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Venezuela's acting President and presidential candidate Nicolas Maduro sings during a campaign rally in Caracas April 5, 2013. Maduro said on Friday that Venezuelan authorities have arrested several people suspected of plotting to sabotage one of his campaign rallies before an April 14 election by cutting the power. REUTERS/Carlos Garcia Rawlins (VENEZUELA - Tags: POLITICS ELECTIONS)

Recomendamos: “La Dictadura de Maduro”

Por Máximo Quitral

Historiador y Cientista Político

Un fantasma recorre Venezuela, es el fantasma del golpismo. Ese mismo golpismo que desangró la región en los setenta, vuelve a centrar su interés en un país rico en recursos naturales. No solo son las grandes reservas de petróleo las que atraen hoy a quienes buscan desestabilizar la democracia venezolana, sino que también interesan las reservas de gas, de oro, de diamante, de cobre, de hierro y la bauxita. Podemos estar de acuerdo o no en cómo Maduro ha conducido el país este último tiempo, pero desconocer el interés de Estados Unidos y la oposición venezolana por recuperar sus privilegios perdidos; es un error histórico que por todos los medios y formas se busca ocultar.

Se ha insistido majaderamente que las muertes acontecidas en los últimos meses son consecuencia de la represión y la violación de los derechos humanos a manos del estado. Sin embargo, de las más de 120 muertes ocurridas en el transcurso de las movilizaciones, gran parte de estas personas eran partidarios del chavismo y otros tanto responden a casos ajenos a las movilizaciones. Por ejemplo hasta el 30 de julio se habló de 124 personas muertas desde el inicio de las manifestaciones opositoras, de estos 2 no fallecieron en el marco de las protestas, como lo dijeron sus propios familiares. De las 122 personas restantes 17 fallecieron durante saqueos (9 electrocutados) 1 muerto por un comerciante, 1 comerciante muerto por saqueadores, 1 se lanzó al vacío y los otros murieron en diversas circunstancias. 14 murieron en las barricadas al volcar sus vehículos por intentar esquivarlas o asesinados por los opositores al tratar de sobrepasarlas, 4 murieron arrollados por vehículos particulares cuando intentaban instalar barricadas, 3 murieron por disparos de bandas armadas y 5 muertos por linchamiento o quemados vivos. 1 muerto por no poder llegar a tiempo a un centro de salud, 4 opositores muertos por manipulación de explosivos y 22 muertos que transitaban cerca de una manifestación, pero no participaban en ella. También hay 9 efectivos policiales asesinados por opositores, 30 muertos aún por determinar (no se tiene certeza de los autores ni de las circunstancias de las muertes), 1 muerto por riña y 12 muertos por efectivos de seguridad (los cuales están identificados, procesados, detenidos o solicitados). A esto debemos sumar 5 dirigentes sociales sicariados, entre estos el chileno José Muñoz Alcoholado.Como se puede observar, una buena parte de los fallecidos corresponde a asesinados por la propia oposición,tal como pasó durante el intento de golpe de estado el 2002 y durante las Guarimbas el 2014.

Hoy Venezuela vive una crisis de su democracia que solo el pueblo venezolano puede resolver usando los canales democráticos que las sociedades civilizadas saben ocupar. Puede gustar o no Maduro como heredero del chavismo, pero aquellos que defendemos la democracia no podemos estar del lado de quienes justificaron las violaciones de los derechos humanos, el apagón cultural o aplaudieron la operación cóndor. Sin duda alguna Venezuela no es una democracia perfecta, pero de ahí a sostener en los medios que se vive el mismo terror de las dictaduras cívico militares es tendencioso e inexacto. La oposición puede convocar a manifestaciones, los medios pueden hacer su trabajo de investigación, la prensa extranjera graba sin problema alguno los eventos de Venezuela (no como en México donde hasta la fecha van 36 periodistas asesinados) y hoy la oposición ha decidido participar de las elecciones regionales. Hay matices en la democracia, pero ejercer el periodismo resulta más peligroso en México o en Arabia Saudí.

El gobierno de Maduro está pagando los costos de ser una economía rentista petrolera que ha sido incapaz de promover una matriz productiva alternativa a los hidrocarburos. Desde mediados de los años noventa la economía venezolana se vio beneficiada por el precio del crudo en los mercados internacionales. Este boom de los commodities perduró hasta mediados de 2014, periodo en que el gobierno pudo expandir el gasto público y apoyar programas sociales relevantes para los sectores postergados de Venezuela. Lo anterior permitió reducir la pobreza de 49.4 por ciento en 1999 a 32 por ciento en 2013, mientras que la  pobreza extrema se redujo de 21.7 por ciento a 9.8 por ciento. Pero con la caida del precio internacional del petróleo, el desempeño económico del gobierno se ha visto debilitado en el último tiempo.

Para superar su propia historia los sectores políticos polarizados deben transitar hacia un diálogo verdadero, ya que losgrupos políticos que no dialogan; están condenados a repetir sus traumas y cometer los mismo errores de antaño. Hoy los medios estan obsesionados con hacer caer a Maduro, pero esa derrota por medio del golpismo y la insurreción, es abrir el camino para el retorno de los cimientos neoliberales que tanto daño le hicieron a la región, el único interés general de la derecha latinoamericana. Lograr estabilidad democrática es el camino que se debe buscar y evitar que las derechas internacinales obstaculicen el desarrollo de nuestro propio futuro.