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Madre de Rafael Nahuel: “Ustedes me lo llevaron allá y me lo trajeron muerto”

Nuevamente una tragedia remece al pueblo Mapuche en Argentina. Todavía no se supera la conmoción por el hallazgo del cuerpo de Santiago Maldonado y ya se lamenta la pérdida de otro joven. En esta ocasión se trata de Rafael Nahuel, de Tan sólo 22 años, quien recibió un disparo en la espalda por parte de la policía trasandina.

Los hechos, que desembocaron en tal fatal desenlace, comenzaron hace un par de meses, cuando la comunidad Mapuche Lof Lafken Winkul Mapu inició la recuperación de tierras de una zona en tierras del Parque Nacional Nahuel Huapi, junto al lago Mascardi, sector, ubicado a 35 kilómetros de Bariloche, que comprende el histórico muelle de madera (Remu Lafken) y una zona que es visitada por cientos de bañistas cada verano. La ocupación, llevabada a cabo por un grupo de familias, inas 30 personas entre adultos y niños se anunció públicamente el día 11 de noviembre, según informó el Diario Río Negro (de Bariloche), a raíz de que el juez Gustavo Villanueva ordenó el desalojo de la comunidad. Fue así que se dio lugar a un amplio despliegue de fuerzas federales en la zona, con alrededor de 300 efectivos y corte de ruta incluidos.

Sin embargo, los comuneros se negaron a retirarse. El día jueves 23 de noviembre efectivos de Prefectura, Policía de Seguridad Aeroportuaria, Policía Federal y Gendarmería irrumpieron en las tierras de Parques Nacionales, llevando a cabo un brutal desalojo. Detuvieron a cinco mujeres, una de ellas de 16 años, y a niños que estaban con ellas. María Nahuel, una de las mujeres detenidas tras el operativo policial y tía de Rafael, envió un mensaje a través de las redes sociales: “Hay gente que no va a entender nunca pero nosotros actuamos y luchamos como mapuche”, señaló y recalcó que los cientos de efectivos que participaron del procedimiento “no ingresaron de manera pacífica”. “Todo comenzó “a las 4.30 de la mañana cuando empezamos a sentir tiros. Nos despertaron a balazos limpios.

Empezaron a maltratarnos y nos defendimos como pudimos. Pero no teníamos armas ni nada y había niños. Disparaban sin fijarse a quién y a los chicos les tiraron gases lacrimógenos”, indicó. Tras el operativo alrededor de tres a cuatro comuneros, entre los que se encontraba Rafael Nahuel, lograron escapar hacia los cerros.

Se inició así una “operación rastrillo”, con el fin de dar con los comuneros. Fue así que los jóvenes fueron ubicados el día sábado 25 de noviembre por una patrulla del denominado Grupo Albatros, quienes los conminaron a entregarse y respondiendo con disparos ante la negativa. Al encontrarse, las armas de fuego de la policía se impusieron a las piedras lanzadas por los comuneros. En ese contexto en que, al tratar de escapar, “Rafita” recibió un disparo por la espalda. Según informó Diario Río Negro, a través de comunicaciones de Whatsapp entre grupos de apoyo a la comunidad, se informó que uno de los heridos está en “estado de gravedad”. “Se trataría de dos hombres y una mujer”, se añadió.

“Las tres personas volvian de la montaña luego de resguardarse por días y proteger su integridad física en la megacacería que desplegaron el jueves 23 los grupos especiales GEOP y Albatros de fuerzas federales con el apoyo aéreo de un helicóptero de Gendarmería Nacional”, se informó.

Si bien Patricia Bullrich, a la cabeza del Ministerios de Seguridad y quien ya está siendo fuertemente cuestionada por us dichos, defendió el actuar de las fuerzas de seguridad de Río Negro y aseguró que la policía habría actuado haciendo “uso racional de la fuerza”, respondiendo con disparos preventivos a la agresión con piedras, boleadoras y lanzas efectuadas por los mapuche. Más aún, aseguró que las armas utilizadas por la policía serían de pintura, es decir, de carácter no letal.

“Son grupos violentos que no respetan la ley. No reconocen el Estado ni la Constitución", afirmó en conferencia de prensa, con el fin de justificar los hechos. La funcionaria dijo que se llevó a cabo "una acción legal, legítima y enmarcada en la ley frente a una acción ilegal e inaceptable para la democracia de un pueblo que quiere vivir en paz”.

Sus declaraciones se contraponen a los dichos de testigos, que señalan que en el lugar sólo hubo disparos por parte de uniformados, pertenecientes al denominado grupo Albatros de Prefectura Nacional y que en el lugar sólo se fueron encontradas balas 9mm, como las utilizadas por los uniformados. Dicha versión se ve reforzada por los resultados preliminares de la autopsia realizada al cuerpo del Rafael Nahuel, que señala que “el proyectil ingresó por el glúteo izquierdo del joven mapuche y en una trayectoria ascendente comprometió órganos vitales como el estómago, el intestino y el hígado hasta quedar incrustada en una costilla, sin orificio de salida”, lo que le habría producido una hemorragia interna. Los resultados finales de la autopsia, practicada el domingo por la tarde en Bariloche, se conocerán hacia el miércoles o jueves de esta semana.

Por otra parte, personas cercanas a Rafael desmienten que fuera un “delincuente” o “mapuche violento” o que se mereciera tal final. Aseguran que vivía con su familia en el populoso barrio Nahuel Hue y tenía una participación activa en grupos sociales y de contención para jóvenes en situación de vulnerabilidad. Según recordó Fernando Fernández Herrero, un referente social que lo conoció cinco años atrás en la experiencia “Alto Construcciones”, un grupo que ofrecía contención y enseñaba oficios a los jóvenes de los barrios, “Rafita” era de contextura física pequeña y siempre vestía indumentaria de Boca Juniors.

Por entonces se integró a una escuela de la comunidad Don Bosco, en el barrio El Frutillar, donde a contraturno aprendió el oficio de soldador y de herrero, con los que comenzó a hacer trabajos. Recordó también que Rafael “venía todos los días, no faltaba. Contento se puso el mameluco cuando los pudimos comprar, dentro de nuestro trabajo de ir integrando a los pibes en grupos con el eje puesto en la cultura del trabajo, Rafita era uno de nuestros referentes, era uno de esos que poníamos con otro al que le costaba más, que tenía menos ganas, Rafita tenía ganas dobles y traccionaba”. El joven fallecido siguió en contacto con otras organizaciones sociales, se sumó al Colectivo Al Margen y en el último tiempo se comprometió con la causa mapuche, parte de sus raíces familiares.

Otro que conoció a Rafael fue el sacerdote Ángel Tissot y quien escribió acerca del gran dolor que lo invadió al conocer el trágico desenlace. “Son muchos los chicos que están muriendo en nuestros barrios y esta situación se agrava año tras año. No me puedo sacar la imagen del Rafita que participaba de los campamentos de las comunidades, su triste historia, su lucha por la vida… su fragilidad”. “Simplemente hablo porque conocí a Rafa y me conmovió su historia (…) la historia se repite, se agrava y tenemos que cambiarla”, señaló Tissot y concluyó “que en paz descanses Rafa, tu sangre derramada florecerá en lucha por una vida más digna”.

En varias ciudades, como en la Plaza de Mayo de Buenos Aires, se han llevado a cabo manifestaciones contra lo ocurrido, mientras que los restos de Rafael Nahuel fueron velados el día domingo 27 de noviembre en su hogar, desde el mediodía.

“Rafael estaba cubierto por una bandera mapuche, tenía un trarilonco en su cabeza y algunos arreglos florales con mensajes de amigos y familiares. Sobre su pecho había una hoja de papel con un afectuoso saludo de un sobrino” , describe el Diario Río Negro. El obispo de Bariloche, monseñor Juan José Chaparro, que sigue el caso de cerca, encabezó una ceremonia.

Luego, el cortejo fúnebre partió al cementerio local. María Nahuel declaró a los medios locales: “Le pegaron fuerte a mi sobrino, se murió. La gente nuestra sigue ocupando el lugar y no nos vamos a ir; menos ahora que nos mataron a Nahuel, que quería luchar por un territorio y vivir dignamente como mapuche”.

Graciela Salvo, la desconsolada madre del joven fallecido, sin embargo, descargaba su dolor hacia comuneros mapuche vinculados al Lafken Winkul Mapu, quejándose: “Ustedes me lo llevaron allá y me lo trajeron muerto”. “Sólo quiero justicia para mi hijo. No puedo estar tranquila y no puedo creer que mi hijo se fue de esa manera”, se lamentó y recordó a su hijo como “una persona muy buena y trabajadora”. “El asesino de mi hijo tiene que pagarla” y agregó que no van a bajar los brazos hasta conseguir castigo para los responsables del crimen.