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Foto referencia. Manifestación por aborto legal en septiembre de 2014
Foto referencia. Manifestación por aborto legal en septiembre de 2014

Joven de 32 años fue denunciada y detenida en Antofagasta tras llegar a Urgencias luego de realizarse un aborto

Durante la tarde de ayer, una mujer de 32 años fue detenida por la PDI en el Centro Asistencial Norte (CAN) de Antofagasta luego de haber sido denunciada por el equipo médico que la atendió con síntomas de aborto.

El día martes, la mujer comenzó a sentir fuertes dolores abdominales y profuso sangramiento, por lo que acudió asustada a urgencias. En el local fue atendida, pero también fue denunciada por el personal, luego de que ella confesara haber consumido Misotrol en su casa.

Héctor Mera, jefe de la Brigada de delitos sexuales de la PDI – Brisexme -, señaló que la joven hizo “uso de unas pastillas abortivas que son muy conocidas y que lamentablemente son de venta en las redes sociales”, lo que le provocó el aborto de un feto de 18 semanas. Cabe mencionar que Chile es uno de los pocos países donde el aborto está prohibido y donde el Misotrol tiene una estricta venta por receta para tratamientos de úlceras estomacales.

Mera agregó que “en primera instancia se hizo todos los procedimientos médicos que ella requería, por lo que hoy se va a llevar a control su efecto de detención y finalmente se van a establecer las medidas cautelares pertinentes“.

Durante el 2014, luego que una niña de 14 años fuera denunciada por el médico a cargo,  entró en polémica un instructivo que obligaba a los profesionales de la salud a denunciar las prácticas de aborto. El Ministerio de Salud, MINSAL, zanjó la discusión señalando que el instructivo no aplicaba y correspondía el resguardo de la paciente y primaba el secreto médico.

En dicha ocasión, organizaciones por los derechos de las mujeres, denunciaban que los médicos, en su posición de autoridad y de poder, frente al temor de las pacientes a morir, obligaban a las mujeres a confesar si se habían provocado el aborto, lo que en términos de legislación internacional – a la que Chile ha suscrito – es considerado tortura (confesar para que le salven la vida).

En cualquier caso, los médicos están obligados a atender las urgencias y salvar las vidas de las pacientes y no tienen derecho ni necesidad de preguntar si un aborto fue provocado o espontáneo.

Debido a la prohibición absoluta del aborto en Chile, han surgido varios grupos solidarios de mujeres para poder abortar seguras y acompañadas, sin temor a morir ni al escrutinio moral.

Finalmente, este caso se suma a varias otras denuncias que han hecho médicos – y que han sido conocido por la prensa- rompiendo el secreto médico, e imponiendo sus creencias morales por sobre el derecho a la salud reproductiva de las mujeres.