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Organizaciones Feministas critican el conservador proyecto de aborto presentado por Bachelet

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El pasado sábado 31 de enero la presidenta Michelle Bachelet dio a conocer el proyecto de “ley de Aborto terapéutico” de 3 causales específicas; riesgo de vida de la madre, inviabilidad del feto y violación, que será enviado al Congreso para su discusión.

Según el proyecto de aborto presentado por el ejecutivo este estaría regulado hasta las 12 semanas y en el caso de menores de 14 años, según lo señalado, “el límite se amplía a 18 semanas pues se considerará que las niñas y adolescentes muchas veces desconocen su estado“.

El proyecto ha tenido rechazo en sectores conservadores como la derecha y la Iglesia, incluyendo a ciertos sectores de la DC (parte de la Nueva Mayoría) pero también y desde otro argumento, desde las organizaciones feministas quienes consideran insuficiente el proyecto y que responde a esos mismos sectores conservadores que se han opuesto sistemáticamente al derecho de la mujer a elegir y que hace unos años incluso lograron vetar la discusión legislativa votando en contra la “idea de legislar”.

Es así como desde la “Articulación Feminista”  hacen un pronunciamiento respecto a la insuficiencia del proyecto y que no responde al aseguramiento pleno de derechos y demuestra la dependencia atávica a los sectores conservadores y a la falsa separación Iglesia – Estado, que supuestamente impera en el país.

Dejamos integro el Comunicado de la Articulación Feminista:

 

Comunicado Público

 

Frente a la trunca propuesta del Ejecutivo, temerosa respuesta política frente al vacío de derechos sexuales y reproductivos plenos que afecta a las mujeres del país, declaramos:

Desde el movimiento de mujeres y feministas del país, históricamente, se han articulado discursos, demandas y acciones que apuntan a colocar la sexualidad y reproducción como espacios de libertad y autonomía. Han transcurrido 25 años desde la prohibición absoluta del aborto. Desde ese momento se instaló la legitimación del pensamiento conservador, y de iglesia, anulando el principio de autodeterminación de las mujeres sobre sus cuerpos.

El proyecto sobre aborto prometido por la Presidenta el pasado 21 de mayo se asoma principalmente como reacción a casos específicos que no dan cuenta de la generalidad del problema.

La convicción del Ejecutivo debió manifestarse con plena disposición política para alcanzar el objetivo prometido. Desde su inicio, el despliegue argumental y de acopio de fuerzas requería ser osado, creativo, riguroso, porque de lo que se trata es de instalar jurídica y culturalmente libertades y derechos de las mujeres habitantes de Chile, largamente conculcados. Pero sucedió lo contrario.

La despenalización del aborto por causales específicas, ha sido producto, una vez más, de la intervención de minoritarios sectores políticos conservadores y eclesiásticos, que claramente no reflejan la opinión de la sociedad civil. La señal de desmembramiento que se entrega, es una bandera blanca antes del debate parlamentario; el patriarcado ha anotado su primer tanto. El guiño de rendición muestra también el pálido concepto de laicidad que impera en nuestra actual institucionalidad estatal.

Estudios han establecido que aproximadamente un 97% de las mujeres que abortan no lo hacen por las causales que el gobierno propone; por otro lado, la evidencia internacional señala que las leyes punitivas y la denuncia no suprimen la práctica del aborto, solo afectan la seguridad del procedimiento. Nos preocupa la gran desproporción que seguirá existiendo entre las mujeres que estarán cubiertas por la ley versus aquellas que seguirán abortando en la clandestinidad.

No da lo mismo un 30 o 60 % que un 100% en materia de derechos humanos. La ecuación que vive cada mujer es, o todo el derecho o nada, no es posible ejercer una rebanada de derechos. El aborto es un evento que atraviesa las biografías de las mujeres, nadie mejor que ellas pueden defender sus derechos y libertades, a la par que sus necesidades de equidad y justicia de género. Pero esas mujeres no han tenido acceso a intervenir en la elaboración de la propuesta, ésta ha sido sólo un secreto asunto de palacio y en ese contexto, la excluida calle hará escuchar su voz.

No aceptaremos debates recortados arbitrariamente; no aceptaremos pactos eclesiales, menos aún con credos sobre los cuales cunde el desprestigio; no aceptaremos leyes que beneficien sólo al 1 o 2% de las mujeres que abortan cada año; no aceptaremos mantener la obscena división entre abortos seguros para mujeres que pueden pagar y abortos inseguros para las que pertenecen a los estratos desfavorecidos; seguiremos exigiendo nuestra libertad de decidir, y defendiendo nuestros derechos sexuales y reproductivos como derechos humanos indivisibles.

¡¡Aborto legal, libre, seguro y gratuito, ahora!!