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Fotografía: Karadima en Palacio de Tribunales. Javier torres/AtonChile

Con un rosario en las manos y guardaespaldas llegó Karadima a declarar señalando que “tenía problemas de memoria”

Este miércoles 11 de noviembre llegó a declarar el sacerdote Fernando Karadima al Palacio de Tribunales. Con cerca de dos horas de antelación, un rosario en sus manos y acompañado de 2 fornidos guardaespaldas, llegó el sacerdote -ex párroco de la Iglesia de El Bosque y guía espiritual de le élite chilena- quien, actualmente se encuentra recluido haciendo “penitencia y oración” en el Convento Siervas de Jesús de la Caridad ubicada en la comuna de Providencia, como sentencia del Vaticano.

Estas declaraciones, de más de dos horas y en calidad de testigo, se enmarcan en el juicio civil en contra del Arzobispado de Santiago por encubrimiento de abusos sexuales al interior de la Iglesia, a partir de la demanda interpuesta en 2013 por 3 de las víctimas Karadima, Juan Carlos Cruz, José Andrés Murillo y James Hamilton.

El abogado de las víctimas, Juan Pablo Hermosilla, señaló que la declaración de Karadima “estuvo marcada por muchos no me acuerdo, cosa un poco esperable. Cuando le convenía se acordaba, cuando no le convenía no se acordaba. Esto hizo acordarme mucho de algunas declaraciones que prestó al respecto el general Pinochet, en su momento, y creo que además de eso, él confirma que no reconoce los abusos cometidos“.

Karadima desmemoriado

En el Tribunal se le preguntó cuándo se enteró de las denuncias de abuso y cómo lo supo, ante lo que el sacerdote respondió: “Lo que yo leí en la prensa en el año 2010, pero no recuerdo ni lo que leí. Yo declaré ante la señora Ministro y tampoco me acuerdo de lo que declaré con ella. También declaré con el señor Armendáriz, pero tampoco me acuerdo de mi declaración”. En la declaración completa se cuentan un total 16 “no me acuerdo” y “no recuerdo”.

En cuanto a la acusación por encubrimiento de la Iglesia, Hermosilla indica que se presentaron contradicciones respecto a las declaraciones que emitieron previamente el cardenal Errázuriz y el arzobispo Ezzati, quienes afirmaron que Karadima no dependía de su jefatura ni había subordinación, mientras que Karadima indica en que el arzobispado fue quien lo nombró. Relata el abogado que “no solo es nombrado por el arzobispado, sino que él es nombrado por el arzobispo, que era su jefe, él habla de que era su jefe; y en segundo lugar, una parte que es muy importante y que fue muy creíble en esa parte, cuando él dice ‘mira, nadie me llamó la atención, nadie me citó para prestar declaración'”.

Respecto a su salida de la parroquia El Bosque, Karadima argumenta que le dijeron que era por su edad, “no fue un castigo, nunca me dijo el arzobispado que fuera por otra cosa”. Esto viene a recordar las cartas que salieron a la luz pública el 7 de septiembre de este año, donde Errázuriz entrega consejos a Karadima y Ossa sobre cómo referirse  públicamente a situaciones cuestionables, como la salida del primero en medio de los escándalos y el pago de dineros a víctimas respecto del segundo. En estos correos el cardenal le aconseja a Karadima: “Está en sus manos que nadie considere injustamente que esto es un castigo. Basta con que usted mismo tome la iniciativa y me pida que le confié pronto la parroquia al P. Juan Esteban. Entonces usted podrá decir a quien quiera escucharlo, mas o menos lo siguiente: ‘En la diócesis se esta introduciendo la costumbre de cambiar a los curas párrocos cada 10 o 12 años. Yo llevo 22 años y ya cumplí mis 75 años de edad'”.

A lo cual se suma la operación política que habría hecho Errázuriz dentro del Vaticano para evitar que Juan Carlos Cruz integrara la comisión contra abusos sexuales que creó el Papa, intención que fue develada en los correos electrónicos entre Ezzati y Errázuriz publicados el 9 de septiembre.

Fernando Karadima salió del Palacio de Tribunales acompañado por gendarmería y sus dos guardaespaldas llevando en la mano su rosario en medio de una expectación periodística, en las afueras fue protegido también por personal de carabineros.

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