos/as (ojalá pocos/as) dirán que “es un castigo divino”. Una niña que no tiene derecho a decidir y debe enfrentarse, como muchas (mas de las que quisiéramos), al lúgubre ritual del aborto clandestino en Chile. Insalubre, riesgoso y traumático y, por si fuera poco, a la condena y saña de los medios que, sin delicadeza, la dejan a merced de fanatismos y escarnio público al publicar su domicilio anticipando desde ya la condena que la espera, ya sea en los tribunales o en el infierno que ya han sentenciado algunas personas para ella.

Luego, como siempre, dejará de ser noticia y seguirá el negocio oscuro e insalubre de los abortos clandestinos hasta que tengamos que lamentar una nueva víctima y los y las de siempre saquen sus piedras para lapidar a otra muchacha.

Por un aborto seguro, es imperioso generar políticas públicas de educación sexual, prevención (hoy evidentemente insuficientes) y despenalizar una práctica que tiene que ver mas con la salud pública que con preceptos religiosos y de moral pública.