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Pesar en organizaciones de DDHH tras el fallecimiento de Roberto Kozak, “el Schindler” de la Dictadura Chilena

Murió como chileno. El día 03 de septiembre apareció publicado en el Diario Oficial de Chile la ley 20.862 que le concedió la nacionalidad por gracia –la que había sido otorgada por el Congreso el pasado 02 de abril– hermosa coincidencia señala el circulo familiar de Roberto Kozak quien falleció a los 73 años el pasado viernes 04 de septiembre en Buenos Aires, Argentina, su país natal.

Roberto Kozak se desempeñó como Director del Comité Intergubernamental para las migraciones Europeas (CIME) y a la cabeza de ese organismo ayudó -según estimaciones- a cerca de 30 mil personas, muchas de las cuales eran perseguidas políticas y las ayudó a salir del país y de ese modo salvar, literalmente, sus vidas.

El trabajo de Kozak en Chile comenzó el mismo 11 de septiembre de 1973 junto a un grupo de diplomáticos y abogados, donde arranca la labor para reubicar en el extrajeron a miles de prisioneros políticos, tras meses de intensas negociaciones con el régimen que gobernaba el país y visitas a centros de detención, donde obtenía datos y consolaba a los presos, logra acordar una vía mas expedita que a principios de 1975 permitió sacar de Chile a miles de compatriotas que el gobierno cívico-militar consideraba sus enemigos. Los primeros en salir fue un grupo de detenidos en la Isla Dawson, cuando el exilio era la única forma posible de proteger sus derechos y sus vidas.

Tras el Decreto Supremo N° 504 dictado por la Junta Militar el 12 de abril de 1975 que establecía la conmutación de penas dictadas por tribunales militares (cárcel. relegación o pena remitida) cambiándola por la “pena de extrañamiento”. Desde ese momento el trabajo de Kozak se intensificó radicalmente en jornadas extenuantes en donde pasaba el día entre cárceles, el Edificio Diego Portales en donde le tocaba negociar con el en ese entonces Ministro del Interior, General Cesar Benavides y también con el propio Manuel Contreras (Director de la DINA). Así, por ejemplo, logró negociar la salida del país de Luis Corvalán, en ese entonces, máximo dirigente del Partido Comunista Chileno. El propio Kozak traslado a varios de los perseguidos en su auto asegurándose que estos no fueran secuestrados por los organismos de seguridad -cosa recurrente en esa época en donde, algunos detenidos eran dejados en libertad y a su salida vueltos a secuestrar por organismos de seguridad que posteriormente negaba su detención- de este modo el propio Kozak se aseguraba de que subieran al avión y esta partiera.

Roberto-Kozak

Roberto Kozak

El trabajo de Roberto Kozak fue constante y sistemático hasta 1979 -en donde quedaban 37 presos condenados por infracciones a la Ley de Seguridad Interior del Estado-  lo que ameritó ásperas negociaciones con la Dictadura y por lo mismo su presencia comenzó a ser bastante molesta para varios jerarcas del régimen de Pinochet. Sin embargo su cargo y respaldo internacional lo mantuvo a salvo a él y a quienes protegió. Luego de eso fue enviado a Ginebra, Suiza, en donde se mantuvo en un puesto en el CIME, sin embargo regresó a Chile en 1984 para ayudar al retorno del exilio de miles de personas y ayudar en su reinserción, trabajo que cumplió hasta 1994. Fue ese año (1994) ya en democracia, cuando fue condecorado por el Estado chileno con la máxima distinción con la orden al merito Bernardo O’ Higgins en el grado de “Gran Cruz”.

Kozak volvió a su trabajo internacional y luego se radicó en Buenos Aires, Argentina (país natal) en donde vivió con su familia y hasta donde muchas de las personas que logró salvar lo visitaron. En septiembre del 2013 -en el marco de los 40 años del Golpe militar- en el Museo de la Memoria y los DDHH se le realizó un homenaje en donde este -acompañado de su hijo Nikolai- pudo reencontrarse con decenas de sobrevivientes quienes emocionados le homenajearon y agradecieron su trabajo y humanidad. Parte de ese hecho quedó refrendado en un reportaje de la revista Que Pasa en donde se relata esta escena y queda en evidencia su integridad, pues el mismo Kozak nunca se jactó del relevante rol que cumplió durante los oscuros días de la Dictadura, episodios que incluso fueron todo un descubrimiento para su familia quienes, si bien sabían de su trabajo, nunca dimensionaron su importancia debido a la reserva y humildad de este. Así lo relata su propio hijo Nikolai.

Fue recién en abril de este año en que el Senado chileno le otorgó la nacionalidad por gracia debido a su gran trabajo y servicio en la promoción de los Derechos Humanos y por haber ayudado a salvar a alrededor de 30 mil personas durante los primeros años de la Dictadura cívico-militar.

Decenas de miles de chilenos y extranjeros, amigos y organizaciones de DDHH han manifestado su dolor ante el fallecimiento de Roberto Kozak y han enviado condolencias a su familia. Este martes a las 11:00 horas. se realizó un responso en la Parroquia San francisco de Sales de Santiago, ubicada en la comuna de Vitacura. Varios de los presentes coincidieron en que Kozak merecía un homenaje más grande y que su historia -aun poco conocida- sea contada y reivindicada. Sus cenizas serán esparcidas en Chile, como era su deseo.

Revisa: Entrevista a Roberto Kozak – archivo Museo de la Memoria y los DDHH: