Home » Analisis » [Recomendamos] Max Quitral nos presenta su libro “La estética del dolor social”

[Recomendamos] Max Quitral nos presenta su libro “La estética del dolor social”

En entrevista con RVF el historiador y cientista político, Máximo Quitral nos presentó su libro “La estética del dolor social” y respondió algunas preguntas sobre su contenido, lanzado a principios del mes de diciembre recién pasado.

¿Cuál fue la motivación para escribir este libro?

Originalmente este trabajo fue hecho para un concurso literario organizado por una Universidad Privada allá por el año 2009, cuya idea era escribir algo en formato ensayo que tratara la crisis subprime y la sociedad. Si bien mi propuesta no ganó, pensé que en algún momento mis ideas podían ser publicadas en formato libro, pero debía actualizar algunas ideas para darle una generalidad mayor a la propuesta. Con el paso del tiempo, con tres libros ya editados y con una carrera académica y comunicacional bien intensa, pensé que era el momento preciso de publicar
esta propuesta. Hablé como mi editorial, les presenté la idea y comenzamos el trabajo. Eso sí, mis anteriores no son de tipo ensayo, por lo que entrar en esta línea de trabajo me parece atractiva y desafiante.

¿Por qué la estética del dolor social?

Cuando dictaba mis clases de cine latinoamericano en la Facultad de Comunicación e Imagen de la Universidad de Chile junto a mi colega y amigo escritor, Víctor Ortega, me adentré en las ideas y manifiestos de algunos cineastas latinoamericanos que me llamaron profundamente la atención. Particularmente dos de ellos: Jorge Sanjiés de Bolivia y Glauber Rocha de Brasil. Este último en los años sesenta publicó un artículo pequeño, pero denso en ideas que llamó la estética del hambre, cuyas palabras me parecieron tan cercanas y contemporáneas a Chile, que en un afán por responder a esa lucidez mental propongo la estética del dolor social. En el fondo, esta propuesta es una respuesta postmoderna a las ideas de Rocha de un Brasil oligárquico que está sometido a la miseria y a la frustración. Esto en Chile existe, pero se oculta, se invisibiliza, con el objeto de mostrar un Chile exitoso que sirve de ejemplo para otros estados que buscan emular el mal llamado “modelo económico chileno” como mecanismo de modernización forzada. Sin embargo, a pesar de pretender instalar realidades ficticias, seguimos estando sometidos al dominio
de las ideas conducidas por las elites locales.

En tu libro abordas una sociead consumista que pone por encima lo material, ¿pretendes sólo
evidenciar esto como diagnóstico o que se busque una forma nueva de relación?

En mi libro exploro esta sociedad postmoderna que cuenta con más carencias de las que ellos pueden saber. Pero al hacer esa reflexión no busco quedarme solo en el dignóstico, sino que también entrego algunas ideas de qué hacer para superar esta etapa del capitalismo que nos tiene completamente atrapados. Una especie de esclavitud con otras formas de relación, pero las cuales debemos combatir para la construcción de un nuevo individuo. Se puede pensar que este libro es más bien una autoayuda, pero no. Este libro se aleja de esas propuestas que buscan convencernos que el problema somos nosotros, cuando eso no es así. En la medida que logramos entender esa complejidad societal, más posibilidades tendremos de construir relaciones más solidarias y menos condicionadas por el dinero.

En tu libro mencionas que hoy no sólo existe una división de clases, si no, que otra que tiene
que ver con los prejuicios ¿Cómo concluyes eso?

Yo planteo que el sistema fue eliminando progresivamente al individuo político y propone al individuo económico. Este último se mueve por un afan de competencia permanente con el otro, elimando de sus formas de relacionamiento la empatía y la solidaridad, para proponer un ser humano frío y calculador que sirve para los fines que la economía de mercado propone al mundo. Esto está pensado en cálculo monetarista, muy propio de las tecnocracia que lleva todo a número para el cumplimiento de objetivos o, como ellos llaman, las metas. Al concebir las relaciones como plantillas de excel, el fondo lo que haces es que el individuo se aisle, desconfié del otro y no lo sienta como un igual, sino como un enemigo. Eso a la larga destruye a la sociedad, la contamina con el germén de la indolencia y rompe los vasos comunicantes al interior de los núcleos humanos. El resultado es una sociedad enferma, cuyo único valor es lograr mayores ingresos para comprar felicidad, donde el estado es un actor relevante para contribuir a que la sociedad compre felicidad y así diferenciarte del otro que no puede acceder a esa felicidad. El punto es que esa felicidad es
pasajera y como rompes los vasos comunicantes, debes reemplazarla por otras formas que llenen un vacío social.

También tocas el tema de la responsabilidad estatal frente a las carencias de América, eso
según tu mirada, ¿es por qué los empresarios se encuentran en los estados o gobiernos de turno?

Lo que a ocurrido es que como lo económico hoy está por sobre lo político, los estado no le rinden cuentas a las sociedades, sino que a los grupos económicos. Por tanto, el compromiso del estado no está con la sociedad, está con el empresario que ayuda a mejorar los indicadores de crecimiento, el que financia campañas o el que te lleva al directorio de tu empresa. Entonces el estado pierde su función social y se somete a las directrices que fijan los grupos económicos, las transnacionales o los grandes organismos internacionales. La consecuencia directa es que el
estado pierde independencia y autonomía, delegando su soberanía en esos entes que someten a los pueblos a su propia forma de entender la sociedad, y en ese entendimiento lo que ocurre es que las cerencias sociales se ven y se analizan en lógica asistencialista, por sobre propuestas que apunten a mejorar las condiciones sociales de los olvidados de siempre. Hoy el estados más que resolver esos problemas apunta a contener su solución.

Si los empresarios y el capital son quienes deciden todo, ¿de que serviría votar para tratar de
modificar o cambiar el modelo?

Este es un dilema complejo, puesto que hay quienes creen que votando se cambian las cosas. Pero eso depende del país que se analice el tema entre elección versus solución. No estoy del todo convencido que el problema sean las elecciones solamente, yo pienso que el problema radica en el tipo de democracia que se tiene. O sea, los dilemas sociales por los cuales atraviesa la región pasan más bien por las propuestas que emanan de los candidatos y si ves los procesos electorales más recientes, es posible darse cuenta que hay una hegemonía de propuestas neoliberales. Es decir, no hay propuestas sociales alternativas al sistema neoliberal, lo que hay son correcciones al “modelo” que buscan humanizarlo o hacerlo más “amigable”. Pero no hay predominio de corrientes ideológicas donde primen alternativas a lo propuesto por la tecnocracia. Digo predominio, porque hay ejemplos de políticas sociales de alta política, pero que se pierden frente a un discurso totalitario de la libertad de emprender. En el fondo, el problema no es votar, sino en cómo la democracia también se hace cargo de problemas sociales en que la economía
social de mercado está al debe.

¿A qué se refiere con la Instucionalidad bicentenaria?

Gran parte de la región entró al Bicentenario, incluyendo a Chile. Pero la verdad es que no dejó nada que nos pueda enorgullecer. Como te decía al principio son construcciones de una realidad que no existe. Yo creo que lo bicentenario se ubica en la vertiente de los mitos chilenos que cada cierto tiempo alguien intenta darle un valor para justificar su existencia. Entonces esa institucionalidad bicentenaria es mera creación propagandística para hacer creer al individuo que tenemos algo de que vanagloriarnos, algo de que sentirnos plenos, pero que solo ayuda a aumentar el ego en cada uno de nosotros. Bueno, siempre y cuando sientas como propia esa institucionalidad, como si en su construcción nos hubieran consultado.

Nombras algunas masacres ocurridas en nuestro país, ¿ le parece que eso tiene que ver con la
incapacidad de los partidos y los líderes de la elite para enfrentar las crisis políticas ?

Absolutamente. Siempre es bueno mirar la historia para buscar explicaciones a decisiones, acuerdos, expresiones u otras cuestiones que imprtan socialmente. El estado no está al servicio de la sociedad, está al servicio de los poderosos y si eso implica usar la fuerza para amedrentar y contener estallidos sociales, el estado no dudará en usarlas, además porque tiene la potestad de hacerlo. Entonces, no es solo incapacidad, también es ausencia de voluntad para buscar solución a las problemáticas sociales que aquejan a las sociedades por la falta de autonomía con la que se mueve el estado. En la medida que esto continúe así, es inevitable que conozcamos de nuevas masacres donde participa el estado.

¿Que opina de la elite chilena, ha demostrado poder liderar un país?

El gran problema de la elite es que ha sido brillante en buscar respuestas económicas para sostener el modelo, pero ha sido incapaz en proponer fórmulas políticas que eviten estallidos sociales. A mi modo de ver, ese es el gran dilema que tiene el modelo capitalista en todo el mundo. Se han preocupado de buscar respuesta para mejorar el crecimiento, para reducir la pobreza o para hacer más competitivas las economías. Pero han sido inoperantes en cómo evitar que sus ajustes no estimulen levantamientos populares que desestabilicen los gobiernos y erosionen la democracia. Quizás a los economistas les falta leer más de historia, ciencia política o sociología para lograr encontrar respuestas a por qué los pueblos se levantan. Yo les recomendaría que leyeran mi libro, por algo hay que empezar creo yo (se ríe). Es broma por cierto, porque hay otros escritos que pueden ayudar a mejorar las condiciones sociales de los sectores más vulnerables de la sociedad, pero ahí está atrapada la elite, pues no tiene las herramientas analíticas y objetivas
para darle salida políticas a medidas puramente económicas.

Concluye señalando que el escenario se ve oscuro, en una degradación social, cooptación etc,
¿Cómo cree ud que se pueda enfrentar esto desde los movimientos sociales?

A lo largo de la historia los movimientos sociales siempre han tenido un lugar importante dentro del estado nación. Son estas agrupaciones de personas las que presionan porque los derechos sociales estén en la agenda los gobiernos y los partidos políticos. Para que los movimientos sociales triunfen, deben superar su ostracismo y vincularse con organizaciones sociales que le den sostenimiento en el tiempo y fuerza política, pero sin perder su autonomía y su discurso político. La experiencia en Chile ha sido de pérdida de autonomía, lo que se ha traducido en derrota permanente. Pero si los movimientos sociales logran mantener esto como su principal virtud, claramente se pueden transformar en un actor gravitante en el escenario político. Sobre todo con un nuevo gobierno de derecha que va a privilegiar las propuestas económicas por sobre las sociales y es ahí donde el movimiento social puede seguir creciendo y avanzando en el cuadro político actual.