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Con fuerte represión termina multitudinaria marcha en Ciudad de México en apoyo a los 43 de Ayotzinapa

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Muñeco de Enrique Peña Nieto en llamas en el Zócalo de la Ciudad de México

Marcha Multitudinaria en Ciudad de México en el Marco de la 4ta Jornada de Acción Global por Ayotzinapa. Cientos de miles transitaron por las calles rumbo al Zócalo. Violenta represión al final de la marcha dejó varios heridos y 31 detenidos. En Santiago de Chile También se marchó en solidaridad con los normalistas desaparecidos en Iguala.

 

En el marco de una 4ta Jornada de Acción Global por Ayotzinapa, este 20 de noviembre se realizó una de las marchas y concentraciones más masivas que han tenido lugar en el último tiempo en Ciudad de México, y que tuvo como demanda principal la presentación con vida de los 43 normalistas rurales detenidos desaparecidos de Ayotzinapa.

Fue así que una multitud se agolpó en las calles de Ciudad de México, muchos de ellos venidos de distintas partes del país, y que con ímpetu marcharon y se manifestaron enrostrando a un gobierno que poco o nada ha hecho por hacer justicia y verdad con lo acontecido en Iguala el 26 y 27 de septiembre pasado. Por eso es que se ha dado una movilización ascendente durante estos últimos casi dos meses, en donde cada vez más tanto en México como en el resto del mundo, más personas salen a la calle demandando justicia.

Por ello, es que en esta Cuarta Jornada de Acción Global por Ayotzinapa, cientos de miles marcharon rumbo al Zócalo, al frente al Palacio de Gobierno a exigir justicia y a condenar la deficiente acción que han tenido las autoridades hasta ahora. La insatisfacción ha sido tal, y las críticas a Enrique Peña Nieto han sido tan claras y tan profundas que de forma simbólica pero combativa quemaron en el Zócalo un muñeco gigante que representaba al mandatario. Junto a ello, los gritos que piden la renuncia a Peña Nieto van progresivamente en aumento.

Medios y gobierno intenta instalar un discurso sobre la violencia, mientras Estado reprime a manifestantes

 


 

Es un hecho que desde el gobierno, y también desde los medios se ha intentado deslegitimar al movimiento y sus formas de lucha. La primera y básica forma ha sido criminalizando el movimiento y algunas acciones específicas que este realiza. Por ello es que ya previamente tanto Peña Nieto como López Obrador han condenado la violencia como forma de movilización por la demanda de justicia en el caso de los 43 normalistas desaparecidos, mostrando que hay cierto consenso en el poder político de que hay que canalizar el movimiento a formas pasivas y pacíficas que no amenacen la tranquilidad para quienes gobiernan.

En ese mismo sentido es que, también para legitimar la enorme violencia que la policía antimotines (Granaderos) ejerció indistintamente contra los manifestantes que se encontraban en el Zócalo, argumentando que se debió a la participación de un grupo minoritario de “encapuchados” que estan ensuciando el movimiento. Táctica que resulta familiar y que intenta, además de legitimar la violencia estatal, deslegitimar formas de lucha como las expresadas en la quema del Palacio de Gobierno y Congreso de Guerrero, y la quema de la puerta del Palacio de Gobierno en Ciudad de México, todas muestras del descontento popular y como gesto de responsabilización a las autoridades por lo ocurrido.

En ese mismo sentido, fue condenado por los medios el intento de toma del Aeropuerto de la Ciudad de México. Por todos los medios se está llamando desde el poder al fin de la radicalización del movimiento por los normalistas de Ayotzinapa desaparecidos.

Lo que es si un hecho es que desde el Estado se ha vuelto a ocupar de forma creciente métodos represivos para controlar las manifestaciones. Fue ya significativo el hecho de que el 15 de noviembre un grupo de Granaderos intentó desalojar el auditorio Che Guevara de la Universidad Autónoma de México, utilizando la represión para intentar lograr aquello. Violencia que se ha visto reafirmada en la noche del 20 de noviembre, cuando en Zócalo se dispararon balines y se agredió a manifestantes dejando a varios de ellos heridos, además de haber tomado a 31 detenidos.

Esto es especialmente preocupante dado que justamente lo que se combate y por lo que se protesta es contra la prepotencia y violencia estatal, y cualquier nueva agresión puede aumentar las tensiones. Junto a ello, existe la percepción de que el Estado no da garantías para los detenidos.

Sin embargo, y aun con el aumento de la violencia desde el Estado y la policía, y con -irónicamente- la criminalización de la violencia de los manifestantes, el movimiento sigue creciendo y ocupando cada vez más medios para lograr cumplir sus demandas. Del mismo modo, también las demandas han ido en aumento, y cada vez se va elaborando una crítica más sistémica y más amplia que va sobrepasando la demanda puntual que ha dado inicio a las movilizaciones.

En Santiago de Chile también se marchó en apoyo a México

 

Este 20 de noviembre, también se marchó en Chile como parte de la 4ta Jornada de Acción Global por Ayotzinapa. De este modo, a eso de las 18:30 se partió desde la Universidad de Santiago (Matucana con Alameda) en dirección a la Plaza Los Héroes. Se marchó llevando las imágenes de los normalistas desaparecidos y banderas de México que simbolizaban la solidaridad entre los pueblos.

Tanto los cánticos como los discursos recalcaron en un gesto fraterno de solidaridad la presentación con vida de los 43 normalistas, así como también se hicieron claras las críticas contra Enrique Peña Nieto y el gobierno mexicano.

Se pudo constatar de que los actos en solidaridad con México han ido en aumento y se han sistematizado con esta, la primera marcha en apoyo que superó en convocatoria a las concentraciones previas en la Embajada de México en Chile. Es de esperar que estas acciones continúen y vayan en aumento, y que la solidaridad se ejerza de forma más sistemática y transversal.

 

A continuación imágenes de la marcha en Santiago (Fotografías de Constanza Morales y Joaquín Hernández)