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Los esTEREotipos sobre los mapuches. Respuesta a Tere Marinovic

huenchumilla

[En la imagen, un mapuche contemporáneo: Francisco Huenchumilla. Intendente, exalcalde, exsenador, exsecretario general de la presidencia (y hasta donde se sabe, monógamo). Presentaba un libro sobre “El Estado y los Pueblos Indígenas”, en la Sala Ercilla, ese autor antiguo que les decía “araucanos”].

 

Por Fernando Ulloa

Yo no tengo nada en contra del pueblo mapuche. Es verdad que su cultura me resulta lejana porque es un poco machista (mientras el hombre se prepara para la guerra, la mujer se lleva toda la carga del trabajo productivo)”, decía el año 2010 la polemista que cada miércoles publica El Mostrador.

Ahora, estando a 2014, en una columna titulada: “República Independiente mapuche ¡ahora!” agregó: “Cuanto mayor es el número de esposas y de hijos que tiene un cacique, mayor es su posibilidad de enriquecimiento y, por chorreo, también de bienestar para la comunidad que depende de él”. Teniendo ella 9 hijos, le está faltando el “cacique” e irse al sur del Biobío, parece. Para su completo bienestar, digo.

Teresa Marinovic Vial de Zúñiga, es Licenciada en Filosofía de la Universidad de Los Andes y cursa un doctorado en la PUC, pero escribe de lo que le viene en gana –incluida la Historia con ribetes de Antropología- con pretendida autoridad, como puede verse en su blog.

De esa forma, es posible leer semana tras semana, a alguien que cree que los mapuche son “malcriados” y los chilenos “enfermos de flojos” (es su veta de socióloga). Claro está que a la frase siguiente, dice “no se puede generalizar”. Muy en la senda de Sergio Villalobos, tras la descalificación, viene la excepción con letra chica, frontal, como la gráfica la revista paula, pero a medias…

Esta mujer, “muy cercana al Opus Dei”, más que a los misioneros jesuitas y franciscanos. Se siente orgullosa de vivir en la cota mil (y probablemente de no estar en Ercilla, Collipulli o Angol).

También ha manifestado su predilección por los empresarios: “no voy a moder la mano que me da de comer”, lanzó hace un tiempo. Honestidad que se agradece, cuando hay otros autores que teorizan de los mapuches a partir de sus jardineros y nanas…

Y en realidad uno, como hijo de La Araucanía, por el bien de la zona, sus personas y la paz social, esperaría prudencia de los afuerinos. En asuntos como la convulsión en Araucanía; Cuando hay mapuches en Huelga de Hambre, un fiscal cuestionado recién renunciado y un Ministro de Justicia emplazado. Uno desearía de la columnista, menos actos para que la galería se ponga a pifiar o a poner likes. Un acto sincero como el que tuvo en Icare, al señalar: “No tengo idea, no es mi tema ni me interesa” 

El que calla no siempre otorga, señora Marinovic. Lamentablemente, la columna tampoco contiene algo novedoso, algún respaldo documental y sí, hay allí muchos prejuicios. Esperable, en todo caso, de alguien que define ultraconservador como: “aquella persona que cree que hay ciertas verdades que no cambian” y se encasilla como tal.

Resulta entendible entonces, que actúe de manera contraria a los cultores de la ciencia seria, y así, se halle más cercana al dogmatismo.

Alguna vez la califiqué de sofista en Twitter y me respondió extrañada, recuerdo. Sin dar con una definición para sofismo, esa fue su extrañeza. Pero dejé de gastar tiempo –hasta ahora- en alguien cuya finalidad dista mucho de educar y formar opinión crítica. Para apreciarla en toda su dimensión, la vuelvo a citar: “mi objetivo era comunicar y cuando uno lo hace tiene que llamar la atención”. Faltó tal vez un “a cualquier precio” (habría que preguntarle).

Lo suyo es un jueguito, me temo. Si Teresa Marinovic leyera un poco más de Historia en artículos indexados y no en revistas de papel couché, sabría que La Araucanía (cuando era llamada “La Tierra” por los españoles de los siglos XVIII y XIX), fue tratada como un territorio independiente en los más de 40 tratados que firmaron las autoridades dependientes de La Corona. ¡Desde el siglo XVI! Hay gente profesional que ha estudiado eso: L.M. Méndez , L. León, R. Foerster, J. Pinto, J.M. Zavala. Pablo Mariman, historiador mapuche también ha escrito al respecto y qué decir de Carlos Contreras Painemal, antropólogo que también abordó los parlamentos. G. Boccara, antropólogo francés, llamó inclusive a los mapuches: “Los vencedores”, cuando abordó el período colonial. Pero el negocio de nuestra columnista, al parecer es polemizar o reproducir a autores desacreditados y lo que es peor: sin siquiera citarlos.

A saber, sus dichos se condicen con señalado por el General Indalicio Tellez un hombre de 1876 que en su libro Una raza militar (1944) creyó resumir las “virtudes” del Pueblo Mapuche. A su manera, aportó con prejuicios el abogado, ensayista y Premio Nacional de Literatura (y no de Historia) Francisco Antonio Encina, un talquino nacido en 1874 y fallecido en 1965. Peor es el caso del ingeniero inglés de ferrocarriles -devenido en escritor- Ricardo Latcham C., nacido en 1862 y fallecido en 1944, que se hizo famoso con esa tesis añeja, que planteaba que los mapuches eran argentinos, afirmación por lo demás, cada vez más refutada por la Arqueología actual. Se suma a esta lista de autores, el ya mencionado Sergio Villalobos, historiador angolino Premio Nacional de 1992, que me confesó alguna vez no haber vivido “más que el parto en la zona, porque estudié en Santiago” y que por cierto, ya no está entre los profesores de la Universidad de Chile ni de la Católica, sino en la Santo Tomás y en la UBO.

Juzguen ustedes. Parecen autores largamente superados por las nuevas investigaciones. Pero la gente suele creer al que vende más libros, aunque solo dé vuelta la tortilla. A mí me interesa que ustedes se formen una opinión propia y no que repitan prejuicios como loros.

Otro día podemos escribir sobre la endogamia de los Vial y los parentescos de los Zúñiga mapuches que hay en Maquehue; a propósito de la poligamia que menciona la licenciada. Me faltan antecedentes para pronunciarme acerca de ello y no me gusta bluffear. No es mi trabajo ni me da de comer. Sólo quería poner las cosas en su lugar. Ser la excepción entre los “chilenos flojos”, que señaló ella, omitiendo que ante todo varios somos otra cosa: racistas e ignorantes. ¡Actualízate, Tere!

Fernando Ulloa Valenzuela

temuquense

Licenciado en Historia

Diplomado en Documentación chilena colonial

Tesista de Magíster en Historia mención Etnohistoria

Investigador ayudante del proyecto: “Parlamentos entre españoles e indígenas en los siglos XVI-XVII” de la Cátedra Indígena de la Universidad de Chile (2012).

 

P.S.: Antes de que me den la lata con lo de la S final en “mapuches”. En castellano es mapuches; el plural en mapudungún o lengua mapuche es “pu mapuche”