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Cumpliendo condena efectiva de 25 años de cárcel, muere a los 91 años el ex Dictador de Uruguay Gregorio Álvarez

Gregorio Conrado Álvarez Armelino, de 91 años, murió la madrugada de este miércoles en el Hospital Militar de Montevideo, donde estaba internado desde el 14 de diciembre por una afección pulmonar.

Álvarez cumplía condena efectiva de 25 años por violaciones a los Derechos Humanos y por homicidio muy especialmente agravado de 37 desaparecidos.

El ex Dictador se encontraba cumpliendo condena desde hace 10 años en la cárcel especial construida para militares involucrados en crímenes de lesa humanidad, que está ubicada en la calle Domingo Arena esquina Zapadores en la capital, Montevideo, Urugay. En el último tiempo a Álvarez se le había diagnosticado problemas respiratorios y padecía demencia senil, lo que no fue impedimento para el cumplimiento efectivo de su condena.

El deceso del ex Dictador uruguayo que gobernó un régimen autoritario durante los años 1981 y 1985, ocurrió a las tres de la mañana según confirmó a la agencia AFP una fuente del Ministerio de Defensa de Uruguay, agregando que “por ahora los preparativos del entierro quedan sujetos al entorno familiar”. Según ha trascendido en medios uruguayos, Álvarez habría sufrido de un paro cardiorrespiratorio lo que habría provocado su muerte.

El temible “Goyo”

Álvarez, conocido como “El Goyo”, nació el 26 de noviembre de 1925 en el seno de una familia de militares, siendo el tercero en llegar al cargo de general en la familia. Subió rápidamente en el escalafón y en 1971, con 45 años, ganó por concurso los galones de general. Aún en democracia, el Congreso autorizó su ascenso, lo que generó una fuerte discusión política en Uruguay por su participación en la represión dictatorial y por la desaparición forzada de personas, de las cuales hasta hoy se mantienen como Detenidos Desaparecidos.

Sus biógrafos y cercanos lo destacan como un sujeto ambicioso y calculador. Egresó de la Escuela Militar en 1945 con el grado de alférez y luego realizó una carrera de ascensos rápidos llegando con extrema rapidez a los puestos más altos de las Fuerzas Armadas hasta donde llegó a encabezar un régimen autoritario durante cuatro años, en base a divisiones y concentrando poder, usando para ello los propios organismos de seguridad en contra de sus enemigos políticos y dentro de las Fuerzas Armadas, lo que le generó fuertes y prolongadas pugnas al interior de los círculos militares.

Durante el período en el que Gregorio “Goyo” Álvarez permaneció al frente de la División de Ejército IV fue el de la más sangrienta represión local e internacional, cuando la coordinación represiva del “Plan Cóndor” concretó desapariciones, secuestros, torturas, apropiación de niños y traslados masivos de detenidos, muchos de los cuales continúan hoy en calidad de Detenidos Desparecidos.

Álvarez, contrario a la transición democratica, renunció a su cargo 15 días antes de concluir la dictadura para no  entregar el mando al primer presidente de la nueva democracia: Julio María Sanguinetti.

Tras casi dos décadas de impunidad, debido en gran medida porque en el año 1985, el Parlamento votó una amnistía para presos políticos que alcanzó a los militantes de la guerrilla Tupamaros y de otros grupos. Y a fines de 1986, se votó una contrapartida para evitar que los militares fueran enjuiciados.

Sin embargo, tras casi dos décadas y con nueva interpretaciones de la amnistía y el derecho internacional, “El Goyo” fue juzgado y quedó en prisión en 2007 por las atrocidades cometidas en contra opositores a la Dictadura. Su reclusión no fue fácil, debido a las largas pugnas que encabezó él mismo en el propio mundo castrense por lo que se encontraba separado de otros militares encarcelados por posibles venganzas y el rechazo que generaba en otros presos del penal especial en el que cumplen condenas los militares violadores de Derechos Humanos.

Álvarez fue condenado en 2009 a 25 años de cárcel por la desaparición de 40 personas trasladadas desde Argentina durante su mandato al frente del Ejército. Esto a pesar de que su defensa presentó el informe que confirmaba que “El Goyo” padecía demencia senil.

Los militares lo nombraron presidente diez meses después de que la ciudadanía rechazara en un plebiscito un proyecto de Constitución que aseguraba la continuidad del régimen. En Uruguay se condenó a unas 15 personas por delitos cometidos durante la dictadura, incluidos Álvarez y el también ex dictador fallecido Juan María Bordaberry. Todos fueron condenados por el delito de homicidio.

De este modo muere hoy el último Dictador de Uruguay y uno de los últimos represores de las Dictaduras anti comunistas, apoyadas por EEUU, que azolaron a latinoamérica desde la década del 70 y 80.