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Las protestas de Brasil: lo que la FIFA quiere esconder debajo de la alfombra

"Faltan 80 días para la Copa más lucrativa de la historia (lucro para la FIFA, por supuesto) ¿Copa para quién?

“Faltan 80 días para la Copa más lucrativa de la historia
(lucro para la FIFA, por supuesto)
¿Copa para quién?”

 

La FIFA busca aguas calmas

 

Durante la última semana vimos tanto al técnico de la selección brasilera como también al presidente de la UEFA llamar a la calma a la población brasilera, que desde año pasado se viene movilizando por una serie de demandas, además de denunciar la injusticia y desigualdad que ha revelado la organización de la Copa del Mundo. Mientras que Luis Felipe Scolari señala que “no es el momento adecuado” para manifestarse (porque, según él, las protestas podrían afectar al rendimiento de los jugadores de la selección), Michel Platini, en un gesto mucho más altanero, señaló la semana pasada que “los brasileros deben rendirle tributo a esta hermosa copa del mundo”.

Todo esto parece ser parte de un intento, con cierto dejo de desesperación, de frenar las olas de protestas que se han organizado a lo largo de todo el territorio, y que ha tenido como puntos centrales Río de Janeiro y el estado de Sao Paulo. Desde marchas multitudinarias hasta barricadas locales y cortes de camino han sido las estrategias que los brasileros han utilizado para interrumpir la normalidad y hacer visibles sus demandas, a pocos días ya de comenzar el Mundial.

Las demandas

 

"¿Copa para quién? Nosotros necesitamos educación, hospitales, respeto, hogar"

“¿Copa para quién? Nosotros necesitamos educación, hospitales, respeto, hogar”

En junio del 2013, en la antesala de la Copa Confederaciones, comenzó una ola de protestas gatilladas por el alza de pasajes del transporte público, pero que luego fue ampliando sus demandas, al hacer evidente el impresionante gasto dedicado a la organización de la Copa del Mundo (unos 13.000 millones de dolares), en oposición al insuficiente financiamiento a la salud pública, entre otros servicios de gran importancia.

Estas demandas han ido escalando y han incorporado nuevos reclamos. Uno de ellos es respecto a las condiciones inseguras de trabajo en los estadios que se están remodelando para el mundial, y que parece demostrar que para el estado brasilero es más importante la entrega oportuna de los recintos deportivos que la seguridad de sus propios ciudadanos.

Otra demanda es la llevada a cabo por los “sin techo” (del MTST) para modificar el plan regulador de Sao Paulo, en pos de impulsar un plan de vivienda en dicha ciudad. Son más de 30.000 los movilizados y han realizado toma de rutas y ocupaciones de terrenos.

Sin embargo, la principal demanda que en estos últimos meses se ha levantado es en torno a la denuncia de la feroz discriminación que sufren los sectores populares del país, así como del enorme grado de represión que se vive en las favelas y poblaciones. Se denuncia, desde ese ámbito, una feroz y violenta “pacificación” de las favelas llevada a cabo por las fuerzas policiales, y que ya ha cobrado una serie de víctimas fatales.

La represión

 

Fotografía: Ninja Midia

Fotografía: Ninja Midia

Recientemente el gobierno brasilero ha anunciado el envío de 20.000 nuevos efectivos policiales a Río de Janeiro para intentar controlar lo que ellos denominan como una escalada de violencia, y así, asegurar el correcto funcionamiento de la ciudad que oficiará como la principal sede del campeonato fe fútbol. Esta medida parece, sin embargo, ser más de lo mismo, y se viene a sumar a un operativo sistemático de control de la población que ha llevado a cabo el gobierno para asegurar la seguridad durante la Copa del Mundo.

Esta represión, desafortunadamente, ya ha cobrado vidas, como la del joven Emanoel, de tan solo 17 años, que fue atropellado por un vehículo blindado de la policía el 19 de abril pasado. No se trata de la primera muerte de este tipo, y por lo mismo, la represión no ha hecho sino aumentar la indignación de los pobladores, que además de tener que vivir la estigmatización y militarización de sus poblaciones, deben experimentar la inseguridad que, paradójicamente, produce la intromisión policial en las favelas.

Esto parece no parar

 

A pesar de que las movilizaciones han sido intermitentes, y no han convocado casi épico nivel de masas que logró el 2013, el inconformismo y crítica la sistema brasilero ha ido en aumento, y parece no disminuirlo ni el Mundial de Fútbol, ni las palabras de Platini y Scolari. Se trata de protestas organizadas en diversos lugares, autoconvocadas, y con un pliego de demandas en aumento. Mientras la indignación crece, la única respuesta del gobierno ha sido aumentar la represión, criminalizar la protesta, y ocultar mediaticamente al mundo lo que está ocurriendo en el país. Para que siga el espectáculo, han decidido esconder bajo la alfombra las protestas que visibilizan un país profundamente desigual.

"Con el dinero de los estadios de la copa sería posible construir 128 mil casas populares"

“Con el dinero de los estadios de la copa sería posible construir 128 mil casas populares”

"Brasil 2014, la patria de grilletes" (fotografía: Ninja Midia)

“Brasil 2014, la patria de grilletes” (fotografía: Ninja Midia)