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Mijaíl Bakunin, el bicentenario de uno de los fundadores del anarquismo

 

mikhail-bakunin_10-tHoy se cumplen 200 años del nacimiento de uno de los pensadores revolucionarios más importantes de la historia: Mijail Bakunin. Nacido en Tver (en la actual Bielorrusia) , recorrió buena parte de Europa conociendo y aprendiendo realidades, además de importantes principios filosóficos que acompañarán y guiarán sus reflexiones. Estudió filosofía alemana, en donde logró interiorizar tanto principios los teóricos de Kant como de Hegel. Dichos principios serán fundamentales en el escaso cuerpo de textos que escribió, pero que sin embargo, guiaron y aun guían la tradición anarquista social.

Su crítica al Estado y al autoritarismo son pilares en su teoría, y que la diferencian (o al menos la matiza) de la tradición socialista marxista. Y es que desde Bakunin que se pone en el mismo lugar para la tradición anarquista la abolición del Estado y el Capital, bajo la máxima tantas veces defendida por sus seguidores de que si se acaba solo con el Capital, el mismo Estado se encargará de reconstruirlo.

El Estado ha sido siempre el patrimonio de una clase privilegiada cualquiera: clase sacerdotal, clase nobiliaria, clase burguesa. Clase burocrática, en fin, cuando el Estado, habiéndose agotado todas las otras clases, cae o se eleva, como se quiera, a la condición de la máquina. Siempre garantiza lo que encuentra: a unos, su riqueza, a otros su pobreza. A unos, la libertad, basada en la propiedad; a otros la esclavitud, consecuencia fatal de su miseria.

Su crítica al autoritarismo lo llevará a apelar por el federalismo como forma política de organización. Y es que, a diferencia de como muchos hoy califican al anarquismo, este nunca negó la organización como elemento esencial de estructuración de lo social y lo político, sino que dicha organización debía esta desprovista de autoridad. En ese sentido el federalismo era una forma perfecta de organización, que ponía a todos por igual y que mediaba libremente entre los grupos humanos que participaban.

También, y por el mismo anti-autoritarismo que lo guiaba, Bakunin rechazó el principio marxista de “dictadura del proletariado”, considerando que no era necesario una transición autoritaria entre el sistema de producción capitalista y el socialismo. Y es tal vez esa la mayor diferencia entre el anarquismo colectivista y social impulsado por Bakunin y el socialismo marxista.

Pero no solamente fue un pensador, un filósofo. Al igual que Karl Marx, bregó por la conformación de una organización internacional de trabajadores, que apele a la formación de una clase revolucionaria. Por ello es que lo pudimos ver junto Marx en el desarrollo y conformación de la Primera Internacional, la cual se vió truncada por las rivalidades iniciadas luego de la derrota popular en La Comuna de París (1870), y manifestadas en el quiebre entre marxistas y anarquistas en La Hague en 1872.

Sin embargo, a pesar de no compartir la noción de “dictadura del proletariado” de Marx, incluso luego del quiebre en entre ambos (y de paso de la Internacional), siempre tuvo un interés intelectual inmenso por su camarada, al punto de haber traducido “El Manifiesto Comunista”, y luego haber intentado traducir “El Capital”. En cierto modo, más allá de las diferencias operacionales e ideológicas, reconocía en el pensador alemán un certero análisis del sistema capitalista y de las clases sociales.

 

Bakunin

 

Sus ideas llegan hasta el día de hoy en la tradición anarquista, que fue contrastada y complementada por pensadores tales como Piotr Kropotkin, Enrico Malatesta, Rudolf Rocker, entre otros tantos. Diferencias más o diferencias menos, el pensamiento de Bakunin es esencial para la conformación del pensamiento anarquista social, y siempre sus ideas han estado en la discusión de quienes siguen pensando concienzudamente el anarquismo.

Como regalo, y para que todos podamos aprender de este gran autor (que no solo resultará valioso para los que adhiere al pensamiento libertario, sino para todos los que añoramos una sociedad libre de opresión y explotación del hombre por el hombre), les dejamos “Dios y el Estado” de 1882, una de sus obras más acabadas y que permite comprender su visión sobre la autoridad, sobre el Estado, entre otros conceptos claves.

 

Descargar “Dios y el Estado” aquí