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Pobres desplazados y cientos de asesinados por la policía: La otra cara de la sede de los Juegos Olímpicos Río 2016

Ver a miles de deportistas alcanzar el máximo de las capacidades del cuerpo humano, jóvenes saltar a alturas que triplican su estatura, levantar pesas que duplican su peso y gestas que conmueven y desafían a la las leyes físicas son sin duda uno de los espectáculos hermosos que nos ofrecen las Olimpiadas cada cuatro años. Así, la instancia se transforma en una oda a las capacidades del ser humano, y un espacio donde cientos de países envían a los mejores exponentes en diversas áreas para competir y establecer nuevas marcas mundiales poniendo el acento en el espíritu deportivo, por lo menos en lo discursivo, todo esto en medio de un sin números de factores, marcas, negocios y presiones no siempre visibles.

Sopita Tanasan de Tailandia. Oro en categoría 48 kilos. Río 2016

Sopita Tanasan de Tailandia. Oro en categoría 48 kilos. Río 2016

Es por ello, y por lo que simbolizan las Olimpiadas, que los ojos del mundo -y los medios- se ponen en la ciudad sede de Los Juegos, en este caso Río de Jainero, muchas veces pasando por alto los costos humanos que esta fiesta deja a su paso, en la ambición o la obsesión deportiva de una suerte de “guerra diplomática” deportiva que determina que país es mejor o peor con referencia en el medallero.

Así la nueva versión de Los Juegos se celebra desde el 5 de agosto en Río de Janeiro y los intentos de Brasil -en medio de un tenso momento político- por dar una buena impresión al mundo ha llevado a dicho Estado, desde el año 2009, a intervenir militarmente en los barrios pobres en lo que ha denominado la “Pacificación” de Río, debido a que hasta ahora, Río se erige como una de las ciudades más peligrosas del mundo.

Los resultado de esa pacificación han sido: muertes, hambre y desplazamientos forzosos de miles de personas que hacían “ver feo el entorno” de los Juegos Olímpicos. Se estima que desde 2009, cuando Rio fue elegida sede, unas 77.000 personas han sido desplazadas forzosamente de sus territorios.

Vila Autódromo, 600 familias fueron desplazadas para construir estructuras de los JJOO Rio 2016

Vila Autódromo, 600 familias fueron desplazadas para construir estructuras de los JJOO Rio 2016. Reuters.

A partir de 2008 en Brasil comenzó a implementarse el modelo de las Unidades de Policía Pacificadora (UPP). Su argumento teórico fue despejar la entrada para mejorar los servicios sociales de las comunidades, basándose en la teoría del “vidrio roto” popularizada a mediado de los 90′ por el entonces alcalde de Nueva York, el Republicano Rudolph Giuliani  y que ha sido ampliamente refutada por investigadores sociales, ya que hay evidencia de que no ha traído grandes resultados, salvo un actuar policial sumamente clasista y racista, con políticas que han generado el desplazamiento de población pobre, generando nuevos barrios pobres, fenómeno conocido como gentrificación. Así lo relata Diego Ferrari en el reportaje “Brasil: La “Pacificación” de Río de Janeiro y la intervención militar en las escuelas”, señalando: “La ‘Pacificación’ no es la puerta de entrada para las políticas sociales, ni la respuesta a graves problemas de estructura y vivienda, sino para el mercado. Inclusive en declaraciones oficiales de Beltrame (jefe de seguridad del estado de Rio de Janeiro) se refuerza que ‘los beneficios de la política de pacificación se observan principalmente en el turismo, en el precio de inmueble, en la llegada de inversiones’.”

La limpieza social del territorio de los ‘malos elementos’ permite más actividad comercial y que aumente la plusvalía del territorio, provocando el desplazamiento de familias pobres, ya sea forzoso o por necesidad, produciéndose nuevos “guetos” en otros sectores, donde se va concentrando más aun la pobreza.

Por otra parte, las UPP han llevado también una intervención militar en las escuelas, llegando a ocupar algunas de ellas como cuarteles policiales, donde el fuego cruzado es parte de la cotidianidad.

Las UPP registrando a niños a la entrada de una escuela (2015)

Las UPP registrando a niños a la entrada de una escuela (2015)

Al igual que durante el mundial de fútbol de 2014, los lugares cercanos al evento fueron militarizados, y miles de personas han salido a manifestarse por el estado de sitio y por los recursos invertidos para llevar cabo los eventos, mientras las condiciones de existencia siguen igual o peor, sumado a la peligrosidad que ha significado los constantes enfrentamientos armados entre la policía y bandas delictuales.

El informe de junio de este año de Amnistía Internacional (AI) que alertaba sobre la situación de los Derechos Humanos a cara de eventos mundiales, señala que desde 2009, cuando ganó la candidatura de Río para organizar los Juegos Olímpicos, la policía ha matado a más de 2.600 personas en la ciudad. En 2014, cuando se realizó el mundial de fútbol, aumentaron en un 40% los homicidios cometidos por la policía, cifra que aumentó en un 11% en 2015. 

Los asesinatos cometidos por la policía en su mayoría se conforman como ejecuciones extrajudiciales, las cuales no son investigadas, gozando los funcionarios policiales de total impunidad, para muestra de aquello, en 2015 la policía dictó una resolución para que todos los homicidios no especificados y vinculados a operativos policiales fueran considerados como “resistencia seguida de muerte”. Entre las víctimas hay incluso un niño de 10 años, quien fue ejecutado por la policía militar cuando estaba en la entrada de su casa. Los policías escondieron los casquillos y dijeron que había sido en defensa propia. Luego de eso, la zona fue reocupada militarmente.

Eduardo de Jesús Ferreira, niño de 10 años asesinado por la Policía Militar en una favela de Complejo de Alemao, en abril de 2016, en Rio

Eduardo de Jesús Ferreira, niño de 10 años asesinado por la Policía Militar en una favela del Complejo de Alemao, en abril de 2016, en Rio.

En julio asistió a Rio una delegación de Black Lives Matter (traducido como “las vidas negras sí importan”) desde Boston, señalando que fueron hasta allá “para atraer la atención internacional sobre los homicidios que comete la policía en Rio y en todo Brasil. Nuestra meta es ponerlo en el mapa (…) Hemos sido invitados acá por activistas locales y estamos aquí para brindar nuestra solidaridad y nuestra ‘americanidad’, usando el privilegio de Estados Unidos para atraer la atención de los medios sobre el tema. La anti-negritud es global“, señalaba a WBGH News, Daunasia Yancey, cofundadora de Black Lives Matter en Boston.

Estos dichos se confirman con las mismas cifras que entrega AI, que señalan que el perfil de las víctimas de operativos policiales entre 2010 y 2013, era en un 99,5% varones, el 79% era de raza negra y el 75% eran jóvenes de entre 15 y 29 años.

Marcha contra el genocidio de personas negras en Salvador de Bahía, Brasil, 2015. Akin foto.

III Marcha Internacional contra el Genocidio del Pueblo Negro, Salvador de Bahía, Brasil 2015.

En 2015 los homicidios cometidos por la policía representaban el 21% del total de asesinatos ocurridos en Rio, es decir, de cada 5 homicidios ocurridos, 1 fue cometido por agentes policiales.

Según los datos del Instituto de Seguridad Pública del estado de Rio de Janeiro, la policía mató en la ciudad de Rio a 35 personas en abril, a 40 en mayo y 49 en junio. Y sólo en la primera semana de los Juegos Olímpicos, 14 personas resultaron muertas en operativos policiales, entre ellas, 3 policías, denunció AI.

Special Police Operations Battalion (BOPE) officer takes position while residents run for cover during an operation in the Mare slum complex, ahead of its "pacification," in Rio de Janeiro, Brazil, Wednesday, March 26, 2014. Elite federal police and army troops will be sent to the city to help quell a wave of violence in so-called "pacified" slums. Recent attacks on police bases in the favelas is raising concerns about an ambitious security program that began in 2008, in part to secure the city ahead of this year's World Cup and the 2016 Olympics. (AP Photo/Silvia Izquierdo)

Batallón de las Fuerzas Policiales (BOPE) (AP Foto/Silvia Izquierdo)