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Obispo Bacarreza: La mujer violada tiene obligación de tener al hijo como el soldado bajo tortura no dar información

El Obispo de la diócesis de Santa María de Los Ángeles, Felipe Bacarreza, envió una carta a El Mercurio -sección carta al Director- la que fue publicada por el diario capitalino, en la que responde al rector de la UDP, Carlos Peña.

La carta se sumaba a la discusión que mantenían -vía El Mercurio– el Rector de la UDP, Carlos Peña, y Monseñor Fernando Chomalí, Arzobispo de Concepción, sobre la discusión del proyecto de Aborto en tres causales, en la cual Chomalí planteaba que “este proyecto es la puerta de entrada al Aborto Libre”.

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Bacarreza, conocido por sus comentarios homofóbicos, contra el aborto en cualquier circunstancia -incluso en caso de violación- y ser parte del círculo de confianza y formado por el cuestionado sacerdote Fernando Karadima, plantea en su carta la obligación que tienen las mujeres a tener a sus hijos, usando como comparación a los soldados y a los políticos. Así, Bacarreza señala en su carta -publicada en El Mercurio– lo siguiente:

Hay conductas heroicas a las cuales se está obligado. Un prisionero de guerra está obligado a abstenerse de revelar al enemigo los secretos sobre la defensa de su país, incluso bajo el apremio de la tortura. Si considera que que no está obligado y entrega al enemigo esos secretos, estaría entregando a la muerte a sus compatriotas. Es admirable que las personas que están en el poder se abstenga de enriquecerse o de usar el poder en beneficio propio, pero no es una conducta supererogatoria; es una obligación, porque hacerlo sería corrupción. Que un político actúe en conciencia y según la verdad y este motivo pierda el favor popular es admirable; pero es una obligación y no una acción supererogativa. Hemos explicado que mantener un niño inocente en el seno materno hasta su nacimiento no es para la madre una acción supererogatoria; es abstenerse de matarlo y, por tanto, es obligación, aunque en algunos casos pueda ser admirable y hasta heroico. Se espera del Estado que facilite a las madres por todos los medios disponibles el cumplimiento de esta obligación”. (texto reproducido del original publicado en la edición impresa de El Mercurio).