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Carta abierta a Ezzati: En defensa de los curas en el banquillo. Vox Populi, Vox Dei

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De izquierda a derecha: Cura Felipe Berríos, Jose Aldunate y Mariano Puga. Fotografía vía @GABecerra

Carta Abierta:

Los asuntos de la iglesia, a la iglesia. Comenzando por el principio de respeto, el mismo que exigimos y demandamos siempre, del mismo modo que pedimos no intromisión en nuestros cuerpos, en nuestras aulas y en la convivencia más allá de las prácticas éticas que pregonara el que se supone funda su religión, o sea Jesús, y en las que en general estamos de acuerdo, dirigimos esta “carta” (llámenle manifiesto, panfleto o como gusten ustedes) para referirnos a temas que sí nos conciernen y que son mas humanos que divinos. Aclarada la polémica, si es que la hubiera o entiéndase como “parche ante la herida” nos referimos a usted por lo siguiente:

Sabido es ya que usted, cardenal Ricardo Ezzati, en conjunto con otro grupo que hoy guarda silencio, ha enviado un informe al Vaticano con los antecedentes de tres sacerdotes, estos son: José Aldunate, Mariano Puga y Felipe Berríos. Estos, por “dichos y comentarios polémicos” que merecen revisión y censura, según los emisarios, por contravenir “doctrinas y preceptos” de la Iglesia.

Bueno, si bien es cierto, mucho no sabemos de la lógica institucional, ni del derecho canónico, ni de cómo son sus “controles de cuadros” o bien la balanza del poder que hace que unos sean “buenitos” y otros “malitos”. Pero sí sabemos lo siguiente:

Si todo esto se trata de Jesús (como raíz de todo) le comentaremos de lo que sabemos. Jesús, por lo que entendemos, se la pasó con pobres, andrajosos, perseguidos y parias sociales. Es más, según por lo que hemos leído y visto en películas de semana santa que por cansancio e imposición nos hicieron ver, Jesús fue renuente (o sea, no estaba ni ahí) con toda la parafernalia del Sanedrín y clérigo de su tiempo (o bueno, un poquito ahí, porque igual los amaba a todos, entendemos eso). Por otra parte, llamaba a estar con los presos y aquellos apuntados con el dedo que eran acosados por los que mal utilizaban (él mismo lo dice) el nombre de su padre. Y por ultimo, murió tras ser juzgado (luego de ser vendido por los mismos jerarcas de una iglesia) torturado y crucificado por un crimen en la época de carácter político, ¿por qué? Por sus dichos!

Sabemos que es bien resumida y un poco apócrifa la síntesis pero por temas de tiempo, de poco manejo en teología del eufemismo y no dar la lata, precisamos en lo importante.

Es por eso que nos parece un poquito (un poquito mucho la verdad) hipócrita juzgar a personas que han seguido, según entendemos en nuestra escaso conocimiento iluminado del evangelio, exactamente ese mensaje, pero en la acción y no solo en la palabra.

José “Pepe” Aldunate, al inicio de la Dictadura supo distinguir que “Cristo” (o Jesús no mas para nosotros) no estaba presente en dicha salvación de la patria. A diferencia de otros que quizás por tanto libro en la cabeza se demoraron más o quizás porque no querían ver o no les importaba hacerlo. Y así sin más, junto a unos pocos, hizo lo que se supone hace un cristiano, visitar a los presos, dar consuelo a las víctimas y ayudar a salvar vidas. Allí, sentado, mientras llovían palo poniendo su humanidad al servicio del “Movimiento contra la tortura Sebastián Acevedo”. Una vez, conversando con ese admirable ser humano (más allá de las creencias) nos dijo “la verdad, estaba muerto de susto, pero era un deber moral hacerlo”.  Un gigante, humilde hasta el tuétano y obediente, ojo que a pesar nuestro, a su institución a la que dio obediencia, pero su lealtad a cristo, “ahí no se perdía”, nos dijo.

Mariano Puga, con su vozarrón y alegría que desborda pero que no puede estar mas alejado de un “santurrón” se ganó la confianza de esta población (Villa Francia) y varias mas, y créanos cuando le decimos que eso cuesta muchísimo, “evangelizando” como un igual. Vestido de obrero, formando éticamente, y agarrando a chuchadas a quien correspondiera siempre con justeza. Sacaba escozor, sin duda y aún lo hace, pero al mismo tiempo respeto, cosa que logran pocas personas. Creó la bolsa de cesantes (y trabajaba a la par) porque ya deben saber ustedes (por último por textos mas que por experiencia de carencia) que “no solo de fe vive el hombre” también hay que comer, para que no se nos mueran los feligreses.

Súmele a todo eso, y lo decimos porque conociendo la humildad cristiana que pregonan y practican jamás lo dirán ellos, estos curas “en el banquillo” salvaron mas vidas de las que se pueden contar, arriesgando la propia para hacerlo. En tiempos en donde la cobardía era la costumbre y la delación su compañera, los y las valientes valen mas que el oro y las cartas epistolares leídas en misas de domingo para los grandes actos con palabras de “buena crianza”. ¿Si Cristo es vida? Depende, si nos muestran el rostro de su cristo con la imagen de Puga, Bolton, Dubois, Aldunate, Maroto o Jarlán (solo para citar algunos) le decimos que sí, que es vida y que está presente! (y agregamos “ahora y siempre”, por costumbre y porque nos nace).

Si nos pregunta lo mismo y nos ponen la imagen del cura Hasbún, Ibañez o Karadima (por citar algunos) le diremos que no, y que se vaya a la m……. en fin, supongo que entienden.

Suponemos que debió ser impactante escuchar retumbar la catedral de Santiago con vítores por el cura Pierre Dubois (y para muchos y muchas que no vivieron esos tiempos) sabiendo que la mayoría de los presentes eran (y seguimos siendo) ateos, agnósticos o en últimas instancia católicos a nuestra manera. Pero así es, así celebramos y defendemos y homenajeamos a los nuestros, a los que no hablan de pobres como un número y concepto vacío, a los que no les gusta el status quo, porque duele la pobreza y a ese Jesús le revienta ver al Pueblo sufrir. Al que acompaña a los trabajadores duramente explotados (en la práctica, no en el púlpito con encajes de oro) a los que creen que educar a ricos y por otro lado a los pobres no solo no es de cristianos, sino de anti cristianos. A los que no juzgan, porque Dios los ama a todos y no se meten en cómo ama una persona, porque lo que prevalece es el amor al prójimo ¿no? A esos los defendemos y a pesar de tener bastante heridas y magulladuras de las derrotas y traiciones recientes si algo tenemos es memoria, y no olvidamos nunca, jamás. Algunos aprendieron a perdonar, para que vean ustedes lo fuerte que caló la práctica de estos curas, otros aún no aprendemos eso, quizás porque no queremos, pero respetamos.

Entendemos que el cura Berríos, a quien a diferencia de los anteriores no conocemos en persona, defiende estos principios y lo ha hecho público, enhorabuena, propio del signo de los tiempos, y tras su vuelta de África ha encontrado esa fuerza que dice lo obvio: Las cosas no están bien y es justo cambiarlas.

Por último, su corte inquisidora nos deja confundidos, repetimos, no somos muy ilustrado en esto de lo clerical (tampoco queremos serlo) pero nos informamos, somos pobres no idiotas, y nos queda informarnos y educarnos (cosa que aprendimos de mucha gente, entre ellos estos curas) y lo que hemos leído y escuchado del actual Papa Francisco va mas en la línea de los curas “en el banquillo” (los que están “en capilla” si nos permite la broma) mas que de lo que esta alta jerarquía de la Iglesia chilena está haciendo con esta “caza de brujas”. A menos que nos revele que todo lo pregonado por el Papa Francisco es solo marketing y que no nos tomemos en serio lo que dijo en Brasil (en el reciente encuentro de jóvenes) que eso de “alborotar” era broma y que la Iglesia hoy persigue aún a los alborotadores. Que eso del materialismo y que el capitalismo es malo y que Dios también quiere a los homosexuales fue solo para quedar bien con la prensa. Si es así, es bueno transparentar las cosas, sino, es bueno que dé disculpas públicas, que vuelva a leer los evangelios y de paso pida perdón (sincero, no en carta redactada por un grupo de asesores fríos que ven encuestas) y déjese de presionar en pos de los intereses de unos pocos, esos mismos que no dudarían en mandar a alguien a la cruz con tal de ganar unos pocos pesos más (los Judas parecen que le dicen, que parece hay hartos en la Iglesia).

Léase de paso a Marx, tranquilo no le impondremos nuestra ideología, nos referimos al Cardenal Marx que tiene un libro (grande y graciosamente caro) sobre lo perjudicial del capitalismo y como este carece de humanidad.

Igual se nos alargó la cosa ¿ve? Se pega eso de las misas a las que pocas veces vamos, pero cuando vamos ponemos atención y no como esos que van mucho y repiten como loros pero ni se inmutan con la injusticia o cuando un niño está en peligro (pa’ cuidar las apariencias).

Defendemos a nuestros hermanos, porque eso son (quizás les sonaba mas lindo pastores, pero somos ovejas descarriadas que prescindimos de esos referentes autoritarios) y lo hacemos porque este no es un asunto privado de una institución, es un asunto de Pueblos, de Historia y de Memoria. Son nuestros, en última instancia porque ese “Dios” lo quiso así y, como ya sabemos, obra de maneras misteriosas y, como sea, nos dio la dicha, la suerte y nos trajo la buena nueva encarnada en seres humanos (no santurrones) que nos regalaron esperanza cuando solo sabíamos de miseria y muerte. Si eso no vale, que se destruya la Iglesia (total en menos de tres días la reconstruye el Pulento, ¿no?) porque lo que importa es construir el paraíso en la Tierra y de eso se trata generar cambios, pues como dijo el mismísimo Papa, bien aventurados los que “hacen lío”.

Porque si una verdad sea dicha y es cierta es: Vox Populi, Vox Dei.

Atentamente,

Editorial Radio Villa Francia.