Home » Crónica » #JusticiaParaNabila: Una historia de horror en el país donde “robar un auto tiene mayor pena que golpear una mujer”

#JusticiaParaNabila: Una historia de horror en el país donde “robar un auto tiene mayor pena que golpear una mujer”

L

a historia de Nabila Riffo (28) ha conmocionado y estremecido casi transversalmente. La bestialidad del hecho y la proyección del sentido de propiedad privada deshumanizado del agresor para quien siente a otra como suya -objeto- a un ser ya indefenso bajo dominación, tan propia de un sistema que se funda precisamente desde ese mismo principio de dominación. La carga simbólica de arrancar los ojos, presumiendo esa frase recurrente en el machismo: “para que no veas a nadie más”, ha removido, una vez más, a una sociedad que tiene como premisa esconder bajo la alfombra sus horrores pero que sin embargo, cada cierto tiempo salen a flote para recordarnos nuestros atrasos, deudas y miedos. El manejo sensacionalista no ayuda, la sobre exposición de los temas en medio de avisajes publicitarios en matinales coloridos, genera otro problema. Editorialmente es un desafío, un encuentro con los instintos que obliga a hablar, de nuevo, en voz alta lo que se ha mantenido en silencio, sin dejar de lado la dignidad de la víctima y del círculo que lo componen. Dice un viejo adagio que las sociedades crecen y maduran, cuando son capaces de sacar lecciones de sus horrores para implementar mecanismos que no permitan que se repitan. De eso nos queda mucho, pero las historias hay que contarlas precisamente para hacer el intento activo de comprender y accionar, para que del horror se saque un algo mínimo de sentido.

Editorial RVF

E

ran alrededor de las 06:00 de la mañana del sábado 14 de mayo y Nabila yacía en el suelo inconsciente y ensangrentada. Su victimario, quien pocos segundos antes la había golpeado brutalmente con una especie de bloque de cemento en diversas partes del cuerpo fracturándole la cabeza y varias piezas dentales, se había levantado y retirado del lugar.

Según vecinos del lugar, se escucharon gritos, pero pensaron que eran “los típicos ataos de una fiesta” relata una vecina hoy conmocionada, “nunca pensé que era algo así” comenta con un dejo de vergüenza y rabia. Solo una de las personas que esa noche escucharon los gritos de Nabila llamó al 133. Se trata de un joven de 17 años quien se presentó voluntariamente ante la Fiscalía para entregar su testimonio. Según el relato de éste, desde su ventana pudo ver a distancia la situación y desde ahí llamó a carabineros que demoró en llegar.

El hombre, descrito por el testigo como de baja estatura y contextura gruesa, se paró y se fue del lugar. El testigo llamó varias veces al 133 pudiendo conectar 2 llamadas al número de emergencia. La primera vez, asustado pedía que enviaran carabineros rápido: “le están pegando a una señora, urgente por favor apúrense”. La segunda vez que habló al 133 (registrado en CENCO), era porque aún no llegaba una patrulla al lugar y porque el hombre ya había regresado.

Cuando el hombre regresó, traía algo en sus manos, seguía golpeando a la persona en el suelo, pero ahora estaba arrodillado y el hombre movía sus brazos sobre el cuerpo que ya no se movía, luego levantó su cabeza, miró a su alrededor y corrió en dirección al oriente.

Carabineros y la ambulancia llegaron tiempo después. Nabila fue ingresada al Hospital de Coyhaique, agonizando y con pérdida de conciencia, hipotermia, múltiples fracturas en su cráneo, pérdida de piezas dentales y sin sus dos globos oculares. Su estado era delicado y con compromiso vital por lo que se le ingresó rápidamente para tratar de salvarle la vida, allí luego se le mantuvo en coma inducido. Los residentes del Hospital no estuvieron ajenos al sentimiento generalizado de conmoción que consternó a Coyhaique. Una de las enfermeras que atendió a Nabila estalló en llanto y fue contenida por sus compañeros de trabajo. A las afueras del recinto de salud, las personas comenzaron a agruparse para dar apoyo a la víctima con velas y carteles, mismas que fueron acompañadas por manifestaciones en pleno centro de esa ciudad.

protestas aysen Nabila

La complicidad institucional y social

Mariza Romero, activista por los Derechos Humanos de las mujeres y parte del Colectivo de Mujeres “Desnudando” de Coyhaique, señala a este medio que “el hecho de que estuviera con hipotermia evidencia todo el tiempo que estuvo ahí, en la calle, tirada, sin que nadie hiciera nada, más de un hora muriéndose luego de haber sido castigada, torturada, deshumanizada”. Pero Mariza va más allá y señala una responsabilidad social, una especie de complicidad institucional y que permea a las personas. “Acá la autoridad ha sido inoperante, urge revisar y hacerse cargo de la indefensión en que se encuentran las mujeres, y aquello también implica educar a las personas y que estas denuncien de forma correcta, pero que encuentren apoyo y asistencia real. Acá hablamos de un caso en donde la ex pareja de Nabila ya la había amenazado antes de muerte con un hacha, se hizo la denuncia formal, pero la justicia solo lo contempló como “amenaza simple” y lo dejó libre solo con el compromiso de un “tratamiento para el control de impulsos“.

Efectivamente, fue el 05 junio del 2015 cuando Mauricio Ortega llegó hasta el domicilio de Nabila portando un hacha ingresando -tras abrir la puerta trasera de la cocina con la misma- para agredirla y amenazarla de muerte. El 23 de septiembre del mismo año, el Juzgado de Garantía de Coyhaique (según consigna la causa RUC 1500547826-7, RIT 1508 2015) resolvió la suspensión condicional del procedimiento con el compromiso de que el imputado (Ortega) debía someterse a un tratamiento terapéutico por el lapsus de 6 meses para evitar “nuevos sucesos de violencia”. Eso, a pesar de que no era el primer hecho de violencia de Ortega hacia Nabila.

Mariza Romero ha liderado, junto a otras organizaciones sociales y de mujeres, las marchas y velatones que se han sucedido en Coyhaique. Para Mariza, el hecho de Nabila es triste, sumado al tratamiento morboso de los medios, tema que también debe ser discutido y tratado. “La imagen de Nabila ha sido usada sin consideraciones, se ha hurgado en su vida y no en la del agresor, esto evidencia que hay mucho que educar respecto al machismo y dar dignidad a las víctimas“, señala Mariza.

Mariza además aprovecha la instancia para hacer un llamado a la ciudadanía, a la gente, más allá de las deficiencias claras que hay a nivel institucional, pero que pueden ser, en parte, suplidas por un rol más activo y menos pasivo de las personas. “No hay que esperar a que pasen estás cosas horribles, se puede denunciar y hacerse cargo de la denuncia, intervenir, actuar, no solo contemplar pasivamente ante hechos de violencia contra las mujeres“, señala.

En la región de Aysén, el caso de Nabila trajo a la memoria lo ocurrido con Carolina Legue (26), quien fue asesinada en Puyuhuapi, región de Aysén, en octubre del 2012 por su ex conviviente Fernando Almonacid Comigual, con quien mantenía una hija en común. El mismo, que tenía antecedentes de VIF (Violencia intrafamiliar) y la prohibición -decretada por un Tribunal- de acercarse a Carolina, la atacó en plena calle, en reiteradas oportunidades con un cuchillo dejándola agonizando. Carolina posteriormente fallecería en el Hospital.

Las tristes cifras y las excusas 

Según el Servicio Nacional de la Mujer (Sernam) hasta ahora -año 2016- se han registrado 14 femicidios. Cifra que es cuestionada por la “Red contra la violencia a las mujeres”, quienes llevan un registro -hasta ahora- de 19 femicidios. La diferencia, según explican desde esta última organización, se debe a la deficiencia de la actual “ley de femicidio”, la cual contempla como femicidios a los asesinatos realizados solo por cónyuges y convivientes, dejando afuera -de la ley- a pololos (novios), clientes o conocidos. Esta cifra casi se triplica este año cuando se habla de “femicidios frustrados”.

Según un Informe sobre la realidad de la violencia hacia las mujeres en Chile, más del 50% de los casos de Femicidios en el país, las mujeres asesinadas habían interpuesto a lo menos una denuncia por agresión previa.

A esto se suma los casos de Violencia Intra-familiar (VIF), mismos que en la Región de Aysén superan con creces la media nacional, teniendo el triste record de ser la región con más casos de VIF -por 100 mil habitantes- un total de 1011 casos durante el 2015. Ya en lo que va del 2016, Aysén supera en 78 los casos la media nacional con 252 casos registrados por el Ministerio Público.

Registro femicidios en Chile:

58 femicidios durante el año 2015.

58 femicidios durante el año 2014.

56 femicidios durante el año 2013.

45 femicidios durante el año en 2012.

47 femicidios durante el año 2011.

65 femicidios durante el año 2010.

Fue el pasado 11 de marzo cuando diversas organizaciones de mujeres se manifestaron en el frontis del Palacio de La Moneda para exigir al gobierno una “Alerta de Género”, debido a los recurrentes femicidios y agresiones a mujeres. Insólitamente la manifestación fue duramente reprimida por FFEE de carabineros con mujeres golpeadas, insultadas e incluso con agresiones sexuales de parte de la policía.

Revisa: Mujeres fueron golpeadas y detenidas frente a La Moneda en manifestación para exigir #AlertadeGénero por femicidios

Las críticas de organizaciones de mujeres es transversal. No hay una institucionalidad ni voluntad política clara para resguardar a las mujeres agredidas y educar en esa línea. Esto a pesar de las declaraciones de la presidenta Bachelet, quien visitó a Nabila en la ex Posta Central, luego que fuera trasladada desde Coyhaique a Santiago el día de ayer. Bachelet, en un punto de prensa, repudió la agresión en contra de Nabila y señaló que “el gobierno hará todo lo posible para trabajar sin descanso para que estos casos no se vuelvan a repetir“.

La propiedad privada (objeto) tiene mayor valor que una mujer en Chile

Lorena Astudillo, abogada de la “Red contra la violencia a mujeres”, señala que aquí hay un problema serio y ha faltado voluntad. “En Chile una mujer debe ser agredida varias veces para que se considere delito“, señala la abogada. Y es que en Chile la agresión -no reiterada- es considerada una falta y finalmente queda al criterio de los jueces y juezas. Un país que resguarda más la propiedad privada que la vida de las mujeres, así lo consagra la reciente aprobación de la Agenda Corta Antidelincuencia, es decir: robar un auto tiene mayor pena que agredir a una mujer.

Y es cierto. La recién aprobada Agenda Corta ha modificado el artículo 433 del Código Penal. Así, se agravan las penas de delitos contra la propiedad, agregando reglas específicas a la determinación de la pena, eliminando grado mínimo en caso de reincidencia. La pena mínima para delitos de robo con violencia o intimidación pasa de “presidio mayor en su grado medio” (10 años y un día) a “presidio mayor en su grado máximo” (15 años y un día). En cambio la agresión a una mujer, de modo tal que sea reiterado y éste (el agresor) no haya respetado las medidas de protección, se arriesga una pena de cárcel que puede ir de 541 días a cinco años y un día, dependiendo del caso y criterio del juez o la jueza.

Revisa: Tribunal de Ovalle consideró como “atenuante” la infidelidad de una mujer en caso de Femicidio frustrado

El caso de Nabila es similar al ocurrido en Magallanes en septiembre del 2013. En aquella ocasión la víctima fue Carolina Barría, quien fue brutalmente atacada por su ex pareja, Juan Ruiz Varas, quien le arrancó sus globos oculares con un cuchillo, luego la llevó hasta un taller mecánico en donde -según Ruiz- estaba su “amante”, a quien ultimó de un disparo, luego el horror siguió en la casa de su ex cuñado a quien Ruiz disparó dejándolo tetrapléjico, para luego abandonarla cerca de un Hospital, todo esto frente a su pequeño hijo. Juan Ruiz Varas cayó muerto al día siguiente en un enfrentamiento con carabineros. Carolina, en una entrevista dada a Francisco Pulgar, publicada en el medio “El Pingüino”, ha relatado su historia de superación y resilencia, pero también ha sido crítica con el manejo que aún tienen los medios con estos temas. Particularmente ha señalado, como ejemplo, que aún para hacer notas de su caso, se ocupan fotografías de ella junto a su victimario, cuestión que es dolorosa para su círculo familiar cercano, particularmente para sus hijos. El morbo aún sigue dictando, modo de camuflar sesgos de machismo y negligecia editorial.

Varios parlamentarios/as se han pronunciado, incluidas autoridades de gobierno, pero hasta ahora no hay concreción de una “Ley corta” o medida efectiva para intentar parar los femicidios de manera más efectiva, lo que pasa por invertir y mejorar la institucionalidad a las víctimas.

La formalización de Ortega 

formalizacion mauricio ortega - caso nabila

Durante la mañana del miércoles se llevó a cabo la formalización de Mauricio Ortega -presunto autor- en el Juzgado de Garantía de Coyhaique. El lugar estaba repleto de equipos de prensa de diversos medios y la pequeña sala se iluminó aún más cuando ingresó Ortega y se sentó con la cabeza abajo junto a sus abogados. A las afueras, un grupo importante de personas lanzaba gritos en contra de Ortega y levantaban pancartas en su contra y en apoyo a Nabila.

El Fiscal Pedro Salgado comenzó a relatar los hechos que -según Salgado- acreditarían la participación de Ortega en la agresión a Nabila. Entre los testimonios presentado por el Fiscal estaban los del hijo mayor de Nabila (de 14 años) y de la madre de ésta. En dichas declaraciones se constata lo ocurrido durante las horas previas al ataque. Nabila Riffo se encontraba en la casa compartiendo con dos personas más, además de Ortega, y en otra pieza sus 4 hijos. Ortega comenzó a discutir con Nabila y -según el relato- habría comenzado a agredirla, fue en ese momento en que el mayor de los hijos de Nabila (de 14 años) llamó a su tía, quien llegó al domicilio junto a la madre de Nabila y retiraron a los niños, Nabila, temerosa según su madre, no quiso irse. Las otras personas abandonaron el domicilio alrededor de las 05:30 horas cuando, según se relató, Mauricio Ortega “se había calmado”. Una vez que se fueron las personas que acompañaron esa noche la velada, Ortega comenzó a discutir nuevamente con Nabila, quien corrió hacia la calle, eso hasta que habría sido alcanzada por Ortega.

Aquí el Fiscal relata que Ortega le habría comenzado a golpear con un bloque de cemento hasta que Nabila quedó inconciente, luego de eso se fue. Según lo relatado por el Fiscal, el hombre quiso ir por su auto, sin embargo no pudo sacarlo pues este era bloqueado por el auto de su padastro, por lo que el hombre habría empezado a golpear la puerta de este, pero el padrastro no quiso abrir la puerta.

Según el Fiscal Pedro Salgado, cuando el hombre se devolvió hasta donde estaba tirada Nabila, con un objeto cortopunzante, éste le extrajo sus globos oculares. Todo indica que fue con una llave, mismas que fueron encontradas en el lugar y que pertenecen al auto, un suzuki de propiedad de Mauricio Ortega (41) quien hasta hoy es principal imputado, sin descartarse, hasta ahora, la participación en el hecho de otros involucrados. Ortega fue finalmente formalizado por femicidio frustrado y agresiones graves y gravísimas, decretándose su prisión preventiva por 90 días mientras dure la investigación.

Cabe mencionar que Mauricio Ortega, durante la formalización, declaró inocencia ante los hechos imputados. Al finalizar la audiencia, el magistrado Mario Devaud, accedió a la petición de la defensa de Ortega para que la prisión preventiva fuera en el complejo penitenciario de Chile Chico, debido a que Ortega habría recibido amenazas desde la cárcel de Coyhaique. Sin embargo, una vez conocida esta información, los habitantes de Chile Chico se movilizaron y se instalaron barricadas repudiando la decisión, por lo que, ante la imposibilidad de concretar el trayecto por parte de Gendarmería de Chile, Ortega fue trasladado, según fuentes de Gendarmería, hasta la localidad de Cochrane, en donde también se comenzaron a organizar protestas ante su arribo.

Mientras en Santiago, diversas organizaciones de mujeres han continuado los llamados a manifestar su apoyo en las afueras de la ex Posta Central en donde se encuentra ahora internada Nabila. La convocatoria tanto del miércoles como en los días siguientes, ha sido fijada a partir de las 19:00 horas. El llamado es a la acción, a involucrarse, a no mirar para el lado, intervenir y mantener la exigencia de una Alerta de Género, pero desde ya, actuar en la cotidianidad, no ser cómplice del machismo que siempre mata.