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Mujer muere al lanzarse desde el quinto piso en el Costanera Center: Es el noveno suicidio desde la inauguración del edificio

Este domingo, alrededor de las 18:30 horas, al interior del Mall Costanera Center, una mujer se lanzó desde el quinto piso falleciendo inmediatamente en el lugar. Al lugar llegó personal de la Brigada de Homicidios de la PDI, quienes investiga la muerte.

Según señalaron testigos, la mujer se lanzó cayendo en la loza y muriendo instantáneamente. Mismos testigos -que se encontraban en el Mall- señalaron que el cuerpo fue cubierto y que el centro comercial siguió operando y vendiendo.

El Costanera Center y su simbolismo

El Costanera Center fue inaugurado en junio del 2013, cómo símbolo de la recuperación económica -luego de la crisis financiera del 2008 que afectó a todos los mercados- y como expresión de grandeza económica, que perdurará con los años. Así lo señalaba Horst Paulmann, el magnate del retail y quien cultivó una intima amistad con el ex Dictador Augusto Pinochet y que ha sabido adaptarse políticamente a los tiempos con los gobiernos de la Concertación y sus derivados. Así, Paullmann en la inauguración del edificio más grande de Chile en la actualidad (300 metros de altura) señalaba: “Este es un lugar donde se podrá hacer vida en familia y que se hace cuando miles y miles de personas van a los centros comerciales“, agregando; “Esta es una torre linda para Chile. En doscientos años más yo no voy a estar, pero la torre estará ahí. ¿Usted cree que un loco más va a hacer una así, para recibir tantas críticas? Nunca más nadie va a hacerlo, esta va a ser la única y va a estar siempre ahí, dominando el cielo» afirmó.

Sin embargo, el Costanera Center se ha convertido más que en un símbolo del crecimiento y el esplendor del capitalismo, en todo lo contrario. Hoy el Costanera Center es sinónimo de suicidios y de como la frialdad de un mercado sigue operando mientras un cuerpo yace en el piso.

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Este domingo 02 de abril, se ha producido el noveno suicidio en el edificio de Paulmann, sin contar la muerte de un trabajador -accidente laboral- y varios otros intentos de suicidios que han sido frustrados por bomberos, carabineros o por personas que estaba en el lugar y que decidieron hacer algo y no solo ser un mero espectador/a gritando -como en un centro de espectáculo- “tírate”, como se ha podido registrar en el último tiempo.

El largo listado de suicidios en el Costanera Center desde su inauguración:

El primer suicidio -oficial- se produjo el  1º de octubre del año 2013 -a solo meses de la inauguración-, se trató de Lorena Pérez, de 34 años, quien se lanzó del séptimo piso del mall. Lorena dejó una biblia y una carta de despedida. Su hijo de cuatro años había fallecido horas antes en el Hospital Calvo Mackenna producto de una leucemia.

El segundo suicidio se concretó el 30 de abril de 2014. Una mujer -de iniciales M.S.V-. se lanzó desde el cuarto piso y pese a los esfuerzos por reanimarla murió en el lugar. Tenía 47 años.

El tercer suicidio ocurrió el 03 de mayo de 2014. Erasmo Antonio Henríquez Pontillo, 26 años. Luego de dos horas parado arriba de la cornisa del piso 27 de uno de los edificios del costanera, y mientras abajo había gente con sus celulares que incluso le gritaba “que saltara luego”, Erasmo se lanzó envuelto en una bandera que decía “Paz y Amor” y murió instantáneamente.

El cuarto suicidio se trató de una mujer de 30 años de iniciales C.I.M.N quien cayó desde 17 metros precipitándose al suelo. Los equipos de emergencias intentaron salvarle la vida, sin embargo falleció horas más tarde en el Hospital Salvador.

El quinto suicidio fue el 07 de diciembre de 2014. Se trató de un hombre de iniciales R.J.G.P quien se lanzó desde la tienda Starbucks ubicada en el sector del patio de comidas, para caer sobre la loza.

El sexto suicidio se produjo el 24 de noviembre del 2015 cuando un hombre se lanzó desde el sexto piso del edificio cayendo en la calle a menos de dos metros de una mujer que transitaba por el lugar.

El séptimo suicidio aconteció el 03 de julio del 2016 cuando un hombre de 35 años saltó al vacío desde el quinto piso (a una altura de 40 metros), falleciendo de forma inmediata. Mientras se realizaba el procedimiento, el centro comercial decidió mantener abiertas sus puertas y continuar funcionando normalmente, lo que fue en aquella oportunidad fue denunciado a la Fiscalía Local de Ñuñoa.

El octavo suicidio sucedió la mañana del 30 de diciembre 2016 cuando un hombre se arrojó del sexto piso al interior del edificio cayendo al suelo y muriendo instantáneamente en el lugar.

El noveno suicidio en el Costanera Center sucedió este domingo 02 de abril (2017), cuando una mujer se lanzó desde el quinto piso del edificio.

Salud mental en Chile en la sociedad del consumo

Chile tiene la segunda tasa más alta de suicidio en Latinoamérica, con 1.500 muertes autoinflingidas anualmente según datos de la OCDE al 2016. De hecho, la tasa de suicidio en Chile ha aumentado dramáticamente. Por ejemplo; en el año 1990, la tasa era de 5.6 personas por cada 100 habitantes. Sin embargo ya en el año 2002, la tasa aumentó a un 20.2 cada 100 habitantes. Al año 2011, la tasa era de 13.0 personas lo hacían y en el último tiempo, según expertos, esta tasa ha aumentado vertiginosamente.

Y es que la salud mental es hoy en el mundo un tema de preocupación importante, según la Organización Mundial de la Salud (OMS), la depresión es la segunda mayor causa de muertes en el mundo y se ha instaurado, desde hace ya algunos años, el 10 de septiembre como “el día mundial de la prevención del suicido”, para concientizar y avanzar en políticas públicas.

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Según la Organización Mundial de la Salud, de las personas que se suicidan, el 90% padece de alguna enfermedad siquiátrica, entre las que se cuentan el trastorno bipolar, esquizofrenia y depresión. Cabe señalar que en Chile, en las últimas dos décadas hubo un aumento de consumo de antidepresivos de un 470,2%.

Una sociedad acelerada, donde el éxito (virtual y real) lo es todo, donde el costo de la vida y la precarización laboral es una constante, la presión de surgir y “ser alguien” complejizan la vida diaria de millones de personas en el mundo, y en Chile -en particular- los factores se muestran como más preocupantes.

A esto se suma la falta de concientización y de políticas públicas enfocadas -masivamente- al tratamiento de enfermedades mentales y a la detección de los problemas de la sociedad actual. Es difícil encontrar en los colegios, universidades e institutos, políticas sobre prevención del suicidio, mismas que en las últimas décadas se han extendido en EEUU y Europa, debido al entendimiento en la importancia de la salud mental y la detección temprana de enfermedades mentales, no solo por una mayor comprensión de las relaciones humanas en una sociedad de consumo y que avanza acelaradamente, muchas veces sin que todos/as puedan entender hacia dónde se avanza.

Un suicida no quiere morir, solo busca calmar su dolor“. La frase es de la doctora Helen Hsu, psicóloga y quien fue parte del equipo de producción de la serie recientemente estrenada -el viernes pasado- en Netflix; “13 reason why” (por 13 razones), la adaptación del best seller del libro de Jay Asher publicado en el 2011 y que fue todo un fenómeno en EEUU y se ha tomado un lugar importante como parte de la malla curricular de las escuelas del país del norte, en donde incluso se habla de una baja en la tasa de suicidios debido a que las escuelas han incorporado talleres y políticas en este campo tras el fenómeno del libro que hoy se estrena en el servicio de streaming.

La novela de Asher se cuenta desde los casette que Hannah Baker, una chica de 17 años, deja con instrucciones antes de suicidio en donde relata -y culpa- a 13 personas que la llevaron a tomar la decisión de suicidarse o que bien no hicieron nada para evitarlo. La historia pretende situar el problema del suicidio no solo en la persona que toma la decisión de hacerlo, sino en las razones del por qué lo hace y la responsabilidad del resto que la rodea y que no vio las señales. Además, problematiza en cuanto a la falta de políticas públicas -escolares- en la detección de esto, el control del acoso, el bullyng o la presión de no ser exitosos en una sociedad que lo exige ya no tácitamente, sino de manera abierta; puntaje para ingresar a la Universidad, deudas familiares por educación y salud, ser popular, etc. Todo eso sumado a la realidad virtual (redes sociales) actual que tiende a agudizar la presión del éxito y de lo que se “supone debemos ser” o bien representamos en nuestros perfiles y vida cotidiana.

Es en este contexto que en EEUU se crearon diversas instancias e incluso líneas telefónicas para adolescentes y jóvenes que sean víctimas de bullyng, acoso, o que se sientan abrumados y crean necesitar ayuda (previniendo el suicidio). En Chile de hecho también existe una instancia similar, se llama; Línea Libre, y cuenta con un número telefónico (gratuito) atendido por psicólogos/as y especialistas. Este es: 800 116 111 / WhatsApp +56930822187 y funciona las 24 horas todos los días y es 100% confidencial.

Pero claramente en Chile la salud pública enfrenta una crisis que se arrastra desde hace décadas, la que se ha profundizado en favor del área privada y del auge de la educación de mercado, lo que genera mayores problemas de acceso, particularmente a la salud mental, la que generalmente es vista como un tema “secundario” en cuanto a políticas públicas, pero que poco a poco -por fortuna- comienza a entenderse su importancia y su necesidad en la sociedad que vivimos hoy.

¿A quien acudir si cruza el suicidio como una opción en la cabeza? Difícilmente uno pueda pedir hora (y si es que la encuentra) para atenderse si deviene tal pensamiento en un consultorio. Claro, hay atención de salud mental (Cosam) o quizás en la consulta particular, pero el acceso y los protocolos que existen en la práctica son evidentemente insuficientes.

Y como no serlo en una sociedad en donde alguien se suicida en un mall (que se ha convertido en un símbolo de la depresión y el consumo; como lo es ya el Costanera Center) y las tiendas siguen atendiendo y la gente sigue como si nada comprando. Misma situación -o más agudizada- se da en el Metro de Santiago, donde habitualmente hay gente que se lanza en las vías del tren, mientras miles de personas se muestran molestas porque llegarán atrasados a sus trabajos.

Pero a pesar de lo desolador que pueda verse el panorama en Chile en relación al suicidio, también hay instancias, poco conocidas, que están disponibles como verdaderos “salvavidas” si todo comienza a complicarse. Por ejemplo, en Chile existe la “Fundación José Ignacio” que orienta sobre el suicidio, educa para detectar señales e incluso tiene un número de atención si es que esa opción (el suicidio) llega a cruzar tú cabeza.

El suicidio es una realidad en aumento, exige empatía y estar alertas, pero también en mejores políticas públicas y una educación y sociedad que vaya más allá del “éxito” como motor de todo.