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Las protestas vuelven en Ferguson luego de que el Gran Jurado dejara libre al asesino de Michael Brown

Vehículo policial incendiado en Ferguson

Vehículo policial incendiado en Ferguson

Una decisión que re-enciende las protestas

 

En una decisión inesperada y en cierto modo irritante, el Gran Jurado del caso del asesinato del joven afroamericano Michael Brown, consideró que no habían suficientes pruebas como para procesar y llevar a un juicio al oficial de policía Darren Wilson, quien es sindicado de haber sido el autor de los 12 disparos que acabaron con la vida de Brown.

Tanta certeza había respecto a la culpabilidad de Wilson, que los habitantes de Ferguson, Missouri, como también habitantes a lo largo de Estados Unidos reaccionaron enfurecidos ante la decisión del Gran Jurado, la cual consideraron injustificada y discriminatoria.

Michael Brown fue asesinado con 12 balazos el 9 de agosto de este año. Cuando Brown se encontraba junto un amigo la policía se acercó a interrumpirlos, luego de una discusión el policía Wilson le dispara desde el vehículo y luego se baja a rematarlo. Luego se supo que Brown estaba completamente desarmado y que según los relatos ya se había entregado e incluso levantado las manos para no seguir siendo atacado.

Es por lo mismo que la resolución del Gran Jurado desató la ira en la población, que inmediatamente vio el acto como denegación de justicia y como la muestra patente de que la justicia es racista en Estados Unidos (lo que se vio reforzado con el hecho de que la mayoría del Gran Jurado en el caso eran blancos). Y a pesar de los llamados tanto de la familia de Michael Brown como del presidente Obama a protestar de forma pacífica, al caer la noche las protestas se tornaron en violentas especialmente en los alrededores de la comisaría de policía de Ferguson. Se quemó ahí un vehículo policial y se lanzaron objetos a la comisaría. Posteriormente se le encendió fuego a una serie de edificaciones a lo largo del sector

La respuesta represiva

(Fotografía: AP)

(Fotografía: AP)

Del mismo modo que se hizo con las anteriores protestas que se desataron luego del asesinato a Brown, el gobernador de Missouri, Jay Nixon llamó a la Guardia Civil a resguardar la seguridad de la zona. Esto se complementó a una policía altamente armada y protegida que actuó contra la población civil, utilizando gases lacrimógenos para dispersar y reprimir a los protestantes. Fue tal la represión que incluso llegaron a atacar con bombas lacrimógenas al equipo de CNN que se encontraba cubriendo las protestas.

El rápido despliegue de la Guardia Civil en Ferguson llamó la atención de la ciudadanía, en especial contrastando la demora en desplegarse de las mismas fuerzas en desastres naturales como el del huracán Katrina en New Orleans el 2005, lo que muestra que para reprimir estas fuerzas están mucho más prestas para actuar que cuando se trata de realizar ayuda humanitaria.

También, en un gesto heroico, un manifestante se puso en el camino de unos de los convoyes policiales que recorrían la ciudad para detenerlos. Y mientras estos convoyes se desplazaban por Ferguson, desde el aire se pudo percibir una serie de incendios que se han dieron a lo largo de la ciudad y que muestran la insatisfacción y la rabia de los manifestantes a raíz del controversial fallo.

Un malestar que se multiplica por el territorio

Protestan en Seattle (Fotografía: Tiffany Von Arnim)

Protestan en Seattle (Fotografía: Tiffany Von Arnim)

Pero no solo fue en Ferguson donde se protestó, sino más bien fue en todo el territorio estadounidense. Los Ángeles, Oakland, Chicago, Philadelphia, Washington, y Nueva York fueron los otros puntos centrales en donde se protestó contra la decisión del Gran Jurado de San Louis Missouri. En todos estos lugares el mensaje fue claro: se rechaza la decisión del Gran Jurado y se denuncia la injusticia y el racismo del sistema judicial que protege a un policía que dispara sobre un joven afroamericano. También el hecho es visto no como un suceso aislado y excepcional, sino como la muestra de algo sistemático y que denota tanto el racismo de las policías como del sistema judicial del país del norte. Y a pesar de las declaraciones de Obama de que se ha avanzado en gran parte en la integración racial durante las últimas décadas, esa versión se ve cada vez más descartada por este tipo de prácticas racistas y discriminatorias, en donde alguien por su color de piel se sospecha de inmediato en su culpabilidad. Ya en 1991 una feroz golpiza de la policía hacia una persona afroamericana desató la gran revuelta de Los Ángeles, y en este caso parece que la protesta no se quedará únicamente en Ferguson.

Se trata finalmente de que el caso de Michael Brown es uno más de la serie de actos violentos y discriminatorios contra la población negra en Estados Unidos, y cuyo uno de los principales perpetradores son la policía y otros agentes del estado. Por ello, y por la discriminación continuada contra la población negra en los Estados Unidos, es que l as palabras de Malcolm X, asesinado hace casi 50 años, siguen teniendo validez, en especial cuando señaló que “Estados Unidos predica la segregación y practica la segregación”. Al parecer sigue siendo un país profundamente racista y en donde se ha disfrazado y se ha postergado la integración. Es de esperar que muestras como las que se están dando en la calle sean el estímulo final para que Estados Unidos deje de practicar la integración con la población afroamericana y se ponga a practicarla.