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Felipe Cuevas señaló que su abuelo estaba en la lista del Plan Z. El montaje de un plan que nunca existió

 

El Plan Z vuelve a ser noticia tras las ultimas declaraciones (cada vez mas fantásticas) de Felipe Cuevas, Presidente de la Juventud UDI (partido de derecha chileno), respecto a su breve detención en Venezuela que, según versión de la cancillería chilena, se debió al ser sorprendido fotografiando instalaciones del SEBIN (Servicio Bolivariano de Inteligencia Nacional) lo que estaría prohibido y encontrarse sin su pasaporte y tan solo con su carnet de identidad chileno, por lo que fue detenido para corroborar sus datos e interrogarlo por las razones de estar en ese lugar. A pesar de las razones de su detención, y que con certeza no habría movilizado a la cancillería chilena y el gobierno bolivariano mas allá de los conductos regulares y debido proceso, si se tratase de otro “chileno/a común”, la presión de la UDI y ciertos parlamentarios de la Nueva Mayoría contrarios al proceso Venezolano, en menos de 48 horas Felipe Cuevas viajaba sin problemas a Chile, relatando una historia que recuerda a la película “Expreso de Medianoche” generándose a si mismo la calidad de “Preso Político” y elevando banderas, junto a su partido, por los DDHH a pesar de su historial reciente vinculados a violadores de DDHH a los que hasta hoy apoyan, como lo confirma su apoyo a los reos militares condenados en el penal “especial” de Punta Peuco.

Hoy en entrevista a Radio Cooperativa, Cuevas, que sigue dando cuenta de su “calvario” como “preso político”, reveló un antecedente que despertó no solo la suspicacia sino también la burla y sorna generalizada, en ella señaló: “Mi abuelo estaba en la lista negra del Plan Zeta”.

Plan que fue parte de un montaje para justificar el Golpe Militar y las sistemáticas violaciones a los DDHH que dio paso a una de las dictaduras mas largas y horrendas vivida en Latinoamérica y, que por lo demás, ha sido no solo cuestionado sino que se sabe con certeza que nunca existió.

El Montaje del Plan Z:

A tan solo siete días del golpe militar ocurrido el 11 de septiembre de 1973 en Chile, el diario El Mercurio publicó a ocho columnas: “Ex gobierno marxista preparaba autogolpe”. Según la publicación, el gobierno de Salvador Allende habría desarrollado un plan de asesinato masivo de dirigentes políticos, militares y periodistas de la oposición, plan, según la publicación, que incluía a las familias de dichos “blancos políticos”. El nombre en código era “plan Z”. “Miles de implicados en siniestra operación”, relataba el artículo firmado por Julio Arroyo Kuhn, un periodista muy cercano a los servicios de información de la Marina. Un mes antes había difundido informaciones falsas que demonizaban a los marinos que se habían reunido con los dirigentes de los partidos de izquierda para denunciar el inminente golpe de Estado.

En la investigación periodística de Francisco Herreros: “El primer antecedente del Plan Zeta, el 17 de septiembre de 1973, fue su filtración por el servicio de inteligencia de la Armada al corresponsal en Concepción de los diarios El Mercurio y Las Ultimas Noticias, Julio Arroyo Kuhn, la cual fue difundida en los siguientes términos:

Un plan destinado a decapitar la cúpula militar y eliminar a la oposición al gobierno de Allende, fue descubierto al parecer en los archivos del Palacio Presidencial, se informó en buena fuente“.

prensa dictadura Plan Z

El Mercurio montó la siguiente versión: “El descerrajamiento de la caja fuerte de la Subsecretaría del Interior dejó al descubierto el minucioso plan elaborado para que se cumpliera el 17 de septiembre, a fin de asesinar simultáneamente a los jefes de las Fuerzas Armadas, políticos de oposición, periodistas y profesionales que discreparan con el gobierno depuesto“.

La tesis fue publicada tiempo después (en ese mismo 1973) por el texto del “Historiador” Gonzálo Vial Correa denominado: “El Libro Blanco del cambio de Gobierno de Chile”, que tiempo después se supo fue elaborado por la misma Junta Militar desde la secretaría de gobierno.

El Plan fue el principio de un trabajo de montaje periodístico en conjunto con los servicios de seguridad de la Junta Militar, que tenía como objetivo desinformar para legitimar la dictadura y posteriormente, con “La operación Colombo” y “La Operación Albania” cubrir los asesinatos sistemáticos llevados a cabo por los organismos de seguridad de la dictadura encabezada por Pinochet.

Según un manifiesto del Colegio de Periodista de Chile que vio su luz entre el 2005 – 2006, fija su posición respecto a lo ocurrido durante esos años: “La dictadura con el objeto de desinformar a los chilenos, generó usinas de rumores, montó campañas comunicacionales y utilizó medios de reconocido prestigio en la ciudadanía para engañar al mundo entero”.

Fue el propio Arturo Fontaine Aldunate, en ese tiempo Subdirector de El Mercurio, quien en entrevista concedida a la periodista Mónica González para el diario La Nación, en 1993, declaró sin remordimiento: “No tengo ninguna prueba de que haya existido el Plan Zeta. En ese momento se daba como un hecho cierto. Para mí es hoy una incógnita“.

Al parecer, pues cabe la razonable duda, estamos frente a un montaje comunicacional operado desde la sede de calle Suecia que pretende por un lado “habilitarse” para poder hablar de DDHH, tema siempre complejo para el gremialismo y su relación intima con crimines de Estado, y por otro lado, montar un relato similar al ocupado en 1973 con la busqueda de minar apoyos y desestabilizar el gobierno bolivariano de Venezuela, cuestión que nunca ha sido un secreto por parte de la UDI.