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Contemos la otra media verdad: Respuesta a Nicolás Copano y su columna pro Israel

Por suerte -y convicción traducidas en nuestra línea editorial- no entendemos el periodismo como un anexo de las relaciones públicas. Como medio, hemos rechazado sistemáticamente invitaciones, muchas de ellas con toda la buena intención del mundo, de parte de gobiernos para “ver lo bien que avanzan sus procesos”. En un mundo globalizado hoy no es difícil dar con las fuentes y con los relatos de “la gente de a pie”, para poner los hechos en su contexto y dar un espacio a esas voces que generalmente no los encuentran por su falta de lobby o precariedad financiera para pagar un inserto. Sumado aquello a que no entendemos -ni queremos hacerlo- a los medios como una empresa dada al mejor postor para defender tal o cual postura, es por ello que en nuestra emisión y página web no cabe la publicidad de ningún tipo. Aquello sin embargo no pretende posicionarse desde la “objetividad” periodística, ilusión que es mantenida precisamente por intereses en sí mismo subjetivos, simplemente plantear posición y asumirse desde una mínima ética periodística.

Dicho esto, no es menos cierto, para ser sumamente transparentes, que hemos apoyado -y seguimos haciendo- diferentes luchas por la autodeterminación de los pueblos, entre estas está la lucha del pueblo palestino compuesta de diferentes expresiones en su interior y no solamente de Hamas como se ha querido instalar.  Muestra de esto es el reportaje a la Resistencia Palestina durante el 2014, que nuestro corresponsal en la zona hizo, en momentos que las bombas caían en la Franja de Gaza, para clarificar las diferentes organizaciones -y no solo Hamas- que componen la Resistencia Palestina, de las cuales poco o nada se habla en los medios.

Revisa: La Resistencia Palestina: “Esto es la lucha de un pueblo en contra de una ocupación, somos Gazatíes, somos Palestina”

Como corolario a esta editorial y creyendo que es de suma importancia para el o la lectora de esta columna tener claridad sobre las intenciones y el móvil de la misma, nos parece necesario cuestionar un ejercicio constante y que hoy se ve graficado (y publicado) en una columna en Publimetro por el empresario de medios Nicolás Copano, en una columna titulada: “Medio Oriente y la verdad a medias”. Columna escrita luego de que Copano visitara hace una semana atrás Israel, invitado por la Comunidad Judía chilena y la Fundación de la familia Klaff, como parte de una delegación de periodistas y parlamentarios chilenos.

La media verdad de Copano 

La columna (o publicidad) comienza señalando que no se puede mirar un conflicto tan complejo como un partido, un superclásico (haciendo la analogía futbolera más entendible) pero en los párrafos siguientes, el “columnista” ya tiene puesta la camiseta de Ñublense, equipo chileno comprado por prominentes personalidades de la Comunidad Judía chilena, con el fin de disputar también en la arena del fútbol. De hecho, fue la directiva de Ñublense quien denunció, ante la ANFP, al club Palestino por utilizar en su camiseta el mapa del territorio histórico de Palestina. Hecho que molestó a los hinchas de Ñublense en la ciudad de Chillán, porque se estaba ocupando al equipo para fines muy distintos que el deportivo.

Luego Copano habla de las víctimas de ambos lados, y que duda cabe que eso es así y que el tratamiento mediático de uno y otro “lado” dificulta a veces la reflexión de los hechos. Sin embargo, y de manera lamentable, las matemáticas -si cabe tal frivolidad- desnivelan horriblemente la balanza para un lado, cuestión que queda patente en la serie de resoluciones e informes de la ONU, misma resoluciones que son obviadas groseramente por el columnista y que existen. Ahora, siempre han sido vetadas por EEUU, socio estratégico de Israel. Dicho lo anterior, existen víctimas en ambos lados, pero parece que profundizar en el principio o raíz del conflicto no es tema, cuando ha demostrado ser el tema de fondo, mismo que Israel se ha negado sistemáticamente a discutir en los foros internacionales, lo que no ayuda a su imagen de “país democrático que busca el diálogo y la paz”.

Y es que Israel ha ocupado sistemáticamente el argumento de la legítima defensa, -recibimos ataques y respondemos con nuestro ejército- respaldado en la Asamblea de la ONU por EEUU, pero dicho argumento ha ido despedazándose, a tal nivel, que fue en julio del 2014, en medio de la operación “Margen Protector” llevado a cabo por las FDI, que el gobierno de Chile llamó a consulta a su embajador en Israel, cuestionando el argumento de “legítima defensa” de Israel, que dicho sea de paso, golpeaba duramente a la población civil en Gaza. 

Luego aparece, como habitualmente ocurre en este tipo de columnas post visitas a Israel, el mencionado de piedra: Hamas. Y es llamativo que se utilice a Hamas como razón del conflicto, cuando Hamas nace recién en 1987, es decir, tras casi 40 años de iniciado el conflicto Palestino – Israelí.

Posteriormente el columnista, sin más, señala: “Estoy seguro: Israel es una nación próspera y organizada y no los van a borrar, aunque fantaseen con eso los nazis alocados”. Coincidentemente la frase se parece bastante a la esgrimida una y mil veces por el derechista primer ministro israelí, Banjamin Natayanhu, a la que agregó hace poco otra que causó repudió mundial y la petición de explicaciones por parte del gobierno alemán. Netayanhu exculpó a Hitler y culpó a los palestinos, particularmente al líder palestino Haj-Amin-al-Husseini del Holocausto Nazi, repitiendo, en varios foros internacionales, que “los palestinos son como los nazis y que su intención es acabar con el pueblo judío”. Dichas declaraciones han causado molestia incluso al interior de Israel por sobrevivientes del holocausto nazi.

Revisa: El primer Ministro de Israel, Banjamín Netanyahu, exculpó a Hitler y culpó a un líder palestino del Holocausto

Pero es cierto, Hamas es una organización fundamentalista, de línea sunita, pero dar a entender que Hamas es igual a ISIS, no solo es incorrecto, es desconocer las diferencias, del todo relevante para entender el conflicto en Medio Oriente. Pues es verdad, Hamas es una organización que ha basado su discurso en contra de occidente y su cultura, incluyendo con esto su fobia a cualquier corriente de izquierda, que por lo mismo le valió a mediados de los 80′ un apoyo tácito por parte de Israel como “organización moderada”, en la lógica de minar el apoyo que por décadas tuvo el Frente Popular de Liberación Palestina (FPLP) y su líder Yasir Arafat. Sin embargo, como ha tendido a ocurrir en la vieja táctica de “el enemigo de mi enemigo es mi amigo” que usó Israel, Hamas fue creciendo y así ganó -apabullantemente- las elecciones parlamentarias del 2006 en Palestina, dando un duro golpe a Al – Fatah y minando el liderazgo del presidente de la Autoridad Nacional Palestina (ANP), Mahmud Abbas, hasta ese momento, enemigo número uno de Israel.

Algo muy similar a la estrategia usada por parte de las “democracias occidentales” en Siria, en donde Occidente (EEUU, Europa y también Israel) ayudaron públicamente a los “Luchadores de la Libertad” (Freedom Fighters) entre ellos los denominados “yihadistas moderados” para derrocar al gobierno (Dictadura según los medios) de Bashar Al Assad. Al poco tiempo el mundo evidenció que en aquellos “luchadores de la libertad” estaban Al – Nusra (brazo armado en Siria de Al Qaeda) y por otro lado lo que después se conoció como el Estado Islámico (ISIS por sus siglas en inglés o Daesh por su nombre en árabe). Es por lo mismo, en cuanto a Oriente Medio, que las categorías y desconocimiento de las mismas y la necesaria reflexión de su complejidad, llevan a absolutismos y, lo que es más grave, a desinformar. Pues hay diferencias entre los sunitas (algunas hasta irreconciliables), wahabitas o shiítas (cabiendo dentro de ellas un sin fin de diferencias, propias de caudillos y de movimientos y sus intereses). No precisar aquello es dar espacio (y mucho) a la islamofobia, misma que está tan creciente en el mundo y en algunas elecciones presidenciales en la actualidad. Es por ello que los medios de comunicación y, con ello sus comunicadores, debieran tener siempre el deber de cubrir los hechos, precisarlos y, con ello, generar la opinión respectiva y contextualizada, siempre cruzada por la subjetividad, misma de la que no está exenta esta editorial (seguramente).

Revisa: Qué es El Estado Islámico (ISIS), cómo se financia y quiénes los apoyan?

El columnista pone en los hechos los cerca de 160 acuchillamientos sufridos por israelítas a manos de militantes islámicos, cada uno terrible, y aunque solo fuera uno, el hecho en sí es repudiable, pero descontextualizar es tan grave como omitir los hechos que se repudian. Israel, el cuarto ejercito más tecnologizado y poderoso del mundo, -lo cual es el orgullo mismo de Israel- bombardea, en contra de toda resolución y llamado de los organismos internacionales, constantemente zonas civiles pobladas. Lo hace desde su superioridad aérea, en seguros F16 y utilizando armamento de última tecnología de larga distancia, por lo que ha sido denunciado una y mil veces por los representantes de la ONU en la zona. Para graficar, Cristopher Gunnes, portavoz del UNWRA (ONU) en Gaza, denunciando los ataques de Israel a escuelas, hospitales y campos de refugiados claramente distinguidos (visibles por aire) de la ONU. Mientras daba el reporte a una cadena televisiva Gunnes rompe en llanto, ante la impotencia y el horror que relataba, la muerte de niños, mujeres e incluso funcionarios de la ONU:

Sobre la corrupción en Palestina, cierto, hay quienes se quedan con mucho, versus los que tienen poco, que duda cabe. Pero si los países fueran bombardeados por eso, ni Chile ni EEUU se salvarían, pues la desigualdad en ambos países es cada vez más abismante.

Ahora, respecto al islamofascismo, hay que hacerle frente, pero si algo ha demostrado la historia y los últimos acontecimientos bélicos en el concierto internacional, es que hay que hacer todo lo contrario a lo que ha venido haciendo Israel y las grandes potencias de occidente, esto es: Salir de la lógica bélica que ha minado la poca estabilidad que ha tenido Oriente Medio. Afganistán, Libia, Irak y Siria, por poner algunos ejemplos, han demostrado que si hay algo que ha fomentado a los grupos más fundamentalistas del islamismo, que dicho sea de paso representan a menos del 5% del Islam, ha sido precisamente la verborrea de los Bush, los Netanyahu, los Obamas, Merkel y Hollande, y las justificaciones a intervenciones militares legitimadas en aquel discurso de Estado denominado “legitima defensa”, que sobrepasan de sobremanera un principio básico de la misma, esto es en el Derecho Internacional: La proporcionalidad de fuerza.

Sobre la defensa a las mujeres, preocupación no menor en el avance del fundamentalismo islámico que pretende imponer “la shiara” (ley islámica), debe ser un norte, pero aquello no es un problema exclusivo del fundamentalismo islámico, decir lo contrario es mentir, pues no son pocos los países denominados “cristianos”, particularmente en el centro de Africa, en donde los derechos de las mujeres son lesionados gravemente, incluyendo en ello la mutilación genital femenina. Esto pues el fundamentalismo de cualquier religión es preocupante, como bien lo explicó el profesor Reza Aslan en los medios estadounidense (ver video), pues la idea es educar y combatir desde la razón y en proporcionalidad, no desde la caricatura.

Por lo mismo, aquella definición -ocupada por Copano- de Israel como “El Disney World de las religiones”, es cierta. Hablamos de un territorio que enfrentan a las mas grandes religiones monoteístas del mundo, quienes ven en dicho territorio “un algo sagrado”. Mismo principio que funda al Estado de Israel desde el sionismo, esto es: “Ser el Pueblo elegido por Dios, el único”. Es por ello que es muy difícil discutir desde un principio teocrático, mismo que ocupa Israel para la reafirmación de su Estado. Afirmación que no es compartida por todo el pueblo judío, dicho sea de paso, y no son pocos los y las judías que han levantado su voz contra el Estado de Israel por monopolizar la voz de todo el Pueblo Judío. Incluso, al interior de Israel, no han sido pocos los censurados y reprimidos por señalar que los asentamientos ilegales no deberían existir o han sido acusados de anti semitas, argumento predilecto de quien quiere deslegitimar a otro, olvidando de paso que los palestinos también son semitas, por eso siempre es bueno saber de historia y no quedarse en adjetivos impuestos. No olvidemos que un conductor de TV en Chile fue acusado de “anti semita” por señalar que lo que ocurría en Gaza, a manos de las FDI, era un horror. Mismo conductor (y periodista) publicó una carta, en la que dejó muy claro que no aceptaría chantajes emocionales (carta de Amaro Gómez Pablos: “Brutalidad Injustificable).

judio anti sionista

Frente a La Moneda. Manifestación en contra del bombardeo en Gaza. Julio 2014, Chile.

Por último, el conflicto Palestino – Israelí es complejo, pero dicha historia no tiene 2 mil años, como se ha querido livianamente decir, el conflicto tiene data y parte desde la fundación de Israel en noviembre de 1947cuando después del Holocausto y la caída del régimen nazi (que persiguió a judíos, gitanos, comunistas, socialistas, entre otros), la ONU partió el territorio palestino -bajo mandato británico- y fundó el Estado de Israel (quedando el Estado judío de Israel y el Estado Árabe de Palestina). Sin embargo en años posteriores, Israel, no respetando los acuerdos firmados, anexó ilegalmente más territorio a su Estado, en contra de toda resolución y derecho internacional. Los asentamientos ilegales -así como el Muro de la vergüenza- existen. Asentamientos que han sido denunciado cientos de veces, no hace mucho “Amnistía Internacional” hizo público un informe sobre los Territorios Palestinos ocupados militarmente de manera ilegal (ver informe), en cuanto al Muro, ha sido usado como ejemplo constantemente en discursos de carácter filo fascistas, como el usado en la actualidad por Donald Trump en su campaña pre – presidencial para ser el candidato del partido Republicano (derecha), para asegurar a sus potenciales electores, que construirá un Muro como el de Israel para evitar la llegada de inmigrantes mexicanos y de otras nacionalidades latinas, sumando a eso su clara islamofobia.

La ocupación militar siempre genera violencia, documentación e historiografía sobre eso hay mucha, lamentablemente. Por lo mismo, no se puede obviar aquello, no se puede partir de la nada un diálogo ni una reflexión que se tome a si misma en serio, dejando de lado el origen del conflicto. Mucho más grave, a nuestro entender, es escribirlo, como quien habla de “sus vacaciones de aventuras pagadas”, en un medio de comunicación en el país donde está la colonia más grande de palestinos/as fuera de Palestina. En un país que, por lo demás, enfrenta un “conflicto” por razones bastante similares: El (mal denominado) Conflicto mapuche. De este modo, obviar los hechos, por más parciales o subjetivos que se puedan tomar luego, es grave y reduce todo a hechos puntuales, al comentario simplón que hiere, no muy distinto al que intentó el comentarista de Radio, Sergio “Checho” Hirane con un werkén mapuche hace unos días (ver aquí), planteándose desde hechos puntuales, buscando un burdo empate con una historia de larga data a su haber, historia de despojo, desproporcionalidad de fuerza y usurpación, no muy distinta a la del pueblo palestino. Por eso, que luego de aquello se levanten grupos radicales fertilizados por tanta agresión y rabia acumulada, es lógico, mismo grupos que luego, casi como si fuera su nacimiento sorpresivo, los Estados le llaman Terrorismo. Pero no, el surgimiento del mismo es natural y lógico y por lo mismo, es más grave la sistemática agresión que lo incuba, sea por el pretexto que sea.

Usando las mismas palabras finales de Copano, vaya la invitación: “Pensemos más. Hablemos mejor. Esto no es un superclásico. Es sobre personas“. Por ello, merece seriedad, más allá de lo agradecido que alguien pueda sentirse por la generosa y desinteresada invitación al “Disney World” de las religiones, nunca está de más contar toda la verdad (o más completa) y no solo “una verdad a media”.

Editorial de RVF.

(Cabe mencionar que esta editorial no fue pagada, financiada ni pedida por ningún Estado, organización o grupo de interés, simplemente responde a la línea de este medio y su autonomía y compromiso con la verdad, la justicia y el objetivo de abrir debates con la mayor cantidad de elementos y hechos posibles).