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Los hechos que llevaron a la anulación de la elección de la FEUV

FEUVLa historia de un fraude

Como ya es de dominio público, extraoficialmente se conoció la mañana de este miércoles que el fallo sobre la causa que se seguía ante el Tribunal Electoral Regional de Valparaíso sobre la elección de directiva de la Federación de Estudiantes de la Universidad de Valparaíso del año 2013, fue adversa a la directiva actual, la que tendrá hasta el próximo jueves para apelar.

En definitiva, la elección que los llevó a proclamarse Federación ha sido declarada nula y sus cargos quedan así mismo en calidad de inexistentes. Se conoció que la sentencia estaba lista el día martes, sin embargo recién a las nueve de la mañana del día siguiente se pudo conocer su contenido. En ella se aceptaban casi todas las alegaciones de los reclamantes. El cómo se judicializó un problema que comúnmente no salta extramuros de las universidades, es una tragedia de engaños y desencuentros que, a menudo, da risa por lo burda de algunas de sus más tristes escenas. Acá le contamos qué motivó a derribar a la última Federación de la Nueva Mayoría en el Confech.

Pero, ¿cómo se llegó a esto?

Las irregularidades

 

Las irregularidades parten del hecho mismo de la mala reglamentación de las elecciones de federación. Era un secreto a voces que cada año se repetían malas prácticas, por lo general apuntando siempre a un mismo bando, pero dejando abierta la posibilidad que fuese una situación extendida y practicada por todos los competidores. Sin embargo, la sumatoria de sucesos irregulares el año 2013 fue más allá de lo perdonable por mera negligencia o desconocimiento.

1. Inscripción de listas. El plazo establecía que se inscribirían listas hasta la media noche del viernes. El Tricel, conformado solamente por militantes de las Juventudes Comunistas, anunció que esperarían hasta las siete de la tarde como plazo fatal. Se retiraron a las cinco y media de la tarde. La lista de derecha que deseaba inscribirse se presentó en el local de la federación a las seis. Esto se “subsanó” ofreciendo, a lo amigo, una inscripción, fuera de plazo, casi cuatro días después, cuando la campaña ya había iniciado.

2. Baja difusión. Solo hubo un debate de listas, el que no fue transmitido. Tampoco se hizo pública ni manifiesta la situación de que, Mario Domínguez, secretario general en ejercicio, hubiese renunciado en aras a su nueva postulación; además, los estatutos no prohiben la reelección, por lo cual se estimaba aquello como innecesario. Es importante tener esto en cuenta para lo que pasará en tribunales.

3. Las irregulares votaciones: No se abrieron las urnas de votación en las carreras de Teatro, Ingeniería Civil, Estadística y Meteorología, alegando el Tricel (de mayoría Jota; los demás integrantes eran los apoderados de cada una de las listas) que no habían centros de alumnos para entregar el material electoral. Así mismo, en varias carreras ubicadas en Playa Ancha, las mesas se constituían cerca del mediodía, cuando lo deseable es que lo hicieran en torno a las diez de la mañana. En Odontología y Arquitectura se les impidió constituir mesa dos de los tres días de votaciones debido a que no se reconocían a los miembros de los centros de estudiantes mandatados para ejercer de vocales de mesa. En Odontología, finalmente, solo se votó por poco menos de cuatro horas, hasta que se agotaron las papeletas. El Tricel alegó que no habrían más papeletas para reponer; los apoderados de las otras listas alegaron que sí estaban en posesión de dichas papeletas.

4. El gran vicio: finalmente, existía un notorio porcentaje de error entre las colillas, firmas y cantidad de votos en urna en las Carreras de Ingeniería Civil Bioquímica y Diseño Vespertino. Entre acusaciones contra la lista perdedora, de la UNE y FEL, de haber producido ellos mismos el vicio de las urnas, se decide no escrutar dicha urna, que por cantidad de votos disputados bien podía haber dado vuelta la elección.
El problema residía en el hecho que el estatuto mandataba que, de anularse una urna, el TRICEL debía ordenar nueva votación en dicha carrera al día siguiente hábil. No lo hizo. Se alegaron varias excusas para ello; que, vencido el plazo, no se podía ordenar nueva votación, que anulada una urna la repetición de la elección era facultativa del Tricel, y, peor aún, que el no repetir la votación allí donde se produjese una irregularidad era una sanción contra los que produjeron el fraude. Súmamente lógico, entonces, que se considere la voluntad de alumnos de toda una carrera como sin valor alguno, para sancionar el actuar doloso de una o dos personas.

El proceso de impugnación

 

Lo peor vino después. Las irregularidades eran de conocimiento público e indignantes. El secretismo del Tricel sobre sus decisiones, inaceptable. El proceso de conteo de votos tomó cerca de cinco días, y se suspendía continuamente. Finalmente, el martes (el proceso de conteo inició el jueves por la noche) los apoderados de lista anunciaron que se retiraban del proceso y el resto del tricel proclamaba a la lista de la Nueva Mayoría como ganadora. Mario Dominguez encabezaba otro año de Federación.

Si 13 carreras de la Universidad lo solicitan, se puede llamar a una Asamblea Plenaria, facultad normalmente arrogada en la Mesa Ejecutiva, que no lo haría. Así, se autoconvocó la plenaria, ya en Diciembre, para anunciar el rechazo de 19 carreras al proceso eleccionario (la Feuv de Valparaíso tiene 39 a su haber). Hubo dos asambleas plenarias más, pero no se llegó a más, pues coincidió con el término del año académico de la mayoría de las carreras. No había cómo votar decisiones para llevarlas al pleno. La vía interna había fracasado, gracias a la astucia de quienes colocan estas votaciones en el final del año.

Los mismos miembros de federación señalaron que, de haber algún problema, se solucionara en Tribunales. Esto no es menor, pues todo proceso ante tribunales implica gastos, aún cuando los abogados renuncien a cobrar. Así, pues, el 12 de diciembre se inicia el proceso con la publicación en el periódico correspondiente del anuncio de la impugnación de la elección de directorio.
En el interín, la Universidad reconocía sin mayor problema a la nueva federación, bajo el argumento de que ellos no podían pronunciarse respecto de los procesos eleccionarios de los otros estamentos. Un argumento que sigue la línea de los que buscan evitar a toda costa, claro, la triestamentalidad.

Los argumentos presentados por la federación usurpadora eran al menos risibles. Interpretaciones in mala partem, descontextualizaciones, incluso el buscar hacer punto de prueba de juicio el que el TER fuese competente para ver la causa -cuando ellos mismos en las Asambleas Plenarias señalaron que se debía ir a tribunales si existía algún reparo -o la militancia de los reclamantes -siendo que es natural y obvio que han de existir intereses de orden político partidista; esperar que en todas las organizaciones hayan grupos de personas que actúan por mero celo de la justicia es, al menos, irrisorio -fueron algunas de las artimañas durante el juicio. Peor aún; en varias ocasiones la federación usurpadora ofreció prueba pero no la rindió. Cuando se le solicitó a Domínguez la documentación de la elección, alegó que, primero, ésta no estaba en su poder, sino que del TRICEL. Segundo, que no era Secretario General al momento de la elección. Tercero, que desconocía dónde se hallaban dichos documentos. Todo esto puede verse en el expediente de la causa, rol 110-2013.

Así las cosas, era un paso natural y obvio que se debía fallar contra la Federación, contra los intereses de la Nueva Mayoría, que, demostrando mala fe desde la inscripción de listas hasta el momento mismo de defender sus intereses ante tribunales, busca aferrarse a la última federación que le queda en la Mesa Ejecutiva del Confech. Ya habían reventado otras elecciones universitarias, como en la Upla y la UVM; pero la manera en como se produjeron los hechos en la Valpo eran ya imperdonables.

Es evidente que todas las medidas de la Nueva Mayoría estuvieron destinadas a dilatar el proceso y, en lo posible, llegar a terminar el periodo sin sentencia definitiva ejecutoriada; es importante tener presente que sí o sí apelarán con tal de seguir dilatando el proceso. Pero ya hay un pronunciamiento claro desde Tribunales de Justicia; todo lo denunciado ante el proceso pasado de Federación fue una realidad y no el mero llanto de los perdedores. Ahora, claro, se nos presenta el desafío de cómo ejecutar la sentencia. Procedimientos similares, por ejemplo, en la Universidad de Concepción, tomaron cerca de un año y medio, cuando ésta ya era inútil, y, para peor, no hubo condena en costas. Es decir, el impugnar elecciones ante tribunales es un lujo más que un derecho. Y para peor, una vez dictada la sentencia, los dirigentes siguieron usando los títulos espuriamente conseguidos. ¿No socaba esto una vez más las pocas razones para creer en la democracia? Cuando no hay honestidad electoral, solo se alimentan totalitarismos.

P.M.B.

Parte de la sentencia del TER 

Parte de la sentencia del TER que anula la elección

Parte de la sentencia del TER que anula la elección