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La nueva estrategia comunicacional de La Moneda: Bachelet versus la nuera Mala y los parche curitas

La actual situación política ha obligado a desplegar una serie de estrategias comunicacionales desde La Moneda, entre ellas, instalar la imagen de “la nuera mala” que suavice las críticas a Bachelet, generando empatía con su electorado. Allí aparece la “Operación Nini”, de modo de amortiguar el duro golpe que ha sido el caso Caval. Sin embargo el problema político del gobierno -y clase política- con el caso Penta, Caval y SQM es mayor y aquello convoca a un guión mucho mas elaborado que, hoy por hoy, difícilmente logre cautivar a un público exigente en donde no sirven los parche curitas.

Editorial RVF

La imagen de Bachelet ha caído, el caso CAVAL ha afectado fuertemente su “crédito político” que según algunos medios, antes de esto, era incombustible. Al parecer el diario Británico “Financial Times” quien señalara el 2012 que “Bachelet podría traficar osos pandas sin dañar su imagen” se equivocó. Seguramente no contaban con una situación como esta: El hijo de la mandataria vinculado directamente a un negocio de especulación inmobiliaria usando para ello su capital político y redes de contacto. A eso se suma la relación con el hombre más rico de Chile, Andónico Luksic, quien personalmente vio el préstamo del Banco de Chile con CAVAL, en una reunión en la que participaron Natalia Compagon y Sebastian Dávalos, en ese entonces gerente de proyectos de la Consultora CAVAL.

La renuncia de Dávalos el 13 de febrero a la dirección del Área Socio cultural no apagó el incendio. En nada ayudó el mal manejo comunicacional de la renuncia en sí; tardía, mal leída y hecha con displicencia.

El desafío comunicacional de una crisis

Sin duda se estaba frente a una crisis de proporciones y su manejo mediático imponía a los presentes todo su talento en el menor tiempo posible. Los tonos aumentaron y las visiones discreparon. Bachelet armó un equipo en Caburga, en donde tomaba sus vacaciones con su familia, Dávalos y Compagnon incluidos, y desde ahí mantenía coordinación directa y constante con La Moneda para monitorear la situación. El reportaje de la Revista Que Pasa (6 de febrero) abrió una caja de Pandora en momentos en que el gobierno cerraba un año redondo, cumpliendo su agenda legislativa auto impuesta y con la UDI en el suelo por el Caso Penta. Por lo mismo fue inesperado para Bachelet que el propio Luksic, leyendo la situación, saliera el día lunes 9 de febrero, mediante declaración pública, a revelar que Dávalos estuvo presente en la reunión en el Banco de Chile, cuestión que hasta el momento se desconocía y el caso ya no era “el negocio de la Nuera”, si no que la bomba caía en el corazón del clan Bachelet, siendo que Sebastian Davalos ocupaba un cargo de importancia en el actual gobierno de decisión discrecional de la propia Mandataria.

La tesis del “hijo tonto”

La primera discrepancia comunicacional fue en donde poner el foco. Según algunos, había que salvar la imagen de Bachelet a como de lugar. Por lo tanto, había que separar la imagen de Dávalos de la propia Michelle Bachelet. Por esto la imagen de Dávalos como “un hijo rebelde, torpe políticamente y que no evalúa el daño que causa a su madre” tomó fuerza. Características muy distintas a las ensalzadas en abril pasado (2014) cuando Dávalos asumió el Area Socio Cultural de La Moneda y que desde el área de comunicaciones de La Moneda intentaron instalar en los medios, poniendo énfasis en sus capacidades ejecutivas y la empatía para el cargo, esto a pesar de las voces criticas que no estaban de acuerdo con su nombramiento previendo una potencial exposición innecesaria. El propio Sebastián no lo puso fácil, según se señala, pues este tenía su “propia forma de hacer las cosas”, y para ello hacía gala de sus estudios de Ciencias Políticas (a los que se sumaban 2 años de Ingenería Comercial) y diplomado en el área de gestión Pública, además de su cuestionado paso de 7 años por la DIRECOM. En más de alguna ocasión se le oyó decir que “la política la traía en la sangre”.

Sin embargo esto traía aparejado un problema. La imagen maternal cultivada por Bachelet podía resentirse duramente, teniendo en cuenta que su patrimonio electoral tiene como base a mujeres por sobre los 35 años, muchas de ellas madres. Por lo mismo, no podía salir Michelle Bachelet a condenar públicamente a su hijo, pues si bien esto le daría créditos casi transversalmente en la clase política, sería duramente castigado por la base electoral y de apoyo social que tiene Bachelet. “Una madre, independiente de si su hijo es bueno o malo, lo comprende y apoya”. evaluaron algunos/as. Esto generó una de las primeras grandes discrepancia. El tema, por tal, desde iniciada la crisis, se concentró en dar mayor realce al Caso Penta, naciendo “la teoría del empate, de una desesperada UDI que caía en el abismo dando manotazos de ahogado”. Pero la tardía reacción y el avance judicial del caso Penta, que ahora abría la arista SQM involucrando a parlamentarios de la Nueva Mayoría, puso un difícil escenario.

SI bien se pensó que con la salida de Dávalos de La Moneda se bajaría algo la tensión, cosa que no todos compartían en la reuniones de coordinación en La Moneda, la situación pendía de las declaraciones de Bachelet en su regreso de vacaciones. Pero a pesar del innegable manejo comunicacional de Bachelet y de su voz entre cortada al referirse al dolor que le causó el “caso caval”, no hubo condena pública y la frase -frame- que se instaló fue solo una: “Me enteré por la prensa”, la que fue percibida por la ciudadanía como una mentira. Según encuestas de opinión un 71% de las personas no le cree a Bachelet y de paso, no cree que esta no supiera del negocio.

La Salida de Paula Walker y el golpe del hijo de Enrique Correa en la SECOM

La primera damnificada en esta crisis fue Paula Walker, quien hasta esta semana se desempeñaba como jefa de la SECOM (Secretaria de Comunicaciones de La Moneda), esto luego de las criticas al interior de la Nueva Mayoría hacia el manejo comunicacional de la actual crisis y, en un relato similar al usado en el pasado gobierno de Piñera, a la incapacidad, según algunos en la NM, de capitalizar los logros del gobierno: Reforma Tributaria, Ley de Inclusión (Educacional) Fin al Binominal y el AUC (Acuerdo de Unión Civil). Esto habría sido el motivo de la salida de Walker tras la presión de los viejos estandartes de la Concertación que han tomado el control de la Nueva Mayoría y que exigen más pragmatismo y realismo político a Bachelet. La salida de Walker, quien pasa al “área de estudios de la presidencia”, se debería, según a trascendido, a las fuertes diferencia estos últimos meses con Peñailillo, a la que suma su no militancia partidaria, la que fue generando desconfianza de los timoneles de la Nueva Mayoría y su discrepancia al arribo de “la vieja guardia” de la Concertación en la toma de decisiones y manejo político de la crisis. Para Walker, el manejo comunicacional debía y debe ser un tema técnico y manejado por profesionales de las comunicaciones, no por políticos que ven lo inmediato y pragmático, además ese pragmatismo político sería castigado por la población que verá un “arreglo político”, además, el no resolver esto de buena forma y con un proceso a mediano plazo, iniciaría anticipadamente la carrera presidencial, que sería el mayor riesgo político para La Moneda ahora, pues desde la misma Nueva Mayoría evaluarían en algún momento distanciarse de Bachelet si esta no repunta en las encuestas, para no caer en el abismo y proyectar candidaturas propias. Esto no cayó nada bien en quienes ostentan hoy el poder en la Moneda y la salida de Walker, se concretó, aunque ya se sabía hace semanas que su salida era inminente.

Carlos Correa Bau, ingeniero civil industrial con estudios en comunicación estratégica, asumió como jefe de la SECOM, en reemplazo de Paula Walker. Hijo del conocido Lobbysta Enrique Correa y de Catalina Bau, que ha ocupado varios cargos en los gobiernos de la Concertación, con quien trabajó en la conocida Consultora (Lobbysta) Imaginacción, como gerente de asuntos públicos, cargo que dejó para trabajar en la campaña presidencial de Bachelet y en donde fue remplazado -en la consultora- por Moises Valenzuela (DC). Correa Bau tiene, a pesar de su edad, “más manejo político” según reconocen algunos en La Moneda, “y conoce a la vieja Concertación”, además tiene manejo en crisis, lo demostró en su paso por la Consultora de su padre con varias cuentas, entre ellas el remonte del “Transantiago” y otras para el MOP.

Pero a pesar del buen curriculum, también se activaron alarmas con el nombramiento de Correa Bau, pues durante su carrera política no deja de hacer ruido su trabajo para Fulvio Rossi, parlamentario actualmente investigado por el caso SQM. Correa se desempeñó, en la campaña para Senador de Rossi, como parte del apoyo de comunicaciones en terreno de la campaña y, según señalan algunas fuentes en La Moneda, esto puede ser contraproducente si Fulvio Rossi cae en el caso SQM como ocurrió con los Penta, pues estallaría una bomba en el área comunicacional de la moneda, y lo que se intenta es apagar incendio, no rociar mas bencina.

La Nini Bachelet versus Compagnon, la Nuera Mala

La primera medida comunicacional instalada desde que Correa Bau asumió la SECOM y que emana desde la propia Moneda es generar, mediaticamente, el enfrentamiento entre Bachelet y Natalia Compagnon: “La Suegra-Abuela versus La Nuera Mala”. La filtración, emanada desde la propia Moneda, es que la “Nuera Mala” no está dejando ver a los nietos de esta -y se agrega- que su relación viene deteriorada mucho antes de esto. La tesis es simple: “los perros están rabiosos, hay que lanzar un hueso que puedan morder, y si es la nuera, que sea”. Lo que se intenta es sacar, del modo que sea, la imagen de Bachelet del fuego que consume el cedito de Bachelet y, por tal, del gobierno y la coalición en sí, dependiente absolutamente de la figura de la Presidenta.

Un articulo salido el 13 de marzo en medio digital El Mostrador, abre esa tesis en la opinión pública. La publicación cita a “altas fuentes del oficialismo”. En el mismo se plantea, desde dichas “fuentes”, que “la relación entre Bachelet y Compagnon no era la mejor, que había cierta distancia, pero después del publico cuestionamiento a los negocios de su nuera e hijo, todo indica que empeoró radicalmente y, por lo mismo, a muchos no les extraña la suerte de “represalia” que está aplicando la esposa de Dávalos a la Mandataria“.

Sin embargo, la supuesta mala relación que mantendrían desde hace tiempo y que ahora se habría tensionado más producto del escándalo del caso CAVAL, no se condicen con lo señalado por ellas mismas en entrevistas anteriores. Bachelet en reiteradas entrevistas habla de la buena relación con su familia, con su nuera y en especial con sus nietos, los que si bien ve poco, cada vez que está en Chile no deja de disfrutar y jugar con ellos. Por su parte, Natalia Compagnon, en la única entrevista que ha dado (a La Tercera en abril del 2013) hace gala de la buena relación con la “Nini”, como le dicen a Michelle Bachelet los hijos de esta y la mayoría del entorno familiar. Luego de 12 años en el seno del clan Bachelet, habrían descubierto que Compagnon, no era buena persona.

Genera más empatía con Bachelet -ahora abuela- una “nuera mala”, que pasar a ser una madre castigadora con su hijo, de modo tal, que ambos terminen, en el imaginario colectivo, como “las víctimas de una trepadora perversa”. Más que mal las madres -mujeres arriba de 35 años y publico objetivo de Bachelet- empatizaran mucho mas con esta figura que con la de un hijo, que a pesar de caer en errores, uno siempre perdona, cuestión entendible, pero imperdonable para quien quiere ser vista como estadista y jefa de coalición, que es lo que exige hoy por hoy la clase política.

Por último, el esfuerzo por tratar de instalar, comunicacionalmente, que este gobierno no permitirá la corrupción, tráfico de influencia y conflicto de interés, parece ser poco creíble para la ciudadanía, cuando aún no se cierra el caso CAVAL que hoy está judicializado y con una investigación abierta llevada a cabo por el Fiscal Luis Toledo. Más aún, cuando el Consejo Asesor Presidencial, encabezado por el economista Eduardo Engel, está compuesta por cuotas de accionistas de la propia élite política-empresarial chilena, con representación de nombres respaldados por ambas coaliciones políticas y empresariales actualmente cuestionadas. Con nombres como Olga Feliú, reconocida pinochetista, ex contralora en dictadura, ex senadora designada 1990 – 1998, y actual presidenta del colegio de abogados. Vitorio Corvo, cercano a la DC, ex presidente del Banco Central (2003 – 2007) en el 2014 asumió la presidencia del Banco Santander y miembro del Directorio de la CCU (este último del grupo Luksic). A esto se suma Rosanna Costa, economista de la PUC, de Libertad y Desarrollo (Centro de pensamiento de la UDI) Centro de Estudios vinculado a boletas de Penta. Solo por nombrar algunos de los nombres que constituyen el Consejo asesor presidencial que hoy solo sé ve como un burdo maquillaje cuando se exige cirugía mayor.

A lo que se suma hoy, serios cuestionamientos a la autonomía del Servicio de Impuestos Internos organismo que ha sido cuestionado por el Ministerio Público, particularmente por los Fiscales que llevan el Caso Penta y SQM, al aún no querellarse contra SQM para permitir la ampliación, ya no tan solo a Julio del 2009, que es lo que hasta hoy se le ha permitido a la fiscalía y por tal, poder investigar hasta el 2014, lo que presume la caída de varios políticos de ambas coaliciones. La relación de parentesco de Bachelet con el Gerente General de Soquimich (SQM) Patricio Contesse, son primos lejanos, (sus padres eran primos) genera ruido, sobre todo luego de que este interpusiera un recurso en contra de la Fiscalía para bloquear la entrega de información de la compañía, movida que fue materializada por el abogado Samuel Donoso, del clan de Guido Girardi y amigo cercano del actual Ministro del Interior Rodrigo Peñailillo (PPD). Esto se leyó como una medida desesperada de ciertos personeros de La Moneda para evitar que el trabajo de la Fiscalía de Alta Complejidad siga desangrando a la clase política. A esto se suma que el actual Director del Servicio de Impuestos Internos (SII) Michael Jorrat, fue un estrecho colaborador durante la pasada campaña presidencial de Bachelet trabajando en el “programa” en lo que sería la “reforma tributaria” siendo muy cercano al actual Ministro de Hacienda, Alberto Arenas.

El área comunicacional de La Moneda está en situación de crisis y cada movida implica suavizar o profundizar aún más la situación. La lectura es simple, de mantenerse está situación, este ambiente enrarecido y donde la corrupción y el trafico de influencias son un hecho de la causa -al descubierto, no que no existiera antes- este terminará juntándose con las movilizaciones -naturales de la época- en la calle por parte de estudiantes y de diversos movimientos sociales abriendo la puerta a que una crisis institucional de credibilidad termine en una crisis social como está ocurriendo en los países vecinos en estos momentos.

Por lo mismo, una “nuera mala” que suavice la situación de la mandataria es “un algo” pero no alcanza a ser un “parche curita” en un desangre y hemorragia que, con ciertos factores dados, puede perfectamente terminar en una autopsia abriendo un escenario incierto que dará premio a quien madrugue primero…