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Fraude y terrorismo: La historia detrás de la revista “On Cuba”

Por L. Alberto Rodríguez

Hablé con Hugo Cancio Morúa, no sé, cuestión de un minuto. Había
seguido su revista On Cuba y lo contacté para enviarle mis artículos. Un
tipo arisco, apresurado, de tono grave, tomó la llamada, pero no prestó
atención. Me dio un correo electrónico y eso fue todo. Para un
empresario que clama apertura en Cuba, resultó extraña su opacidad.
No es que fuera importante.
Hasta que un día paseando por Miramar, en La Habana, como que no
quiere la cosa, me enteré que Cancio se encontraba negociando con
empresarios españoles radicados entre las calles 1ra y 28 de ese
popular barrio capitalino. Los susodichos eran representantes de
PALCO, una corporación dedicada a vender servicios “todo incluido” a
diplomáticos, empresas, artistas o lo que sea, dentro de Cuba.
El chisme me hizo sentido: Cancio se dedica a promover conciertos de
artistas cubanos (no precisamente los mejores) en Miami a través de su
empresa “Fuego Entertainment Inc.”, y no es un secreto su propósito
de hacer dinero con el talento hecho en Cuba. Comprar acciones de
“PALCO” sería una buena fachada, toda vez que pretende insertar en la
isla su revista “On Cuba”, en la cual publica artículos que buscan
golpear al gobierno del país.
En mi paseíllo por Miramar, me enteré también que la edición de “On
Cuba” viola el objeto social autorizado ante la Cámara de Comercio
Cubana, básicamente, porque opera en la isla con personal contratado
ilegalmente, y paga fuera de la ley a cubanos por artículos publicados.
Su línea editorial promueve el golpeteo barato al Estado. Así, quien
quiera cobrar unos pesos, tendrá que seguir la consigna. Esta es la
manera más fácil de producir mercenarios. Lo que hacen y escriben, es
por pura conveniencia, aunque no se lo crean ni ellos mismos. Además,
ha publicado como suyas entrevistas de periodistas de la estación de
televisión Canal Habana, claro, sin otorgarles el crédito. Otra estrategia
de este empresario miamero es la de llevar cierto mercado de
publicidad en la isla, para lo cual adquirió el portal de anuncios

clasificados “porlalivre”, según se dio a conocer en julio de 2016 en el
blog “Cartas desde Cuba”.
Pero, ¿y quién es Hugo Cancio Morúa?
El llamado “marielazo” de 1980 fue la movida del comandante Fidel
Castro para mandar a Miami a todos aquellos que nada aportaban a la
isla y ciertamente nada aportarían, incluidos presidiarios. Qué fama
tendrían estos que el entonces presidente de Estados Unidos, Jimmy
Carter, advirtió que estos serían “un peligro para la sociedad”
estadounidense. Así, entre esos 2afamados emigrantes iba Hugo Cancio
Morúa, llevado por su madre.
Ya como estadounidense, Cancio comenzó su pequeño negocio de
introducir agrupaciones musicales cubanas en Miami, aprovechándose
de la derogación en 1996 de la ordenanza del Condado en la cual se
prohibía la presentación de artistas cubanos en esa ciudad. Para esto
se vinculó con ARTEX S.A., una exportadora de “productos y servicios
de la cultura cubana”, con el objetivo de ganar más plata. No obstante,
por su cuenta llevaba a estos artistas a shows poco distinguidos del
canal 41 de Miami, cuyos valores de producción son un desafío al
estómago. Uno de ellos, el del presentador Carlos Otero Becerra,
autonombrado líder del inexistente “Movimiento Democracia”,
propuesto para introducir en Cuba literatura golpista y enviar dinero a
presos de la gusanería, también llamada contrarrevolución. Cuán malas
serán las gestiones del director de On Cuba que en el año 2001 el
músico Adalberto Álvarez Zayas volvió a la isla declarando que no
quería más malos tratos con él.
Hasta que un día se le vino la noche a Cancio. El entonces presidente
George W. Bush endureció las restricciones migratorias a Estados
Unidos y el cubano-estadounidense veía perder su negocio. Pero no hay
límites en la imaginación de un capitalista. Por eso recurrió a la
organización Fundación Nacional Cubano Americana (FNCA), autora
de bombazos en hoteles de La Habana en 1997 y otras distinciones
terroristas, para comprar la deserción de músicos cubanos, como única
vía para presentarlos en Mami y sacarles unos dólares.
Así ocurrió con el cantante de carrera fugaz, Carlos Manuel Pruneda
Macías, quién en el año 2003, tras presentarse en el balneario

mexicano de Cancún, huyó con su familia hasta el puesto fronterizo de
Brownsville, Texas, donde ya lo esperaba Hugo Cancio. Luego organizó
una conferencia de prensa en el teatro “Jackie Gleason” de Miami
donde se presentó como su representante. Todo esto reconocido en las
páginas del diario el Nuevo Herald.
Fue en el año 2005 cuando Cancio funda la compañía “Fuego
Entretainment Inc.” Su primer acto fue prestar un millón y medio de
dólares a una artista alemana de nombre Nicole Durr para promover en
Estados Unidos el espectáculo “Havana Night” cuyo elenco desertó
masivamente. Enseguida, la FNCA operó para que el Departamento de
Estado de EEUU les diera “asilo político”. Así entonces el perfil de
Cancio Morúa se definía como un mercenario que ocupa los negocios
culturales como fachada de la trata de personas.
“Los cambios en Cuba son inminentes. La muerte inevitable del
presidente de Cuba, Fidel Castro, traerá consigo una nueva era para mi
país (…) una era que traerá transformaciones políticas y económicas, y
un enorme flujo de inversiones extranjeras directas y la prosperidad de
la economía nacional cubana”, dijo Cancio Morúa en 2006, al presentar
su autodenominado Comité de Inversiones USA-CUBA. Valga esta
citación para ejemplificar el talento político de este personaje.
Lo que ha hecho después Cancio Morúa ha sido poco destacable. Por
ahí la representación de un par de reguetoneros (lo que explica su
entendimiento de “cultura”), a quienes –me dicen en Miramar– , no ha
pagado ni sus regalías por la venta de sus discos.
En el año 2014, Cancio reestablece contactos en Cuba mediante la
empresa estadounidense “Cuba Tours Envío” para intentar lanzar con
la facilitación de ARTEX publicaciones en Cuba supuestamente
culturales, donde por “culturales” entiende entrevistas a sendos
personajes de la talla de Joe García, congresista por Florida y ex
director del a FNCA.
Recientemente Cancio ha sido requerido por algunos medios

de poca
experiencia para hablar como empresario (sic) acerca del deshielo entre
Cuba y Estados Unidos. Se sabe que hizo de todo para acercarse al
comediante Conan O’Brien durante su estancia en La Habana donde
filmó su programa y que su empresa “Fuego” se encuentra realizando

negocios ilegales relacionados con la entrada de cruceros de la
compañía “Norwegian Cruise Line” con el sector del turismo y el
transporte. ¿Sabrán esto sus inversores? Quizá sí, y ese es el secreto de
este cubano, más bien estadounidense, y su triste historia de llevar el
capitalismo a Cuba explotando para su beneficio a artistas de la isla, ayudado de lo más rancio de Miami.

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