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La obra de Francisco Papas en el aniversario de muerte de Pinochet: “Ajusticiamiento colectivo al Tirano y su legado”

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El giro de la obra de “Papas Fritas” transformó la instalación en un acto de ajusticiamiento colectivo

 

Este 10 de diciembre, en un día que guarda muchas y contradictorias conmemoraciones (el Día Internacional de los Derechos Humanos, la muerte de Augusto Pinochet y el cumpleaños de Lucía Hiriart) es que el artista Francisco Papas Fritas decidió darle un nuevo y más profundo giro a la obra “El Ladrillo Angular”, que está en exhibición en las afueras del Museo de Arte Contemporáneo de Quinta Normal. De este modo, se llevó a una nueva dimensión el acto del magnicidio y tiranicidio de Pinochet y los presidentes que continuaron el legado de la Dictadura Cívico-Militar.

En primer lugar, se reveló la identidad de la joven que con una ametralladora ajustició a los mandatarios. Su nombre es Elizabeth Díaz, quien fuera acribillada por una patrulla de Carabineros en Puente Alto durante octubre de 1973, junto a otras 11 personas. Ella además tenía 6 meses de embarazo cuando fue asesinada. Bajo el relato y la propuesta del artista, Elizabeth se levantó de entre los muertos ante la constancia de que la herencia de la Dictadura permanece aun intacta.

Sin embargo, este miércoles, Elizabeth convocó a organizaciones sociales y a la sociedad en su conjunto a un ajusticiamiento popular y masivo de Pinochet y los mandatarios que continuaron su legado, convocatoria logró reunir a cientos de personas quienes ante el llamado, se hicieron partícipes del ajusticiamiento.

La actriz que personificó a Elizabeth develó uno a uno los cuerpos del Dictador y los presidentes que lo sucedieron, revelando en cada uno de ellos su contribución a la perpetuación e intensificación del legado dictatorial.

Finalmente, y luego de haber llegado al caído cuerpo de Sebastián Piñera, Elizabeth se dirigió a todos los presentes invitándolos a hacerse parte de este ajusticiamiento.

 

Un acto de catarsis y justicia ante el legado de impunidad.

 

Inmediatamente él público se hizo parte de la manifestación, y luego de que se repartieran pistolas de plástico entre los asistentes, todos apuntaron al los ajusticiados gritando “Yo te mato por…”, como una forma de complementar el “Yo te mato por Justicia” de Elizabeth. Se denunció la denegación de la justicia, la privatización del agua y los recursos naturales, la violencia del Estado, entre muchos otros temas. Fue un momento de catarsis y de denunciar la violencia que el pueblo hereda del sistema dictatorial. Todos apuntaron con sus pistolas y gritaron. Al unísono se escucharon petardos y tronadores que simulaban sonoramente el acto de disparar.

Luego de aquello, Elizabeth fue hacia la reja de entrada del MAC, y quitó el último velo. Ahí apareció un maniquí de Lucia Hiriart, y pronunció las siguientes palabras:

Hoy es el cumpleaños de esta señora, Lucía Hiriart, esposa del tirano y recuerdo claro de la dictadura. Ella, que aún está viva, merece un juicio acorde a la ocasión.

Terminando de pronunciar dichas palabras, tomó una botella de bencina blanca, y cantando como mantra “no hay justicia en las palabras de la ley”, roció el cuerpo con bencina. Y luego de decir “Feliz cumpleaños, vieja conchasumadre”, se retiró de la escena. El fuego fue prendido por una asistente a la acción de arte, y finalmente y en un acto catarquico, ardió la figura de Lucia Hiriart en llamas.

 

 
 

Un acto colectivo

 

Lo más interesante de la última propuesta de Francisco Papas Fritas es que ya no se trató de una acto individual (como se vio en la primera etapa de la exposición), sino como un acto colectivo, popular. Fue el pueblo en su conjunto el que fue convocado y participó en este acto, que aunque simbólico, logró denunciar la muerte en impunidad del tirano, y la continuidad del legado de la Dictadura y del modelo mercantil de nuestra sociedad. Fue el colectivo esta vez el que habló de forma natural y espontánea, transformándose “El Ladrillo Angular” ya no en una obra de autor, sino en una obra colectiva, una obra que entre todos denunciamos el hartazgo que produce un modelo social y económico que nos oprime y nos explota hasta el abismo. Elizabeth, del mismo modo, se convierte en un sujeto colectivo, que nos identifica y que denuncia lo que queremos combatir.

Video: Registro de la acción: