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Cuicos plagian nombre de la combativa Revista Mala y estas responden: “Somos malas, pero podemos ser peores”

Revista Mala

La Revista Mala lleva ya 4 años rondando las calles de Latinoamérica, redes sociales y cabezas de muchos y muchas quienes no se conforman con los “reportes oficiales” o bien por quienes buscan subvertir lo impuesto. Desde el 2010 La Revista Mala ha disparado a diestra y siniestra con una estética propia y un discurso que toma fuerza, claro y directo: Autogestión, independencia editorial y revolución.

Es por ello que las participantes de Revista Mala se sorprendieron cuando unos niñitos cuicos le plagiaron el nombre este año y sacaron la chic “Mala Magazine” (o sea, Revista Mala pero con toque gringo). Ante esto, desde la Revista Mala, la única y original, trataron de contactarse para reclamar y pedir, amablemente, que los burguesitos cambiaran el nombre de la Revista, pero nada pasó.  Es por eso que desde la Revista Mala responden: “Somos Mala, pero podemos ser peores”.

Aquí la declaración del equipo de la subversiva Revista Mala.

 
 

Declaración de Principios y comienzo de la Guerrilla de Revista Mala 

 

MALA ONDA: MALA MAGAZINE

Comunicado oficial de revista MALA

www.revistamala.cl Facebook: Revista MALA Twitter @revistamala

Revista MALA, presente desde el año 2010, quiere denunciar el plagio que se le ha realizado, a través de una publicación burguesa llamada MALA Magazine, que nos ha copiado burdamente nuestro nombre, nuestro logo, y nuestra presentación, para utilizarlo con contenidos opuestos a nuestra línea editorial. Tras habernos dirigido a ellos de manera respetuosa y protocolar, y ante la negativa de ellos, queremos fijar nuestra  posición con toda claridad a través de este comunicado público en un acto de nuestra legítima e irrenunciable defensa.

Nos sentimos con todo el derecho y la obligación de hacer esta denuncia ante la opinión pública, y sobre todo ante los miles de lectores que nos han acompañado en este difícil camino a lo largo de estos 4 años. Como es sabido, nuestra MALA tiene un fuerte compromiso con las luchas populares no sólo como un testigo observador, sino que como un actor partícipe de las luchas de nuestra clase trabajadora, compromiso que es amenazado y puesto a prueba día a día por las difíciles circunstancias en el actual contexto de la prensa de combate. El cerco informativo, la represión y el monopolio burgués y reaccionario de los medios de comunicación, intentan alejarnos de la población y, sin embargo, en la MALA (como en tantos otros medios) estamos para demostrar con nuestra acción, con nuestro ejemplo diario que sí puede existir una revista con una línea editorial que reivindica la lucha revolucionaria para conquistar una sociedad justa e igualitaria, y demostrar que los medios de comunicación sí pueden definirse y  jugar un rol político, con un fuerte apoyo popular, de manera autogestionada, sin depender de capitales privados y sin estar sometidos a una línea editorial censurada determinada por nadie que no sea el mismo grupo editor.

MALA Magazine, publicación de Estudio 9 producciones, liderada por Yael y Gabriel Schkolnick, propietarios de Estudio Schkolnick (responsables de grandes campañas publicitarias), con Nancy Castillo como editora General, muestra como estas personas sin conciencia alguna burlan con toda impunidad, con la falta de respeto más insolente, lo que está rigurosamente penado por la ley de propiedad intelectual. Por esto, en revista MALA nos negamos enfáticamente a que se utilice nuestro nombre y nuestro logo para lucrar de una manera tan descarada como ellos lo están haciendo. La legislación vigente en Chile y en gran parte del mundo protege la propiedad intelectual de las revistas desde su primera publicación. Por lo demás, revista MALA cumple actualmente con toda la normativa que exige la ley de prensa. En cambio, lo que ellos hacen es ilegal y constituye un delito.

Revista MALA se ha declarado partidaria de los medios independientes y autogestionados, y de la coexistencia pacífica, respetuosa y solidaria entre los mismos. Por esto, no podemos permitir que se pase a llevar la dignidad de ninguno de nosotros. El hecho de que MALA Magazine esté en manos de una productora de esta calaña, hace de esto no sólo un conflicto de clase, sino un conflicto político y por eso lo abordamos como tal. Esta batalla refleja la lucha entre los medios de comunicación alternativos y el poder avasallador de los empresarios de la “comunicación”.

Revista MALA ha sido portavoz de todos quienes no pueden expresarse en otros medios de comunicación, se hace cargo de discusiones y reflexiones que pocas veces tienen espacio en los medios de comunicación tradicional. Convoca a personajes muy mediáticos y sin perder jamás su línea editorial libertaria y estética sexy. Por esto, nos vemos forzados a defender nuestra obra, como una expresión irrefutable de nuestra decisión de lucha, paralizando la mano de este grupo de personas que han robado descaradamente nuestro nombre hace unos meses para hacer de él un negocio.

MALA, libre y soberana, sin cadenas que la aten a nadie, fruto exclusivo de su propia creatividad y trabajo, sin haber plagiado a nadie, siendo vanguardistas en cuanto a la nueva prensa de combate, sin inversión capitalista ni extranjera en sus páginas, y con el compromiso más profundo por las luchas revolucionarias en nuestra sociedad, puede hablar con la frente en alto para defender su valioso trabajo, para defender su nombre, que honra toda la connotación de ser una revista hecha por mujeres, al servicio de un pueblo cada vez más consciente. No permitiremos que nuestro nombre sea mal utilizado ni empañado con contenidos que son opuestos a nuestra línea editorial. Y fiel a nuestro estilo, a la cultura que reivindicamos, con el total apoyo de nuestros columnistas, de nuestros lectores, colaboradores, dirigentes sociales, distribuidores y un gran circuito que hace posible nuestra publicación, es que nos enfrentamos al capital privado para defender lo que por derecho nos pertenece. Nada más, pero nada menos.

Atentamente,

El grupo editor.

SOMOS MALAS, PERO PODEMOS SER PEORES