Home » Con Manzanitas » #ConManzanitas: Sistema penal chileno y el mito de la “puerta giratoria”
Hacinamiento en cárcel chilena
Hacinamiento en cárcel chilena

#ConManzanitas: Sistema penal chileno y el mito de la “puerta giratoria”

Por: Gerardo Benavides

Es innegable que el tema seguridad y delincuencia se ha instalado como “tema país” producto de la alta percepción de inseguridad creada en la población por los medios de comunicación, tanto televisivos, radiales e impresos, los cuales dedican amplios lapsos de tiempo o espacio en destacar los denominados delitos de mayor connotación social, lo cual como consecuencia han generado una constante crítica hacia los jueces penales, siendo calificados como los principales responsables de la existencia de la denominada “puerta giratoria” y la consiguiente exigencia de grupos de la población, producto del miedo implantado, aumentado en parte por ciertos actores de la sociedad ligados al poder, de dar más atribuciones a Carabineros y un aumento de la penas.

Antes de pasar de lleno a desmentir la existencia de la denominada puerta giratoria en el poder judicial se debe pasar a explicar brevemente el funcionamiento de la justicia criminal que rige desde hace 15 años y porqué no es lo mismo que el poder judicial.

Desde el antiguo sistema penal inquisidor al actual sistema penal

Después de la Reforma Procesal Penal, que comenzó en el año 2000 y se aplicó gradualmente hasta 2005 con su puesta en marcha en la Región Metropolitana poniendo fin al antiguo sistema inquisitivo penal existente en Chile, el cual presentaba como característica principal un Juez del Crimen que, con ayuda de las Policías y Gendarmería y con muy pocos recursos, tenía la obligación de investigar, acusar y fallar las causas que se originaban por conflictos penales, se dio paso a un sistema procesal penal que proponía como principal objetivo el adecuarse a las garantías individuales reconocidas en los tratados internacionales ratificados por Chile y que se encuentran vigentes, según reza el mensaje del ejecutivo en el proyecto de nuevo Código Procesal Penal, creando así la justicia criminal, que es un conjunto de instituciones interdependientes que toman para sí las obligaciones que anteriormente se reunían en el juez del crimen.

La justicia Criminal se compone principalmente por las Policías, el Ministerio Público, la Defensoría Penal, Tribunales, Gendarmería, entre otros.

Así actualmente un órgano específico denominado Ministerio Público, a través de sus Fiscales, con ayuda de las policías, lleva adelante las labores de investigación y eventual acusación, encarnando el principio de oficialidad que impone al Estado la persecución penal pública de todo delito en el cual se vea involucrado un interés público, lo cual es la regla general, y son los Tribunales (Poder Judicial) los que ahora se encargan exclusiva y específicamente de fallar aquellos casos que lleguen a su conocimiento.

Pero más allá de los cambios orgánicos, en datos es en donde se observa el éxito de la nueva justicia criminal, así el Ministerio de Justicia arroja que el año 2000 el 7% de causas se consideraban terminadas y de ellas un 6% era de calidad mientras que un 1% eran sobreseimientos definitivos. El restante 93% eran sobreseimientos temporales. ¿Pero qué sucede actualmente?, al año 2014 un 33, 75% de las causas tienen un término de calidad (sentencias o sobreseimientos definitivos).

El Poder Judicial encargado exclusivamente de fallar

¿A qué se debe el considerable aumento en el porcentaje de causas con término de calidad?

Se debe en gran parte a que el Poder Judicial solo tiene una actitud pasiva dado que es la Fiscalía la que debe investigar y eventualmente acusar quitando la pesada carga de perseguir el delito que anteriormente recaía en el juez del crimen lo que generaba el bajo porcentaje causas terminadas.

Ante esto es que cabe preguntarse ¿hacen su trabajo los jueces penales?, y la respuesta sería, sí, y esto lo respaldan los datos entregados por el mismo poder judicial y que el Presidente de la Corte Suprema Sergio Muñoz expuso, poniendo en duda las criticas que apuntan a que el Poder Judicial sería el principal responsable de la “ola de delincuencia” pues existiría una “puerta giratoria” que permite la vuelta a la calle de la gran mayoría de los delincuentes a pesar de ser llevados ante la justicia, pues la ley es muy “blanda”. Diagnóstico simplista que es usado para que la población justifique el aumento de las atribuciones a Carabineros y también el endurecimiento de las penas, desconociendo así que la delincuencia es un fenómeno que surge a raíz de la desigualdad social imperante, lo cual provoca la criminalización de la pobreza y el uso político del tema.

Puerta giratoria, ¿realidad o fantasía?

Al Ministerio público ingresaron el año 2014 1.348.895 delitos de los cuales solo se convirtieron en causas, 579.896 casos, esto debido a que los Fiscales actúan como primer filtro del sistema criminal, decidiendo si judicializar o no una causa. Que no lleguen a Tribunales se puede deber a múltiples razones; se trató de un delito de poca importancia, no existían suficientes pruebas para condenar, los involucrados llegaron a algún acuerdo que hizo innecesaria la intervención judicial, o lisa y llanamente ha sido imposible identificar a los responsables de los hechos.

Lo anterior para poner énfasis en que el Poder Judicial no es el encargado de perseguir a los delincuentes sino que solo aplicar la ley penal al caso concreto, es decir, condenar o absolver al responsable.

Detención y prisión preventiva

Es necesario también aclarar el tema de las audiencias de formalización en las cuales se acusa al imputado de ser el responsable de los delitos que la fiscalía imputa pero también se decide sobre la legalidad e ilegalidad de la detención así como el de aplicar o no medidas cautelares al imputado, destacando entre ellas la prisión preventiva. Es imprescindible detenerse aquí antes del análisis de porcentaje de condenas y absoluciones pues, producto de la falta de información sobre el carácter que tienen las medidas cautelares, así como su fin, se suele llevar a la población a la errada creencia de que negar la prisión preventiva es igual a absolver al acusado, cosa totalmente falsa.

En primer lugar la común idea de que es la regla general que los “delincuentes” queden impunes porque se declara ilegal su detención es erróneo, así en 2014 de un total de 311.960 audiencias en las cuales se debatió la legalidad de la detención, solo en 2.413 ocasiones fue declarada ilegal, es decir, en 0,8% de las veces.

Fuente: Poder Judicial e Chile

Fuente: Poder Judicial e Chile

En segundo lugar respecto a la prisión preventiva, la más grave de las medidas cautelares (de entre muchas, como arresto domiciario, firma, arraigo nacional) y por ello excepcional, en 2014 se solicitó para un total de 44.200 casos de los cuales en un 86,8% de los casos el juez accedió, tema no menor pues la prisión preventiva es solo un recurso al cual el juez debe acceder siempre y cuando se cumplan los requisitos que el Código Procesal Penal establece en sus artículo 139 y ss. Y que se pueden resumir en asegurar las finalidades del procedimiento, la seguridad del ofendido o de la sociedad, lo cuales están descritos por la norma debido a que se debe aplicar de manera restrictiva para no afectar así el principio, tan en boca de militantes de la UDI a propósito del escándalo Penta, de la presunción de inocencia,.

De ésta forma queda descartado el exagerado “garantismo” que se le recrimina a los Tribunales de justicia, y es más, se puede asegurar que es todo lo contrario, existe mano dura contra la delincuencia, y solo para redondear el tema, que se declare ilegal la detención o no se conceda la prisión preventiva no implica el fin del proceso, el proceso continúa y podría ser declarado culpable y condenado a cumplir una pena privativa de libertad, cárcel.

¿Cómo resuelven los Tribunales?

En 2014 180.624 imputados fueron sentenciados, condenando en un 89,8% de los casos y absolviendo solo en un 10, 2% de ellos, lo cual ya termina por quitar sustento al discurso que en torno a la “puerta giratoria” se ha construido.

Para graficar más aún el tema, comparando el tipo de población penal existente en el 2000, la cual estaba en un 48,5% representada por detenidos o procesados, a abril de 2015 solo un 12% de ésta lo estaba en calidad de prisión preventiva y solo un 0,03% lo era en calidad de detenido, es decir, el hacinamiento en la cárceles es efectivamente por delincuentes que están cumpliendo penas privativas de libertad.

11227390_859524977476935_636638080476971178_n