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Despiden a académicos que han liderado movilizaciones en la Universidad: La crisis ético política de ARCIS

ARCIS

Esta semana fueron despedidos varios académicos sin previo aviso con el argumento de “no tener la confianza de la rectoría”. Mismos profesores que han liderado el proceso de democratización de la Universidad y la crítica al manejo de la Universidad de la pasada y actual administración que tiene actualmente al plantel en una profunda crisis.

 

Son alrededor de 5 académicos los que fueron despedidos por “no contar con la confianza de la actual rectora Elisa Neumann”. Así se lo señaló este viernes Jacqueline Briones, encargada del departamento de recursos humanos de la universidad, al momento de notificar a la académica Leslie Maxwell, quien se desempeñaba como profesora en la carrera de pedagogía en lengua castellana y comunicación, que estaba despedida. A lo que se agregó, según confirma Maxwell en conversación con este medio, que la orden, emanada por la propia rectora Elisa Neumann, era que se debía retirar inmediatamente de las dependencias de la Universidad, ante lo cual la académica alegó sindicando lo arbitrario de la medida, lo que fue respondido con la llegada de un funcionario hasta su oficina para “hacer el respaldo del computador” convidándola a dejar cuanto antes la universidad.

Otro de los académicos despedidos fue Miguel Caro, quien se desempeñaba como Director del Departamento de Educación y miembro de la Agrupación de Profesores Autoconvocados, organización de académicos creada a propósito de la crisis de la universidad.

Según Maxwell “esto es claramente una persecución política, que choca abiertamente con el discurso de pensamiento crítico y respeto a los derechos que pregona la autoridad universitaria”.

 

El hecho ocurre en una semana compleja dentro de la Universidad que tuvo su punto de inflexión con lo acontecido el pasado miércoles en donde Fuerzas Especiales de carabineros hicieron ingreso a la Universidad tomando detenidos a 9 estudiantes desde su interior. 2 de ellos quedaron gravemente heridos, uno de ellos a punto de quedar inválido y siendo ilegalmente retenidos durante la madrugada, como confirmó el propio fiscal luego de que los padres interpusieran un recurso de amparo. Uno de ellos aún se encuentra internado en el Hospital Sótero del Río.

La dirección de la Universidad se limitó en un comunicado a condenar las acciones “violentas” de un grupo pequeño de la Universidad y externos a ella que terminó con la llegada de FFEE. En el mismo condenó también el ingreso violento de FFEE al interior del recinto y solidarizó con estudiantes heridos gravemente. Esto último desmentido por los padres de los afectados quienes denunciaron desde el Hospital que la dirección de la Universidad ni siquiera los había llamado para saber sobre el estado de salud de los jóvenes.

El pasado jueves se llevó a cabo en dependencias de la Universidad una reunión Cuatri estamental de la comunidad universitaria, en la que, si bien la dirección (rectoría) había confirmado participación y asistencia, estuvo un representante un rato quien se ausentó por un momento no volviendo más. Aún así se llevó a cabo la reunión para ver los pasos como comunidad universitaria de modo de darle salida a la crisis manteniendo el proyecto de ARCIS.

Prácticas Anti – Sindicales y el falso discurso del pensamiento crítico

 

Según Maxwell, las autoridades de la Universidad están mostrando una flagrante contradicción con el discurso histórico de la Universidad, al pensamiento crítico y a los derechos de los trabajadores, y dice: “aquí no hay duda de que se trata de una persecución política, precisamente de quienes hemos levantado la voz”.

La misma Maxwell cuestiona la razón del despido. “Me dicen que la rectoría ya no tiene confianza en mi, ¿en mi? Que junto a otros profesores trabajamos para no dejar votados a los chicos a pesar de no recibir sueldo?  ¿de que confianza hablan? Trabajamos en una facultad (de educación) que ni siquiera tiene “toner” para la fotocopiadora, y que de nuestro bolsillo sacamos las fotocopias para que los estudiantes puedan tener el material. Es mas, esta facultad no ha dejado de trabajar a pesar de que nos adeudan aún meses de sueldo ¿Confianza? Esto claramente es una persecución política por no callarnos y defender nuestros derechos y el proyecto que implicaba trabajar en esta Universidad de pensamiento crítico“.

De hecho Maxwell y Caro han encabezado las reuniones y gestiones con el Mineduc, a la que se ha sumado la Confech y otras organizaciones, para que la Universidad pase a ser de “carácter pública” y se intervenga. “El Estado es responsable también de lo que está ocurriendo, pues ha permitido esta situación que no es solamente del ARCIS sino de casi toda las universidades privadas, unas mas afectadas que otras”, señala Maxwell.

Es por ello que los académicos despedidos, junto al Sindicato Histórico de Trabajadores y Trabajadoras de ARCIS, acudirán a la inspección del trabajo para que tome cartas en el asunto y no descartan interponer una querella amparándose en la “Ley Zamudio” por discriminación política, tomando como precedente lo ocurrido con el Alcalde de Nancagua, Wilson Duarte, quien fue recientemente condenado por discriminación y persecución política en contra de una funcionaria municipal.

Por otra parte los estudiantes han manifestado un abierto rechazo a la medida tomada por la dirección de la Universidad. Según señala Carlos Sánchez, estudiante de la carrera de Ciencias Políticas,  existirían “listas negras” y no solamente de académicos y funcionarios, sino también de estudiantes. “La situación de ARCIS es compleja porque la autoridad auto designada no ha querido una solución transversal, con toda la comunidad como se ha pedido desde todas las instancias, más allá de los colores políticos al interior de la U“.

Es por esto mismo que Sánchez dice que pedirán que la autoridad revierta la medida y esperan que recapaciten pues esto no ayuda en nada y solo empeorará la situación y la poca legitimidad que tiene hoy la dirección, por lo que ya se anuncian movilizaciones.

La sensación al interior de la Universidad es de alta preocupación, tanto por lo que ocurrirá con la casa de estudio, tanto por el proyecto y el discurso que ha defendido la Universidad que va a contra mano con lo que han llevado a cabo las autoridades, pasadas y actuales, y que hablan no solo de una crisis financiera como se ha reproducido latamente en los medios, sino también, y mas importante para los que apoyaron el proyecto fundacional de la Universidad, estamos frente a una crisis ético política que avergüenza y que borra con el codo lo que se intentó construir. En donde se ve a sectores políticos mas preocupados de “salvarse a si mismos” que defender un proyecto y una casa de estudio que no solo fue crítica en su formación con el sistema neoliberal, sino que trató de luchar contra él formando en valores y contenidos críticos a este. Cuesta creer que la realidad y pragmatismo aplastó a un proyecto y de paso a miles de estudiantes, trabajadores y sus familias.