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El profético texto de Orlando Letelier de 1976: “Chicago Boys en Chile: el horrible costo de la libertad económica”

“The ‘Chicago Boys’ in Chile: Economic Freedom’s Awful Toll” o “Los Chicago Boys en Chile: el horrible costo de la libertad económica” fue escrito por Orlando Letelier un mes antes de morir en un atentado en Estados Unidos, el 21 de septiembre de 1976.

En el artículo publicado en el diario The Nation, Letelier denuncia que Milton Friedman y los Chicago Boys son tan responsables de la masacre contra el pueblo chileno como los propios militares, puesto que no podría haberse instalado su experimento económico liberal si no es a través del terror impuesto por el poder político, el mismo que acabó con su vida casi un mes después de que su ensayo fuese publicado.

Michael Townley

Michael Townley

Naomei Klein, periodista canadiense, señaló, en una columna homenaje denominada “Hace 40 años, este exiliado chileno nos advirtió acerca de la Doctrina del Shock. Entonces fue asesinado“, que de acuerdo a recientes documentos desclasificados, habría sido el mismo Pinochet quien ordenó el atentado, perpetrado por Michael Townley, agente de la DINA.

Townley es sindicado como doble agente de la CIA y la DINA, quien está confeso de los crímenes de asesinato de un obrero durante el gobierno de Allende, del general Carlos Prats y su esposa Sofía Cuthbert, y de Orlando Letelier. El ex DINA hoy vive libre bajo el Programa Federal de Protección de Testigos de los Estados Unidos por el sistema de delación compensada.

El texto de 1976 que denuncia el experimento de los Chicago Boys que solo fue posible bajo la doctrina del shock de una dictadura militar.

La represión a las mayorías y la libertad económica para un pequeño grupo privilegiado son las dos caras de la misma moneda” se subtitula el ensayo de Orlando Letelier re-publicado por The Nation.

Milton Friedman

Milton Friedman

Letelier indica en su texto que “Milton Friedman, uno de los arquitectos intelectuales y asesor no oficial del grupo de economistas que están manejando la economía chilena, afirmó: ‘en orden de mi profundo desacuerdo con el autoritario sistema político chileno, no considero que sea malo que un economista preste asesoría técnica económica al Gobierno chileno, más de lo que consideraría que es malo que un físico le entregue asesoría técnica médica al Gobierno chileno para ayudar a terminar con una plaga médica“.

Ante esto, Letelier señala que “Es curioso que el hombre que escribió un libro, Capitalismo y Libertad, para llevar a cabo el argumento de que sólo el liberalismo económico clásico puede aguantar la democracia política, pueda ahora separar lo económico de lo político cuando las teorías económicas que él promulga coinciden con una absoluta restricción de cualquier tipo de libertad democrática. Uno lógicamente esperaría que, si aquellos que restringen la empresa privada son considerados responsables por los efectos de sus intervenciones en la esfera política, entonces aquellos que impusieron una desenfrenada libertad económica, también serían responsables cuando la imposición de esta política es inevitablemente acompañada por represión masiva, hambre, desempleo y la permanencia de un brutal estado policial“.

Letelier consideraba que el modelo chileno pensado por Friedman había fallado en sus objetivos declarados (bajar la inflación, entre otros), pero que triunfó en sus objetivos más amplios: “asegurar el poder económico y político en una pequeña clase dominante afectando una masiva transferencia de la riqueza de las clases bajas y medias hacia un selecto grupo de monopolistas y especuladores financieros”

Letelier señala que “hay principios básicos del modelo económico ofrecido por Friedman y sus seguidores y adoptado por la Junta (Militar) chilena: que la única estructura para el desarrollo económico es una en la que el sector privado pueda operar libremente; la empresa privada es la forma mas eficiente de la organización económica, y eso, por consiguiente, el sector privado debiera ser el factor predominante en la economía.

Las soluciones que propusieron desde el equipo de expertos para paliar la inmensa inflación (que había sido provocada por la inmensa transferencia del erario público, que era destinado al gasto social, hacia los privados), según Letelier, se asemejan a la acción de un dictador latinoamericano de comienzos de siglo, al que “cuando sus adversarios vinieron a decirle que el país tenía un serio problema educacional, ordenó cerrar las escuelas públicas. Ahora, más de 70 años después, aun persisten discípulos del anecdótico dictador que piensan que la forma de erradicar la pobreza en Chile es matando pobres“.

Letelier otorga algunos datos sobre la nefasta implementación del modelo del grupo de la escuela de Chicago. Las empresas coludidas monopolizaron los precios del mercado, siendo el empleo uno de los sectores más afectados: de un 3,1% de desempleo, antes del golpe, llegó a haber hasta unos 2,5 millones de personas desempleadas representando casi un cuarto de la población, llegando a un 40% en algunos sectores productivos. “El sueldo mínimo que recibe una familia no alcanza para comprar más de 1000 calorías y 15 gramos de proteína, (…) la mortalidad infantil se elevó a un 18%“, entre otros datos que aporta.

En cuanto a la gesta del Golpe Militar, el autor explica que en las elecciones de marzo de 1973 la Unidad Popular tuvo un aumento del 7% de preferencias electorales por sobre la presidencial de 1970, lo que terminó por convencer a la burguesía nacional que sería imposible recuperar sus privilegios por la vía democrática. “El plan económico ha tenido que ser forzoso, y en el contexto chileno eso podría hacerse solo a través del asesinato de cientos, el establecimiento de campos de concentración por todo el país, el encarcelamiento de más de 100.000 personas en tres años, el cierre de sindicatos y organizaciones vecinales, y la prohibición de toda actividad política y todas las formas de libre expresión.

Y continúa, “mientras los Chicago Boys le han dado una apariencia de respetabilidad técnica al sueño del liberalismo y a la codicia política de la vieja oligarquía terrateniente y la alta burguesía de monopolistas y especuladores financieros, los militares han aplicado la fuerza bruta requerida para alcanzar esas metas. La represión de las mayorías y la ‘libertad económica’ de los pequeños grupos privilegiados son en Chile dos caras de una misma moneda“.

Revisa el ensayo completo en inglés (algunos navegadores dan la opción de traducir al español) de Orlando Letelier escrito hace 40 años, y que explica cómo se instauró el modelo político, económico y social chileno, re-publicado por The Nation durante el día en que se conmemora la muerte del Ministro de Salvador Allende: The ‘Chicago Boys’ in Chile:Economic Freedom’s Awful Toll”

Los Chicago Boys, propulsores del modelo económico instaurado por la dictadura de Pinochet. 

La mayoría de ellos ocuparon cargos como Presidente del Banco Central, Ministro de Economía, de Planificación, de Hacienda, del Trabajo durante la Dictadura. Algunos continúan dando cátedras en las universidades y el modelo que implementaron fue muy bien administrado por los gobiernos de la Concertación, de la Alianza y Nueva Mayoría.

Pablo Baraona (Presidente del Banco Central 1975-76; Ministro de Economía, 1976-78)
Álvaro Bardón (Presidente del Banco Central 1977-81; Subsecretario de Economía, 1982-83)
Hernán Büchi (Ministro de Economía, 1979-80; ODEPLAN 1983-84; de Hacienda 1985-89)
Jorge Cauas (Ministro de Hacienda 1974-77)
Sergio de Castro (Ministro de Economía, 1975-76; Ministro de Hacienda 1976-82)
Miguel Kast (ODEPLAN 1978-1980; Ministro del Trabajo y Previsión Social 1981-82; Presidente del Banco Central 1982)
Roberto Kelly (Ministro de Economía, 1978-79)
Felipe Lamarca (Director del Servicio de Impuestos Internos 1978-84)
Rolf Lüders (Ministro de Economía 1982; de Hacienda 1982-83)
Juan Carlos Méndez González (Director de Presupuestos 1975-81)
Juan Ariztía Matte (Superintendente de AFP 1980 – 1989)
Camilo Carrasco (Gerente General Banco Central de Chile, 1994 -2005)
Emilio Maturana Dinamarca (Sociólogo, asesor de El Mercurio)
Luis Arturo Fuenzalida Académico de la Universidad de Las Américas
Ernesto Fontaine (Profesor de la Universidad Católica de Chile)
Cristián Larroulet (Director del Instituto Libertad y Desarrollo, Ministro secretario general de la Presidencia 2010-2013)
Joaquín Lavín (Ministro de Educación 2010-2011, Ministro de Planificación y Desarrollo Social 2011-2013)
Juan Andrés Fontaine (Ministro de Economía, Fomento y Turismo 2010-2011)

Libertad económica gracias a la tortura, ejecución y desaparición de miles de personas

Su experimento neoliberal en Chile no pudo ser de otra forma que encarcelando, torturando, ejecutando, desapareciendo y exiliando a cientos de miles de personas. Al día de hoy, miles de familias siguen buscando a sus familiares y siguen clamando justicia por los graves delitos contra la Humanidad que cometió el Estado chileno para implementar el modelo político, económico y social que sigue rigiendo en Chile. De ambas cosas, ningún gobierno las ha querido solucionar, incluso muchos de ellos que fueron perseguidos por el regimen de Pinochet, hoy día son financiados en sus campañas políticas por los civiles que propiciaron y que se vieron beneficiados por la Dictadura que comenzó el 11 de septiembre de 1973 con el bombardeo a La Moneda y el asesinato del Presidente Salvador Allende.

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