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Alto Maipo: El Proyecto que complica a la Familia Luksic

Por Marianela González y Editorial RVF

¿Cuál ha sido mi gran pecado? ¿Cómo alguien en su sano juicio puede decirme que soy culpable de las inundaciones en Santiago? ¿Por qué sigo corriendo riesgos? ¿Por qué no lo vendo todo y me voy de Chile? Son algunas de las preguntas que planteó el empresario Andrónico Luksic en un video subido a la plataforma Youtube este domingo. Esto, luego de las críticas ciudadanas y parlamentarias que ha debido enfrentar por su eventual responsabilidad en los conflictos medioambientales causados por sus empresas en el Cajón del Maipo, Caimanes, Corral y otros.

Revisa: Andrónico Luksic se lamenta en un video subido a Youtube: “Soy un ser humano igual que todos y si he cometido errores pido disculpas”

El video, que tuvo la asesoría de los periodistas Mauricio Lob y Carolina García de la Huerta, ambos del área comunicacional de Quiñenco (del grupo Luksic), y con vasta experiencia en las comunicaciones y en manejo de crisis corporativas y de imagen, tenía por objetivo humanizar y “limpiar la imagen” del actual patriarca del grupo más poderoso y rico del país. La grabación original, según publica La Segunda, tenía una duración de casi 2 horas pero fue resumida, editada y pos producida para quedar en solo 6 minutos.

Andrónico intentó con esta acción comunicacional, limpiar su imagen y de paso instalar un discurso de inocencia respecto a las sospechas de la ciudadanía sobre su responsabilidad en el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, asegurando que:

No cabe duda que Alto Maipo ha tenido un costo elevado para la familia Luksic y para mí en particular, pero yo no diseñé el proyecto ni conseguí los permisos. Sí, poseo el 40% y tengo una responsabilidad de que este proyecto se haga, pero que se haga bien y en eso estamos, pero no somos los dueños“, señaló Luksic en el video.

Lo que faltó en el video fue decir que el proyecto tal vez no inundó Santiago, pero sí provocó en alguna medida el corte de agua que afectó a casi cuatro millones de personas, debido a la intervención del río y a las faenas y obras que se desarrollan en la zona alta del Maipo. A eso se suma los estudios realizados por el Colegio Médico y por la misma sociedad hidroeléctrica, que confirman la presencia de metales pesados -que pueden producir cáncer- en los ríos que abastecen a la red de agua potable y de riego agrícola de la Región Metropolitana, que la vida está muriendo en la cuenca hídrica de Santiago y que el Río Maipo dejará de producir sedimentos, la materia prima que se utiliza en la construcción y que significa la fuente de trabajo de miles de chilenos.

Revisa: Informe del Colegio Médico por Proyecto Alto Maipo: “En 50 años aguas del Cajón del Maipo no podrán ser consumidas”

Corte de Agua en la RM: La responsabilidad que oculta Aguas Andinas 

El viernes 15 de abril de 2016, la lluvia que se inició en la alta cordillera del Cajón del Maipo, debido en gran medida a que la isoterma 0 se estableció por sobre los 3.400 metros de altura, lo que provocó un aumento en el caudal del río, con socavones y desprendimientos de laderas, que embarraron en exceso el principal afluente que alimenta la red de agua potable de Santiago.

Este, fue el argumento que entregó Aguas Andinas para justificar el escandaloso aumento en la turbiedad de las aguas, que redujo en un 60% la capacidad de procesamiento de la planta decantadora y obligó a los directivos de la sanitaria a ordenar el corte del suministro de agua potable, que afectó por casi 48 horas, a más de cuatro millones de personas. Del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo (PHAM), nada mencionaron.

Para Aguas Andinas -y los grandes medios de comunicación- el PHAM pareció no levantar ninguna sospecha respecto a su relación con el corte de agua, a pesar de lo plausible y lógico que resultaba esa posibilidad, sobre todo porque sabían de la existencia de un informe, escrito por ellos mismos (Aguas Andinas) en julio de 2008, en el que se anticipaban precisamente problemas como este (corte de suministro) y otros, que generaría la construcción en el Cajón del Maipo, de las dos centrales hidroeléctricas propuesta por una de las empresas generadoras de energía más grande de Chile, AES Gener S.A., en lo que se refería al PHAM.

En el documento de once páginas, (revisa aquí) firmado por el presidente del directorio de Aguas Andinas, Felipe Larraín, y enviado al entonces director de la Comisión Nacional de Medio Ambiente (Conama), Alejandro Smythe Etcheber, se denunciaba que el Estudio de Impacto Ambiental (EIA), presentado por AES Gener para la aprobación de su proyecto PHAM, no era confiable. Que los antecedentes entregados por la empresa norteamericana, para asegurar que no afectarían las instalaciones de la sanitaria, eran pobres, vagos, que carecían de sustento y resultaban insuficientes para cubrir riesgos. A lo que se sumaba que el PHAM podría afectar gravemente el abastecimiento de agua potable de la ciudad.

Así el informe señala: “El sistema de captación y restitución de ese caudal de agua (Río Maipo) y su manejo operativo, hará que en determinadas circunstancias se pueda producir una falta del recurso, lo que impedirá cubrir la demanda de sus clientes, generando desabastecimiento a la ciudad de Santiago. De la mera lectura del EIA, esto podría ocurrir en situaciones de puesta en marcha, mantención o de contingencias relacionadas con el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo.”, advertencia que se puede leer en la página 8 del informe.

El premonitorio oficio estaba lleno de impugnaciones al diseño del proyecto y datos sobre indispensables factores no considerados, como la afectación de la calidad de las aguas producto de la modificación temporal de los causes o la restitución de aguas servidas al río, la reducción del caudal en ciertos tramos que afectaría el arrastre de sedimentos utilizados para la construcción, y la remoción de rocas o materiales que podían afectar la infraestructura de la red sanitaria.

En el informe se planteaba como “grave preocupación”, pues el PHAM contemplaba -y aún contempla- remover 2,7 millones de metros cúbicos de materias (tierra y piedras), sin indicar con precisión su destino, y que lo mismo ocurría con las marinas, las cuales no se precisaban en el EIA y que evidentemente podían impactar en forma relevante los cursos de agua limpia que tenía Aguas Andinas en la zona.

Lo que ocurrió el fin de semana del 15, es que las lluvias que se produjeron en la cordillera, que nada tienen que ver con el temporal que afectó a Santiago por ser fenómenos climáticos distintos, produjeron cursos de agua que arrastraron todo el material suelto que generan las obras de construcción de Alto Maipo, sobre todo los áridos que se habían acopiado en la ribera. Estos cauces pasaron también sobre las marinas y el material lixiviado, que no solo aumentó el nivel de turbiedad de la aguas, por el barro que generó, también arrastró material altamente contaminante. Hay un hecho indesmentible y que comprueba todo lo que digo, lo ocurrido en el pueblo el Alfalfal, donde se construye una cámara de carga, ahí el río se llevó todo, incluida la incluida una planta de agua potable que la empresa había construido para los vecinos.”, relata a este medio la vocera de la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, Marcela Mella.

Revisa: Documental “El Alfalfal”, los encajonados del Maipo

La Cordinadora ha insistido y presentado a diferentes autoridades, los estudios y pruebas, (ver documento) precisando los efectos concretos que el proyecto generaría. Fue recién a fines de enero del 2013, durante un corte de suministro de agua en la Región Metropolitana de parte de Aguas Andinas, cuando los ojos de la ciudad miraron y pusieron atención al Proyecto Alto Maipo.

Mella aclara que si bien las denuncias de Aguas Andinas fueron escuchadas por la Comisión de Evaluación Ambiental, la Resolución de Impacto Ambiental (RCA), que le dio luz verde al proyecto no consideró los problemas y aprobó el PHAM, sin exigir mayores correcciones o medidas de mitigación al respecto.

Los dichos de la vocera, a raíz de un recurso de protección que presentó la coordinadora ante la Corte de Apelaciones de San Miguel, son reconocidos por el abogado de la Comisión Ambiental, Rodrigo Solís, quién en su alegato ante los magistrados reconoce que la RCA podría dar origen a inconvenientes medioambientales y agrega:

Hay un mandato expreso de la RCA para Alto Maipo, a propósito de lo que ocurrió este fin de semana (15 de abril), donde dice que la obra del proyecto evaluado, no deberá producir interferencia alguna con la operación del embalse el Yeso, ni afectar la seguridad ni la disponibilidad del recurso para red de agua potable del gran Santiago. Si eso es así, hay una infracción que deberá ser perseguida por la Superintendencia de Medio Ambiente”.

Escucha el audio:

Puede resultar incomprensible el hecho de que la misma empresa (Aguas Andinas), que en un inicio fue férrea opositora a la construcción de las centrales, al punto de denunciar los estragos que podría causar Alto Maipo, hoy guarde silencio y culpe “a la naturaleza” por los problemas relacionados con el agua, sin embargo, esto tiene una explicación: La entrada del grupo Luksic en el negocio.

Lobby político y tráfico de influencias: La Historia de cómo se aprobó Alto Maipo 

El año 2007, la empresa generadora de electricidad AES Gener, con presencia en Chile, Argentina y Colombia, y dependiente de la multinacional estadounidense AES Corp (Incluida en la lista Fortune 500, que considera a las mayores empresas norteamericanas de capital abierto a cualquier inversor), presentó a la Comisión Regional del Medio Ambiente Metropolitana (Corema), una solicitud para aprobar el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo (PHAM), valorado en 600 millones de dólares y que consistía en la construcción de dos centrales de pasada (Alfalfal II y La Lajas), en la cuenca del Maipo; las que producirían electricidad para cubrir el 50% de la demanda energética de la Región Metropolitana, a través del Sistema Interconectado Central (SIC), que es el principal sistema eléctrico del país.

El mal diseño del proyecto y las seis mil observaciones ciudadanas, que denunciaban la falta de estudios sobre el agua y sus reales impactos en el medio ambiente, obligaron a los norteamericanos a retirar la iniciativa antes de que fuera rechazada. Sin embargo, el año 2008 la volvieron a ingresar, sin mayores modificaciones, por un monto de 700 millones de dólares y con ocho mil observaciones ciudadanas.

A pesar de los reparos, y en medio de un proceso marcado por escándalos de presiones políticas y tráfico de influencias al interior del gobierno, los 23 servicios público que participaron en la evaluación de impacto ambiental, a pesar de las observaciones que ellos realizaron, decidieron aprobar el PHAM el año 2009, siguiendo las instrucciones del entonces ministro del Interior, Edmundo Pérez Yoma, quién ordenó dar luz verde a todas las “propuestas energéticas”.

Estas indicaciones generaron conflictos en varios organismos, entre ellos la Corporación Nacional Forestal dependiente del Ministerio de Agricultura (Conaf), ya que al entregar la autorización al PHAM significaba contravenir la entonces nueva Ley de Bosque Nativo y aprobar, de paso, la tala 2 mil hectáreas de especies clasificadas como vulnerables.

La entonces directora regional, María Teresa Latorre, se negó a aprobar el proyecto, pero su rechazo no pudo superar la presión que ejerció la en ese entonces directora nacional de la institución, Catalina Bau, quién a través de correos filtrados por la prensa, dio instrucciones para aprobar la construcción de las centrales, hecho que fue denunciado en el Congreso por el Sindicato Nacional de Profesionales de Conaf, y originó la renuncia del director de la Conama Metropolitana, Alejandro Smythe, quien comentó a sus cercanos que no estaba dispuesto a cargar con la decisión que esto significaba.

No dejó de llamar la atención el rol jugado por Catalina Bau, sumado al hecho de que estuvo casada con el ex ministro Enrique Correa, dueño de Imaginacción Consultores quienes junto al grupo Tironi trabajaron como lobbista de AES Gener en la aprobación del polémico proyecto Alto Maipo.

De hecho, Correa y Bau mantienen en común un hijo, Carlos Correa Bau, quien también se desempeñaba en Imaginacción y que luego, durante el 2014, pasó a hacerse cargo de la SECOM en el segundo mandato de Bachelet.

A lo ocurrido en la Conaf, se sumaba la crisis institucional por la que atravesaba la Conama y el aumento de las denuncias sobre corrupción por grupos medioambientalista. En este punto, es preciso mencionar, que en el año 2011, a través de Wikileaks se reveló que la embajada de Estados Unidos había gestionado con el gobierno de Michelle Bachelet, la ayuda necesaria para la aprobación de la Central Campiche, también perteneciente a AES Gener, con el fin de dejar sin efecto el fallo de la Corte Suprema que invalidaba la aprobación ambiental. En los cables se especificaba que estas gestiones habían consistido en gestiones directas de la presidenta de la República, quien había pedido a la entonces ministra de Vivienda, Patricia Poblete, que buscara una solución, y que involucraba a los ministros de Interior, Energía y Medio Ambiente.

Este escenario obligó a que la Cámara de Diputados estableciera una comisión investigadora para revisar cómo se había llevado a cabo todo el proceso.
Diez meses duró la investigación y el resultado fue terminante, “el proceso estaba viciado”.

Se concluyó que la empresa había manipulado la información del Estudio de Impacto Ambiental (EIA), el que además contravenía en varios aspectos las regulaciones legales de la normativa ambiental, (ver informe).

En este Informe se detalló que “en líneas generales, los efectos esperados más importantes del proyecto eran:

1- Degradación irreversible de la cuenca del Río Maipo por la utilización de caudales, que significaban la destrucción de las sub cuencas Volcán, Yeso y colorado, alimentadoras del mismo.
2- Potencial afectación sobre la disponibilidad de agua potable de la Región Metropolitana.
3- Desabastecimiento de riego en las comunas de las regiones Metropolitana y Valparaíso.
4- Afectación del Monumento Nacional el Morado, en especial del glaciar y bosque nativo.
5- Afectación de la Biodiversidad y
6- Daño a la actividad turística”.
A pesar de la conclusiones de la Comisión, el PHAM se mantuvo en pie y los únicos inconvenientes con los que seguía tropezando AES Gener eran encontrar capitales chilenos que quisieran participar en el proyecto (lo que había sido ordenado por AES Corp) y llegar a un acuerdo con la concesionaria de servicios sanitarios Aguas Andina S.A., para destrabar el conflicto en la Dirección General de Aguas, dependiente del Ministerio de Obras Públicas (DGA).

Luksic aseguró la expansión de Minera Los Pelambres a través de Alto Maipo 

Con la excusa de obtener capitales para acelerar el proceso de reconstrucción de las zonas afectadas por el terremoto, en diciembre de 2010, el entonces presidente de la República, Sebastián Piñera, puso en venta la participación que el Estado poseía en las empresas sanitarias Aguas Andinas, Esval, Essbio y Essal.

La venta de las acciones, realizada a través de la Corporación de Fomento de la Producción (Corfo), fue aprovechada por Andrónico Luksic, quien mediante el Banco de Chile e Inversiones Arizonas S.A., ambas de su propiedad, se hizo -finalmente- con el 4,42% de los títulos de la sanitaria, lo que le significó afirmar su posición en la empresa y la instalación en el directorio de Rodrigo Manubens, su amigo y hombre de confianza.

Un par de días después de la llegada del nuevo accionista, el 22 de diciembre de 2010, Felipe Larraín informó a la Superintendencia de Valores y Seguros (SVS), a través de un hecho reservado, que Aguas Andinas había mantenido conversaciones con AES Gener, en relación al Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, y que el directorio de la sanitaria había aprobado entenderse con la empresa norteamericana. (Ver documento).

Tres meses después, y esta vez a través de un Hecho Esencial, Larraín informó a la SVS sobre los términos comerciales que incluiría el acuerdo que estaban dispuestos a firmar con Aes Gener, sin hacer mención alguna a los reparos y riesgos medioambientales que, solo dos años antes, el mismo Larraín había denunciado, sobre el proyecto Alto Maipo.

La materialización del convenio se realizó en junio de 2011, a través de un contrato clasificado como “reservado” por la Superintendencia de Servicios Sanitarios, y que se volvió público gracias a los esfuerzos de la Coordinadora No Alto Maipo, que no conforme con la negativa de la Superintendencia y del Consejo Para la Transparencia, presentó un recurso legal en la Corte de Apelaciones de Santiago, la que falló a favor de los ciudadanos y ordenó la entrega del documento. (Ver documento).

En este convenio se estableció que “Aguas Andinas se encargaría de tramitar diligentemente la aprobación ante la DGA, para extraer y transportar los 2,5 metros cúbicos de agua arrendada a la hidroeléctrica, desde las lagunas Negra y Lo Encañado. Compromiso que se cumplió el 20 de septiembre de 2011, cuando la DGA autorizó la operación y construcción de las centrales”.

“Aunque la resolución N° 2860 que dio luz verde al proyecto fue firmada por otro funcionario, el director de la Dirección General de Aguas (DGA) era entonces Matías Desmadryl Lira y, su primera directora subrogante, Mariana Concha Mathiesen. Poco antes de sus nombramientos, en marzo y diciembre de 2010 respectivamente, Desmadryl era el encargado de asuntos regulatorios de Aguas Andinas y Concha la subgerenta de gestión y planificación de proyectos de la sanitaria”, párrafos extraídos del reportaje publicado por Ciper.

Dos años después, tras tener los permisos que necesitaba el proyecto, el 01 de julio de 2013, AES Gener informó a la SVS, a través de un Hecho Esencial, la incorporación de un nuevo socio a Alto Maipo SPA, se trataba de Antofagasta Minerals S.A., empresa del grupo Luksic, que llegaba con una suscripción del 40% de las acciones, por un valor aproximado a los 50, 2 millones de dólares.

En el documento se establecía que Antofagasta Minerals S.A., comprometía todos los aportes necesarios para continuar con el proyecto hidroeléctrico, cuyo costo inicial de 700 millones de dólares se había disparado a 1.600 millones el año 2013. (Ver documento).

En este mismo escrito se informaba que las partes también habían suscrito un contrato de compraventa de energía, mediante el cual se contemplaba el suministro de electricidad para Antofagasta Mínerals de 160 mega watts, por un plazo de hasta por 20 años, para proyectos mineros. Lo que significaba casi la totalidad de la potencia que esperan producir las dos centrales de Alto Maipo, que llegaría a 190 mega watts.

Esto, traducido en términos simples significa que el 84,2% de la electricidad producida por las Centrales Alfalfal II y La Lajas, irá directamente, a través del SIC, a la minera Los Pelambres (perteneciente a Antofagasta Minerals), que se encuentra en la cuenca del Río Choapa, en la Cuarta Región, la que ha causado daños irreparables en la comuna de Caimanes y al que se sumó un fallo de la Corte Suprema que Andrónico Luksic se niega a acatar.

Cabe destacar que Arizona S.A. el año 2014, después de ingresar Luksic a la sociedad de Alto Maipo y de que se realizaran todas las gestiones para asegurar la construcción del PHAM, que se desarrolla sin mayores inconvenientes, comenzó a vender sus acciones.

Revisa: El Fallo de la Corte Suprema a favor de la comunidad de Caimanes que el grupo Luksic hasta hoy no ha respetado

De este modo se concretó y se dio el vamos al polémico Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, el que a pesar de todas las irregularidades durante su tramitación, el riesgo inminente que implica para el abastecimiento del agua de consumo (casi el 80%) y de regadío (más del 90%) de la Región Metropolitana y el daño irreparable en la flora y fauna, hoy está en plena faena de construcción, con el fin casi exclusivo de generar la energía necesaria para la ampliación de Minera Los Pelambres de Antofagasta Minerals (grupo Luksic).

A eso se suma la falta de fiscalización, reconocida por los propios representantes de organismos del Estado (en próximo reportaje) y que sin embargo, ha contado con el apoyo público de este gobierno, mismo que en voz de su ministro de Energía, Máximo Pacheco Matte, señalara que “esperan inaugurar el Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo el 2017“.

Proyecto que tuvo y sigue teniendo como eje principal y motor de gestión al hombre más rico y poderoso del país: Andrónico Luksic Craig.