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La grave crisis penitenciaria en Colina II que amenaza con extenderse y mantiene a todos los módulos movilizados

Sin comida, sin visitas y en modo de movilización general se encuentran desde el pasado miércoles los internos en cada uno de los módulos al interior del Centro de Cumplimiento Penitenciario Colina II. ¿La razón? Una serie de cambios en la dirección del penal, malos tratos, torturas, hechos de corrupción y el termino y reducción de talleres de reinserción formales y otros autogestionados que sostenían los propios reos, razones que gatillaron un conflicto que amenaza con escalar y agravar la crisis penitenciaria en uno de los penales más importantes del país.

Más de un centenar de internos se encuentra aún con heridas de diversa gravedad y sin tratamiento médico, algunos con suerte han podido obtener algún pedazo de gaza o yodo, el resto ha recurrido al ingenio para evitar la infección de heridas y otros se han realizado con hilo de coser, puntos para cerrar las mismas, todo aquello como huella de la violenta represión vivida en los últimos días a manos de Gendarmería. Aquello ha motivado la firme decisión de una movilización intra-penitenciaria y que rápidamente ha comenzado a comentarse y extenderse en otros penales del país a modo de solidaridad con el CPP de Colina II y que va en camino a convertirse en una de las crisis penitenciarias más graves de los últimos años, incluso algunos hablan de que esto puede terminar como Brasil.

El punto de inflexión

F

ue el pasado miércoles 1 de febrero cuando un contingente de Gendarmería llegó hasta uno de los módulos (4) con la premisa de hacer allanamientos, cosa normal y constante en los centros penintenciarios. Ya el pasado lunes 30 de enero se había generado otro y se habían generado incidentes por la extrema violencia con la que había ingresado Gendarmería. Sin embargo el miércoles la acción superó todos los limites y ni los más antiguos recordaban al interior hechos de violencia así de graves. Gendarmería entró disparando y golpeando a quien se cruzara. Uno de los internos recibió varios golpes en su cuerpo y uno casi mortal en su traquea con un escudo. Actualmente se encuentra conectado a un ventilador y aún con riesgo vital. Los otros internos lo conocía como “el pirata”, quien tuvo que ser trasladado, como una treintena de internos, de urgencia a un Centro Asistencial cercano. Otros recibieron disparos a quemarropa con balines de acero y de goma. Uno de los internos recibió un disparo directo en su cabeza. La mayoría de los heridos más graves presentaba varios impactos de perdigones, golpes en la cabeza y en diversas partes del cuerpo quedando inconscientes. Los que no resultaron gravemente heridos fueron llevados luego al patio de aquel módulo para ser brutalmente golpeados en una especie de “callejón oscuro”, y a quienes se resistían a aquello y protestaban recibían disparos desde la altura (marquesina) por un francotirador de Gendarmería.

Algunos internos intentaron registrar con celulares desde otros módulos u escondidos lo que estaba ocurriendo para enviárselos a familiares o medios de comunicación, a sabiendas que aquel registro y la utilización de un celular  ilegal adentro del reciento podría significarles castigos y ser enviados a las zonas de aislamientos, una de las zonas más dura de uno de los penales considerados más peligrosos del país. Aquellas zonas de aislamientos han quedado registradas en una serie de informes de organismos de Derechos Humanos y del Poder Judicial como claramente inhumanos y no propias de un Estado de Derecho.

Parte de los registros filmados por internos de Colina II:

Sin embargo, en los medios tradicionales se habló simplemente de un “motín” y de lo que sería el resultado de una “riña” al interior del modulo 4 y 9 del Penal Colina II. Si bien las razones del mismo nunca fueron aclaradas del todo ante los medios, el Coronel y Director Regional de Gendarmería, Sergio Alarcón, señaló a TVN que todo se habría producido tras un allanamiento en la mañana a uno de los módulos (el 4), pero posteriormente habló de dos hechos distintos, al que sumó “una riña interna” que habría terminado con 30 reos heridos y 10 gendarmes con diferentes lesiones, anunciando el inicio de un sumario interno para aclarar los hechos.

Pero la historia registrada es más compleja y las versiones de internos e incluso de funcionarios de Gendarmería que trabajan al interior del penal -y que han pedido mantener su identidad bajo reserva por miedo a represalias- es completamente distinta. Todos los relatos coinciden en que un cambio de dirección en el Penal ha llevado a una serie de malas prácticas y que está detonando una crisis penitenciaria que podría terminar en algo mucho peor. Por lo mismo piden que se investigue e intervenga el penal para aclarar los hechos y hacerse cargo a tiempo de una bomba de tiempo que está a punto de estallar.

Actualmente son más de 100 reos los que se encuentran al interior aún con heridas visibles en sus cuerpos, productos de impactos de balines de acero, lumazos y guardan celosamente los casquillos de 9mm y 38mm disparados por gendarmes que cayeron indistintamente sobre ellos, pues buscan visibilizar y exigir que se investigue lo que está ocurriendo en el interior del penal. Desde el miércoles pasado hasta hoy todos los internos de los distintos módulos se han negado, a modo de protesta -aún pacifica- recibir visitas. Ninguno ha salido y por lo mismo no han recibido encomiendas, lo que ha provocado una escasez de alimentos y otros productos básicos, lo que está generando mayor ansiedad entre la población penal. Ello además ha sido apoyado por las cientos de familias que llegan a las visitas, quienes han pedido a las autoridades, aún sin lograr respuestas, que aclare e investigue lo que está sucediendo con los internos al interior del CPP Colina II.

Registro de heridos al interior del Penal por impactos disparados por Gendarmería:

Es en este contexto que varios reos de uno de los penales más peligrosos del país, abren la puerta del infierno y piden, a pesar de sus delitos y crímenes cometidos, -apurándose a señalar que por ello además  ya están pagando y otros se encuentran en proceso de ser liberados-, ser escuchados como seres humanos. “Cuando llegamos aquí perdimos nuestra libertad, es cierto, pero no nuestra dignidad“, señala uno de los reos en conversación con Radio Villa Francia.

“Pierdan toda esperanza los que aquí entran”

La frase que inmortalizara Dante Alighieri en la “Divina Comedia” es la que tristemente resume hoy al Centro de Cumplimiento Penal (CCP) Colina II. Entrar allí es entrar al infierno y la esperanza se pierde aferrada en los dedos que se afirman de los garrotes. Los que ingresan saben bien que cometieron delitos y crímenes, no lo esconden, y en muchos casos lo asumen, errores o malas decisiones que en una vorágine de pobreza y marginalidad condujeron sus pasos hasta el infierno. Y es que en Colina II -como dice uno de los internos- “solo hay pobres y eso se sabe“, como rezaba la inscripción famosa en la ex cárcel pública: “Aquí estamos los que robamos poco“. Pero a pesar de todo, son personas y la perdida de libertad, máximo castigo en Chile para quienes cometen delitos y crímenes, no implica despojar humanidad, así está expresamente señalado en el derecho internacional y hasta en la propia constitución que rige en Chile. Y es que la reinserción social, como parte de la pena a cumplir, suena como un chiste malo que termina en dolorosa burla que consume a toda una sociedad que se pregunta cada cierto tiempo ¿qué hicimos mal?

Actualmente todo el penal está movilizado en su interior. Desde el miércoles 1 de enero, día en que estalló todo, ningún modulo ha recibido visitas, los imputados (no condenados) del modulo 13 y 14 no han salido a tribunales lo que ha generado problemas con las causas y ninguno de los internos ha salido a recibir visitas en forma de protesta, de hecho el sábado el modulo 6 y 7 tenía visitas y este domingo, día de visita de la población penal, la situación fue similar pues están decididos a ser escuchados y que se sepa que está ocurriendo al interior del penal.

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Todo comenzó con el cambio de dirección

El ex Alcaide fue sacado, en un proceso interno de Gendarmería, tras varios sumarios por irregularidades e incluso denuncias de corrupción. Tras aquello, se estableció una nueva directiva hace pocos meses, algunos ya estaban en el CPP Colina II y otros fueron trasladados. La nueva consigna fue: “A la cárcel se viene a sufrir y pagar y no ha rehabilitarse“. Se repitió sin culpa desde la nueva dirección, y cumplieron la máxima.

Así, y de manera arbitraria, fueron reducidos al mínimo talleres de capacitación y rehabilitación, y respecto a los talleres autogestionados que mantenían los reos fueron también reducidos, impedidos llegaran materiales y se limitó su capacidad de continuidad.

Uno de los Gendarmes que trabaja al interior del Penal Colina II, en conversación con Radio Villa Francia y quien pide reserva de su identidad, señala que aquella decisión claramente caldeó los ánimos, los internos se colocaron mas ansiosos y el clima interno cambió dramáticamente. “No es que aquí haya sido un paraíso, pero salvo los problemas de conducta de algunos, todos intentaban sobrevivir lo mejor que podían, y los talleres y capacitaciones ayudaban a eso. Además, la nueva dirección del penal tiene una mirada distinta a los anteriores y eso se ha notado, no todos mis compañeros están contentos, muchos llevamos años trabajando en esto y sabemos que esto va a terminar mal, lo del miércoles cambió las cosas y eso no está bien, los que saben de cárceles sabemos que cuando cambias tan radicalmente las cosas aquí y con este tipo de violencia el final no será bueno“, afirma.

Irónicamente, varios de los talleres autogestionados que comenzaron a cancelarse habían sido alabados y rescatados como una de las pocas cosas positivas en el crudo informe que la Corte de Apelaciones de Santiago entregó en febrero del 2016. Mismo informe que catalogó como “inhumana” la situación de Colina II, debido al grave hacinamiento, condiciones de higiene y las zonas de aislamiento, entre otras. Sin embargo, de lo más rescatable encontrado por el grupo de jueces, estaban los talleres autogestionados de los reos, como los de reciclaje, almacenamiento de energía solar, huertos orgánicos, fabricación de artesanía de vidrio y madera, por lo mismo -en dicho informe- se recomendaba expresamente que Gendarmería apoyara más estas iniciativas y también a la sociedad por “el necesario e imprescindible deber de resocialización y reinserción en la comunidad“, (ver informe). A pesar de esa recomendación, se hizo todo lo contrario y hoy es uno de los gatillantes del conflicto al interior del CCP Colina II.

Uno de los reos del módulo 4, junto con otros internos ordena las ideas e intentan explicar lo que ha estado sucediendo en este último tiempo en Colina II. Sabe que probablemente haya gente que no quiera escucharlos, que asumen que ellos, por los delitos que cometieron, ya no son personas, pero él defiende su derecho de ser una persona, y así como fue juzgada como en base al derecho, exige ser tratado en resguardo de sus derechos, y solo pide que las voces de ellos se escuche. En conversación con Radio Villa Francia, él contextualiza lo que ha venido ocurriendo en el CCP Colina II.

Este es su testimonio y contexto de la crisis de Colina II:

Distintas organizaciones de Derechos Humanos, El Observatorio Penal y organizaciones sociales (como “81 Razones”), han llegado hasta el CCP Colina II para consultar por la situación de los internos, la respuesta ha sido nula. Entre estas organizaciones también ha estado el Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDH) a quienes se les señaló, según señalaron desde el organismo a Radio Villa Francia, que todo ya estaba en orden, que todo se había tratado de un “motín” y que al interior ya no habían heridos. Sin embargo, en base a las denuncias, el INDH ha señalado que han podido reunir información que contrasta esta versión y espera que las autoridades cooperen para permitir que una delegación constate la situación de los módulos y los internos in situ.

La mayoría de las acusaciones apunta al cambio de administración del penal a fines de diciembre del 2016 y comienzos del 2017. La supresión de talleres, la limitación de algunos programas, como los llevados adelante por CORESOL (en el área de trabajo y capacitación) e incluso los internos denuncian restricciones al programa que lleva adelante la ONG “Fondo Esperanza” que genera micro-créditos, lo que ha generado mayor estress y ansiedad, debido a que muchos cuentan con esos trabajos y créditos para la manutención de sus familias y su propia sobrevivencia y gastos en el penal.

Y es que los talleres y programas de reinserción penal, tan escasos pero de la que tanto se habla, para gran parte de la población penal no solo representa un espacio de “libertad” y de calificación de “conducta” al interior del penal, también implica una forma de manuntención y de dignidad, la que hoy está fuertemente restringida y lesionada y ante los reclamos ha devenido una verdadera ola de represión y tortura fuera de toda legalidad y protocolo penitenciario.

Tanto los internos como los Gendarmes que accedieron hablar bajo anonimato, apuntan a la dirección y dan algunos nombres, pidiendo que solo se investigue y que sus denuncias sean corroboradas en una investigación acuciosa. Estos son responsables del funcionamiento del Penal Colina II: El Coronel Alex Llufi Ayala, el Coronel Edmundo Letelier Araneda, el Mayor José Luis Calfuquir Colipan y el Coronel Juan Carlos Rojas Ravanal, algunos de estos ya tienen sobre sí sumarios administrativos llevados adelante por la misma institución.

Según uno de los Gendarmes, esto está generando mayor tensión al interior del penal y pone en riesgo la integridad no solo de los presos, también de los funcionarios de la institución, y de seguir la movilización, esta podría extenderse en otros penales del país. “Aquí varios trabajamos esperando terminar de manera tranquila nuestra jornada, nosotros, por nuestros mismos turnos, también estamos un poco preso, por lo mismo si en la cárcel hay problemas o una crisis, nosotros la vivimos más intensamente. Yo creo que no está bien lo que está pasando, varios creemos eso, esto agrava nuestras condiciones laborales y no ayuda a nadie, algunos creemos en la reinserción y que nuestro trabajo ayuda en eso, pero hay otros que no y que solo buscan su propio beneficio sin pensar en el resto, y eso no son buenos liderazgos en la institución“, afirma.

Los internos del Penal Colina II señalan que mantendrán la movilización hasta que esta se haga visible y que tomarán acciones legales contra lo ocurrido el pasado miércoles. Uno de ellos recuerda una frase que escuchó -dice- “Dime como tratas a tus presos y te diré en qué sociedad vives“, según él, esa frase representa mucho de lo que es Chile, y es extraño -agrega- “pues cada tanto rato la gente se pregunta porque pasan tantas cosas malas, bueno quizás porque dejamos que pasara y nadie hizo nada”. A esto, el fantasma de lo ocurrido en la cárcel San Miguel se instala entre las conversaciones de pasillo, algunos apuntan a que parte de la actual dirección serían parte de los que estuvieron en lo ocurrido el 2010 en la cárcel San Miguel.

El tiempo pasa lento al interior de los módulos, las conversas se multiplican, ideas y la tranquilidad poco a poco se altera. A esto se suma la especulación y e ideas para buscar formas de visibilizar lo que está ocurriendo. Algunos piensan que todo esto es para que la cárcel pase a manos de una concesionaria, otros creen que simplemente a los de afuera no les importa nada de lo que pase adentro, como sea, las ideas son muchas, el tiempo corre y la ansiedad también. Así las comunicaciones entre amigos y otros familiares en otros penales fluye y están decididos a denunciar y terminar con la nueva dirección y la represión. Mientras, afuera del CPP Colina II, las familias día tras día llegan a pedir explicaciones sin ser obtener respuesta.

La movilización al interior del CPP Colina II se mantiene y crece, el tiempo corre y el sonido de un tic tac avanza rumbo a detonar una de las crisis carcelarias más grande del último tiempo.

La movilización continúa: