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Obama reconoce: “Torturamos a algunos muchachos” luego del 9/11

Probablemente hasta hace algunas horas, si bien era vox populi la política sistemática de torturas y violaciones a los Derechos Humanos perpetradas por Estados unidos luego del 11 de septiembre del 2001, por primera vez que un presidente de dicha nación reconoce abiertamente de que dichos actos si constituyen tortura, junto a presentar ciertas muestras de arrepentimiento por aquello.

Así fue, que en una rueda pública de prensa realizada hoy viernes 1° de agosto, el presidente Barack Obama reconoció que “torturamos a algunos muchachos” (we tortured some folks, en inglés), y “que se hicieron cosas contrarias a nuestros valores”. Si bien el mismo Obama apuntó que esas prácticas fueron prohibidas cuando el mandatario asumió el cargo en el año 2008, lo que es indudable es que nunca, hasta el día de hoy, se ha hecho justicia ni se han perseguido a quienes cometieron aquellos crímenes de lesa humanidad.

Impunidad es complicidad

 

Ejemplo del método de tortura llamado "waterboarding", que consiste en generar la sensación de ahogamiento por inmersión en agua en el torturado. Es uno de los métodos de tortura más utilizados por Estados Unidos desde el 11 de septiembre del 2001

Ejemplo del método de tortura llamado “waterboarding”, que consiste en generar la sensación de ahogamiento por inmersión en agua en el torturado. Es uno de los métodos de tortura más utilizados por Estados Unidos desde el 11 de septiembre del 2001

Si bien se puede agradecer que se reconozca a nivel de Estado las torturas, y con ello las sistemática violación a los Derechos Humanos de distintas personas, la negativa que ha tenido Obama a investigar y perseguir dichos crímenes tampoco lo deja en una buena posición. En otras palabras, al dejar impunes dichas prácticas, no hace sino hacerse cómplice de ellas, pues al no haber castigo ni persecución, no existe gesto alguno para que una institución (y sus agentes) del estado se sienta impedida de volver a cometer dichas atrocidades.

Del mismo modo, y al señalarse de que “cruzamos una línea”, se relativiza la tortura como si se tratase de un exceso, y se oculta con ello de que se trató en realidad de una política sistemática de un Estado para generar terror, doblegar voluntades y obtener información en interrogatorios. En otras palabras, si bien se reconoce a la tortura por primera vez, aun no se la reconoce como una práctica de Estado.

También, y aunque parezca accesorio, no dejan de ser sorprendentes las palabras elegidas por Obama para referirse al tema: “torturamos a algunos muchachos (folks)”. El uso de la palabra “muchachos” demuestra cierta empatía con los torturados, que sistemáticamente desde el estado y la prensa de dicho país han sido descritos como “terroristas”.

El uso se “algunos” (some) va en esa misma dirección. Parece que se tratase de algo excepcional, y no de una práctica metódica y sistemática como realmente fue.

No queda claro, dado lo anterior, si dicha elección de palabras se trata de una forma de restarle el peso a las violaciones a los Derechos Humanos usando una terminología informal, o si bien se trata de una forma de simpatizar con los que fueron víctimas del terrorismo cuyo victimario es el mismo estado que actualmente dirige Obama.

Un periodo de graves cuestionamientos

 

Tanto los organismos de inteligencia estadounidenses como también las políticas externas de dicho país han sido gravemente cuestionadas en el último tiempo. Desde las denuncias de Snowden respecto al sistemático espionaje que realizó (y realiza) la NSA , que Estados Unidos ha tenido que actuar a la defensiva en cuanto a explicar sus políticas de inteligencia y seguridad. Ese cuestionamiento se ha sumado al escándalo del posible espionaje de la CIA a miembros del senado estadounidense, asunto del cual Obama también fue consultado en la rueda de prensa.

Por otro lado, la violenta invasión a Gaza por parte de Israel, ha traído fuertes cuestionamientos en especial porque Estados Unidos es más grande proveedor de armas a Israel, y dichos envíos, en vez de moderarse durante esta invasión, han ido en aumento. Lo anterior hace cuestionarse de la ética que tiene Estados Unidos en cuanto a su política internacional en general, y respecto a la del Medio Oriente en particular.

Parece ser, dado lo anterior, que Estados Unidos es capaz de hacer todo lo que esté a su alcance, sea moralmente aceptable o no, para lograr los fines que se propone.

(Fuentes: AP, ABC, The Guardian)