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En el aniversario de la muerte de Violeta Parra rescatamos la fuerza de su “canto social”

Violeta Parra (04 de octubre de 1917 – 05 de febrero de 1967) es sin duda, una de las artistas más influyentes y reconocidas de la música popular chilena. Su legado artístico -musical, recopilatorio y plástico- es hasta hoy fuente de reconocimiento e inspiración. Sin embargo, más allá de lo obvio y su trascendencia ya global, la obra de Violeta está cruzada evidentemente de un contenido político y social, dicha relación es constitutiva de su trabajo y de su vida misma, ésto por más intentos que ha habido de “suavizarla” y encasillarla a una mera “folclorista” autóctona con “letras bonitas”. Violeta Parra fue una mujer militante de la causa de los pobres y procuró que su obra fuera el reflejo de eso, por lo mismo su trabajo es testimonio y crónica de aquello, plasmando de paso la vida de los pobres y su miseria, de sus rabias, alegrías y profundas tristezas, no distinta a las de su propia vida y misma que un día la llevó a decidir -en esa emocionalidad visceral- hasta donde llegaba su vida, más no su trabajo que, a pesar de algunos, aún trasciende, concientiza y crece.

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Así, en este 49° aniversario de su muerte, rescatamos -en una breve selección- parte importante de su característico e influyente “canto social”.

“Un río de sangre”

“El cuerpo de cinco emblemas que vivían los problemas de la razón popular…”

En esta canción, Violeta va nombrando a importantes personajes de diversas luchas populares de diversas partes del mundo y la historia, estos son Federico García Lorca (Poeta republicano español), Vicente Peñaloza (federalista y militar argentino), Patrice Lumumba (anticolonialista y luchador congoleño), Emiliano Zapata (revolucionario mexicano), Manuel Rodríguez (independentista y guerrillero chileno) y Luis Emilio Recabarren (revolucionario chileno y fundador de organizaciones de carácter socialistas), todos ellos asesinados por sus ideas y en el marco de sus luchas… “Un río de sangre corre por los contornos del mundo…”

“Miren como sonríen”

Canción ácida y de profunda critica a las instituciones de la burguesía. En esta canción, Violeta va recorriendo con ironía y una rabia inequívoca en su prosa, las contradicciones de la democracia y la realidad social más allá de los adornados discursos desvelando de paso la hipocresía de las instituciones del Estado (candidatos, presidencia, burocracia), la Iglesia, las Fuerzas Armadas.

“miren como redoblan los juramentos,
pero después del voto, doble tormento”.

Una canción que mantiene aún intacta su vigencia.

“Yo canto a la diferencia”

De la crudeza de esta lírica vale destacar dos estrofas, canto referente a las “fiestas patrias” donde se hace oda a las armas, a lo militar, santificado por el clero, frente a un pueblo pobre y con hambre y que aun así ama a “su patria”, aún cuando ésta no (necesariamente) los ama, y que más bien los desprecia. Una clara critica al nacionalismo y a la hipocresía de la patria de unos pocos.

“Yo paso el mes de septiembre con el corazón crecido,
De pena y de sentimiento, de ver mi pueblo afligido
El pueblo amando la patria y tan mal correspondido,
El emblema por testigo.

En comando importante, juramento a la bandera,
Sus palabras me repican, de tricolor las cadenas,
Con alguaciles armados en plazas y alamedas,
Y al frente de las iglesias”.

“Al centro de la injusticia”

“Claro que algunos viven acomodados, pero eso con la sangre del degollado. Delante del escudo más arrogante, la agricultura tiene su interrogante”
Hoy nos sigue haciendo sentido como análisis de la realidad nacional actual, cuando vemos como las grandes fortunas del país se hicieron a costa de una cruenta dictadura cívico militar, donde los terratenientes favorecidos con la contra reforma agraria fueron los mismos que acusaron a campesinos y obreros para que el régimen los detuviera, prestando inclusos sus terrenos y barcos para ejecutar y desaparecer a los pobres del país.

“Más van pasando los años”

Esta es parte del trabajo en décimas de Violeta, en esta canción, muestra una profundidad existencialista ocupando un formato característico del campo chileno, de paso, va realizando versos de protesta de la realidad de los pobres.
“Yo no protesto por migo,
porque soy muy poca cosa;
reclamo porque a la fosa
van las penas del mendigo.
A Dios pongo por testigo,
que no me deje mentir:
no me hace falta salir
un metro fuera ’e la casa
pa’ ver lo que aquí nos pasa
y el dolor que es el vivir”.

“Gracias a la vida” (Bonus Track)

Esta canción se ha convertido en un himno mundial del amor profundo a la vida, a la existencia. Reversionada en diversos idiomas y por la más variopinta corriente de artistas. Un canto desgarrador, oscuro, pero a la vez esperanzador, una canción de agradecimiento y de amor y que con su frase final expresa también la comunión con los seres humanos, donde “mi propio canto es el canto de todos”.