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Editorial RVF – La Nueva Mayoría: Prometieron cambiar para que nada cambiara

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Que todo cambie para que nada cambie”.  El Gatopardo, Giuseppe Lampedusa.

 

Editorial de Radio Villa Francia

 

El viaje a la casa central de una filial llamada Chile: Los Hechos

 

Bastó un viaje a EEUU para regresar la agenda política de Chile a su encause artificial: “La política de los consensos”, esa que genera la estabilidad de un modelo económico, político y social que tanto gusta a los empresarios y que se suponía este gobierno iba a rectificar.

Los hechos están a la vista. Destrabar una política energética, demandada por el gran empresariado y resistida por decenas de comunidades a lo largo de Chile, fue una de las premisas de este viaje el cual estuvo encabezado por la élite empresarial del país. El compromiso se estableció y vino a reafirmar lo dicho en la “Cena energética” acontecida en “Casa Piedra”.

Otro de los puntos vistos en el viaje a EEUU fue la situación Perú y Bolivia. EEUU reafirmó su compromiso al aliado leal en la región, Chile, y de paso apadrinó el acuerdo económico entre ENAP y la “British Gas” la que desde finales del 2015 comenzará a exportar Gas desde EEUU a Chile. Con esto se cierra a la propuesta de Bolivia de “Mar por Gas” como parte de una política exterior integracionista. Al regreso, Bachelet confirmaría vía cadena nacional que se impugnaría la competencia de La Haya en el conflicto con Bolivia. Apuesta arriesgada pero que borra con el codo todo lo dicho anteriormente de enmendar la política exterior con el vecindario, Chile se aísla apoyado por grandes socios económicos… pero muy lejanos.

Por último, Bachelet y la comitiva que viajó a EEUU no solo vieron estos temas, hubo uno que ameritó cenas, reuniones y aclaraciones: Las Reformas. Por un lado, las dudas de los inversionistas estadounidenses, en la cena del City Group que son aclaradas, en el mismo encuentro, por la mismísima presidenta de Chile: “Pido tranquilidad, estas reformas no cambiarán las reglas del juego y pueden seguir invirtiendo con confianza”. Premisa que fue posteriormente, en el mismo viaje, sacralizada por Christine Lagarde, cabeza del FMI, quien respaldó las Reformas llevadas a cabo en Chile por Bachelet. Las dudas estaban ya despejadas, Chile volvía al orden político que tantos aplausos logró en el concierto internacional manejado por el empresariado transnacional y la norma del “Libre mercado” protegido por el Estado.

La Nueva Mayoría da paso a la restauración de la Concertación y la política de los acuerdos 

 

En una semana el gobierno de Bachelet realizó una restauración del discurso y acción. Coincidentemente con el cambio de vocería de la Nueva Mayoría, sale Alejandro Navarro, entra Ignacio Walker.

Comenzó con lo de Bolivia en La Haya, dejando al ala progresista de la NM sin saber bien qué hacer. A diferencia de su abierta manifestación de darle Mar a Bolivia como habitualmente lo señalaban el PC, MAS e IC, debieron guardar silencio y guardarse en el bolsillo su “latinoamericanismo” y solidaridad con el pueblo boliviano. A la “presi” se le apoya, no se le critica y más en un “tema de Estado”. Penaron las declaraciones en redes sociales de la militancia, #MarParaBolivia, que señalaban antes cada vez que Piñera hablaba en la TV sobre ese tema… hoy es distinto.

La Reforma Tributaria con paternidad empresarial

 

La Reforma Tributaria, como reconocieron algunos parlamentarios, fue un tema que se destrabó en el viaje a EEUU y terminó sellado en la comisión de Hacienda con la firma, decían, de “todos los sectores políticos”. Andrés Zaldívar (DC) uno de los articuladores y lobbysta del acuerdo, sonreía en la rueda de prensa. Luego se sabría que el acuerdo se había trabajado en la casa de Juan Andrés Fontaine, un ex asesor de Piñera. La SOFOFA y la CPC (donde se agrupa la “creme de la creme” empresarial) daba su venia y apoyaba el acuerdo. Así mismo lo hizo Jorge Awad, Presidente de la Asociación de Bancos quien fue más allá y exigió “la paternidad del acuerdo… el papito está aquí”, aseguró. El PC señaló que no le consultaron, pero matizó que esperaría a hablar con el ministro Arenas. La IC y el MAS tampoco habrían sido consultados.

Por último, la DC logró colocar a uno de los suyos, Andrés Palma (con polémica de por medio, su esposa, Ana María Correa, es miembro del directorio de una ATE, Kúa, y tras salir en la prensa la relación, anunció que se congelaría de la consultora)  como segundo al mando de la Reforma Educacional (secretario general de la reforma, le llamaron) y Eyzaguirre, en un programa radial en Radio Duna se apresuró a decir: “La Reforma no la haremos a la pinta de la calle”.

Un gobierno que iba a gobernar con el impulso de la calle demostró, en una semana, que para ganar elecciones cualquier slogan es bueno, pero la “política real” es otra cosa. Y de paso, demuestra lo simbólico y decorativo del Congreso (parlamento) dejando en evidencia, con una arrogancia obscena, que los acuerdos políticos se generan a puertas cerradas en la cota mil y no en la pantomima de democracia que está montada. Así, la campaña de “un parlamento para Bachelet” que implicaba hacer los cambios para no pactar con la derecha, termino siendo lo contrario, lo mismo de siempre que, de histórico, no tiene nada, es lo mismo de siempre.

La anunciada “política ciudadana” ha sido corregida, nuevamente, y cabe ahora saber qué posición, y decisión, tomarán las “alas progresistas de la NM” que con tanto esfuerzo y trabajo pidieron votos para Bachelet con la promesa “ahora si que sí” venían los cambios que la vieja Concertación nunca cumplió. Chile cambió, auguraban, y en parte es cierto. Chile cambió o está cambiando, poco a poco, con procesos sociales que aún faltan por madurar pero que el bloque en el poder evitará con distintas sonrisas, como lo ha demostrado, a toda costa cambiar.

Ahora, es el tiempo de las escusas, del oficio de la vieja política: Explicar lo inexplicable, hacer de lo obvio una entelequia, decir que algo cambia cuando todos ven que nada cambia, gatopardismo de la desesperanza y la rabia.