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Para no perder la memoria, Bautista van Schouwen Vasey

Por Magú Yáñez.
La mañana del 13 de diciembre de 1973, una comitiva de uniformados se instala fuera de la Iglesia de Los Capuchinos, ubicada en calle Catedral 2345, Santiago. Los uniformados habían llegado “dateados”, buscaban una presa que era considerada como uno de los diez hombres más buscados de Chile. Se trataba de Bautista van Schouwen Vasey, importante dirigente del Movimiento de Izquierda Revolucionaria, miembro del Comité Central de dicha organización y uno de sus fundadores en 1965, junto a su gran amigo Miguel Enríquez.

Bautista van Schouwen Vasey

 
El Bauchi, como cariñosamente se le llamaba, tenía 30 años, era padre, médico y su vida la había dedicado a la lucha revolucionaria, a conseguir justicia para los pobres del campo y la ciudad, a conducir a los trabajadores al poder. Había llegado a dicha iglesia días antes, luego de que miembros del MIR solicitaran refugio para su dirigente, fuertemente buscado por los órganos represivos de la dictadura cívico-militar. Hasta allí llegó con su ayudante Patricio Munita, de 22 años, estudiante de Derecho; “James” era su apodo, por su parecido con el actor James Dean, y hacía unas semanas se había comprometido para casarse con su amada Gabriela.
 

Patricio Munita

 
Fue el párroco Enrique White quien accedió a darles refugio, a pesar de estar al tanto de que Bautista era uno de los hombres más buscados del país, que la dictadura había ofrecido una recompensa de $500.000 escudos por datos sobre su paradero y a conciencia de que las consecuencias de su ayuda podrían ser brutales. Y no se equivocaba. No está claro cómo dieron con los hombres escondidos ahí, aunque la versión más aceptada es que el sacerdote, al no poder soportar más las presiones de otros curas de su comunidad, determinó contarle lo que ocurría a un familiar suyo, miembro de las Fuerzas Armadas.
 
Sea como fuere, los hechos son que, alrededor de las 14:00 horas de ese día, luego de allanar la parroquia brutalmente, Bautista van Schouwen y Patricio Munita son sacados del lugar, para nunca más volver a ser vistos con vida. El sacerdote White, detenido junto a ellos y también torturado, fue liberado días más tarde.

En abril de este año, se resolvió condenar al yerno de Manuel Contreras, Orlando Carter, por ser uno de los que participaron en las muertes de los jóvenes. Ya habían sido procesados los fallecidos Contreras y Marcelo Morén Brito. La sentencia del juez Mario Carroza estableció:

“Encontrándose en dicho lugar el día 13 de diciembre de 1973, en horas de la tarde, fueron detenidos por personal de Ejército vestidos de civil, quienes eran apoyados por un contingente de Carabineros y un bus institucional, los que ingresaron a la parroquia y les detuvieron ilegalmente, conjuntamente con un párroco de la congregación, el padre White, que al parecer es quien informa a los militares sobre su paradero. Efectuada la detención por los agentes del Estado que comandaba Marcelo Moren Brito, les suben al vehículo y les habrían llevado a un sitio, que por los antecedentes reunidos no fue posible establecer, pero si se puede afirmar que correspondería a un lugar clandestino de detención”. (Se cree que el Bauchi, Patricio y el sacerdote White fueron los primeros en pasar por la Villa Grimaldi)

“Al día siguiente -14 de diciembre de 1973- los cuerpos de ambos detenidos, Munita y Van Schouwen, son descubiertos por efectivos por efectivos de Carabineros de la tenencia Villa Macul sin vida, frente al N° 600 de la Avenida Américo Vespucio, sin identificación y muertos a consecuencia de múltiples heridas a bala recibidas por la espalda, que les ocasionaron efectivos militares comandados por el teniente Orlando Carter Cuadra. Los cuerpos posteriormente fueron levantados del lugar y llevados al Servicio Médico Legal, donde se les practica la autopsia y efectuada, se les sepulta en el Cementerio General, Patio 29, como NN”.

“A raíz de diligencias posteriores de familiares de Patricio Munita Castillo se tuvo la oportunidad de exhumar su cuerpo e identificarlo, como también la revisión de los antecedentes de la autopsia practicada al otro cuerpo inhumado no identificado, pudo establecerse según informe de dactiloscopia efectuado en el mes de diciembre de 1973, que éste correspondía a Bautista van Schouwen Vasey, cuyos restos al tiempo después fueron exhumados por agentes de la DINA y cremados en el mismo cementerio”, concluye. Desde entonces, Bautista Van Schouwen se dio por detenido desaparecido hasta que esta investigación judicial pudo establecer su data de muerte.

Para finalizar, dejamos estas palabras de Jorge van Schouwen, hermano menor del Bauchi;Me recuerdo que unos días antes del golpe de Estado, el Bauchi pasó por el departamento que mis padres tenían en la callecita Bombero Salas, apenas a doscientos metros de La Moneda. Él venía a saludar y a despedirse porque, según la información que poseía la Comisión Política del MIR, se venía algo de envergadura en el futuro del país.
Me recuerdo que le pregunté cómo veía la cosa a nivel personal y, como siempre, me contestó sonriente y amablemente me dio una respuesta como acertijo. Dijo:
Tengo tres posibilidades: La Moneda, la Isla o seis pies bajo tierra.
Pensándolo en los días siguientes, era obvio que La Moneda sería el triunfo de una revolución obrera. Eso no sucedió.
La Isla se refería, creo, a Cuba y el asilo/exilio. Eso no sucedió, ya que los miristas no se asilaban.
Los seis pies bajo tierra obviamente se refieren a la tan mentada muerte. Eso sucedió y no sucedió. Su cuerpo fue desenterrado e incinerado.”
 
 
 
 
Fuentes de esta nota: Informe Rettig. Libro Un grito desde el silencio, de Nancy Guzmán. Libro La señora Carlota y la desaparición del Bauchi”, de Juan Carlos García. Resolución del ministro Mario Carroza).