Home » Internacional » El derechista Mauricio Macri gana las elecciones en Argentina: Apuntes y proyecciones

El derechista Mauricio Macri gana las elecciones en Argentina: Apuntes y proyecciones

Este domingo se llevó a cabo la segunda vuelta (balotaje) de las elecciones presidenciales de Argentina 2015, en las que terminó triunfando el empresario Mauricio Macri.

Mauricio Macri (coalición “Cambiemos”) ha obtenido el 51,40% frente al 48,60% de Daniel Scioli,(coalición Frente para la Victoria) tras el 99,17% de las mesas escrutadas, según la Dirección Nacional Electoral. De este modo Macri se prepara para asumir la presidencia de Argentina el próximo 10 de diciembre y, obviamente, se multiplican las análisis respecto a lo que han sido las elecciones en el país trasandino y como será el escenario que se avecina.

Primero hay que desmitificar. En las elecciones argentinas no había una disputa -en los hechos- “entre la izquierda y la derecha” como algunos medios intentaron instalar, nada más lejos de la realidad. Ahora, si bien Macri se presentó como un candidato “típico de la derecha actual latinoamericana”, prometiendo el “cambio”, planteando mejores condiciones para la inversión y, un discurso ya usado hasta la saciedad; políticas duras contra la delincuencia y mayor seguridad policial. En resumen; neoliberalismo, tecnocracia y mano dura.

Por su parte Scioli no planteaba algo muy diferente, ahora, se entendía (malamente) que Scioli daría continuidad al proyecto de los “K” -que gobernó durante 12 años- aunque prometiendo “cambios” pero, claramente Scioli no era -ni lo fue- de la linea de la actual mandataria argentina Cristina Fernández y esto claramente le pesó, tanto por el discurso como por el poco entusiasmo de parte de la casa rosada en la primera vuelta de su candidatura, lo que fue percibido por la masa de apoyo de los “K”, por tal el apoyo en segunda vuelta se vio forzado y casi como “el mal menor”.

Ambos candidatos (Scioli y Macri) con una biografía similar, provenientes de una “clase media acomodada”, ambos empresarios, y que entraron a la política contingente argentina como una extensión de su personalidad mediática y en busqueda de más influencias.

Sin mucha discusión programática, la contienda electoral versó sobre “el cambio” (Macri) y el “cambio manteniendo los logros” (de Scioli). Y juzgar por el resultado final, el discurso de Macri caló más, aprovechando la debilidad de Scioli, un candidato oficialista sin el carisma de los “K” ni tampoco su estilo y hasta se podría decir, sin del gusto del peronista – krishnerista. Esto porque Scioli entró a la política de la mano de Menem y se mantuvo -hasta hoy- de la mano de Duhalde.

Si bien el gobierno de Cristina Fernández no fue un gobierno de izquierda -por más que algunos sectores peronistas intentaban colocarlo en esa definición- su carácter progresista y avances en materia de derechos humanos y subvenciones en áreas sociales, le dieron solvencia y respaldo en varios sectores del país, particularmente en los sectores bajos y medios. A esto se sumó la intervención en el mercado y su regulación (precios cuidado) y el aumento del salario, a lo cual muchas consultoras -pro libre mercado- acusaron de injerencia indebida y de provocar un aumento grave en la inflación.

Macri supo explotar así las debilidades del oficialismo y armar para sí, una alianza -basada en el pragmatismo y oposición a los “K”- que le dio, junto a los radicales y su partido el PRO, la plataforma nacional necesaria para el triunfo, además claramente logró atraer a parte importante del electorado de Massa, apuntando a el claro sino opositor a Cristina Fernández y su composición reaccionaria.

¿Qué se espera con Macri?

Macri ha prometido mayor inversión en el país y incentivar la competencia. Aquello implica una política de privatización y desregulación del mercado, reducir el gasto público -lo que implica recortes en políticas sociales- y reducir la emisión de monedas. De hecho, Macri -en su primera intervención como presidente electo- ya ha anunciado que ya no habrá un ministro de Economía sino un Ministro de Hacienda (como lo tiene Chile) y para esto pondrá a 6 ministros a cargo del área económica, dejando en claro que esta será una línea prioritaria en su mandato.

Sin embargo, Macri no tendrá un camino fácil, esto teniendo en cuenta que la oposición en el Congreso es mayoritaria y porque la diferencia porcentual en las elecciones -que en un comienzo era de 10 a 9 puntos- se estrechó al finalizar el conteo de votos, llegando a solo un 2% de diferencia, lo que evidencia y anuncia cierto grado de polarización. Dato interesante es que Macri ganó solamene en 8 provincias -particularmente en el centro del país y la poderosa Buenos Aires- pero Scioli se impuso en 16 provincias, principalmente en el norte y sur del país. Por otra parte, Cristina Fernández será, por ahora, la líder natural de la oposición, eso hasta reconstruir su base electoral y ampliar “el peronismo de los K”.

Ahora, los temores -fundados- que conlleva el triunfo de Macri, también generará una activa movilización social más allá del peronismo de los “K”, abriendo el espacio a sectores más a la izquierda que se enfrentarán a un gobierno sin mucho apoyo ni base social en las calles -como si ocurría con Fernández- tanto defendiendo derechos y políticas ya conseguidas, como demandando mayores derechos y mejoras en otras áreas. Esto podría rearmar -en teoría- el mapa político en Argentina. 

Macri triunfa por el exceso de confianza, la mala lectura del kirchnerismo pero también un hastío, hastío a una formula predecible  que se sumó a un mal candidato y en medio, como tema no menor, pesaron los escándalos de corrupción. El peronismo -y sus amplias ramas- tiene mucho que reflexionar, pero también se abre un nuevo escenario a una izquierda fuera de los binomios del poder y que se ha visto eclipsada por el aparataje de “la campora”.  La Argentina abre un nuevo ciclo con un gobierno sin mucho apoyo social, de carácter tecnócrata neoliberal y con poca experiencia – un simil al gobierno de Piñera en Chile y la comparación es acertada- pero a la vez se abren las calles que siempre han cobijado a la política Argentina que saldrá en defensa de lo poco adquirido y a disputar espacios antes negados o bloqueados. Un nuevo tango se anuncia y a partir del 10 de diciembre comenzará a sonar.