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Reportaje: El Caso de José Vergara – Detenido por carabineros y, hasta ahora, un desaparecido en democracia

Eran las 08:21 horas del domingo 13 de septiembre y el carro policial de carabineros Z-4514 -conocido como “zapatilla”- llegaba hasta el domicilio de los Vergara ubicado en el pasaje Salitrera María Encarnación de la Población “La Tortuga”, comuna de Alto Hospicio, Iquique. Unos 20 minutos antes, Jacqueline Soto, pareja de Juan Vergara (padre de José) había llamado a carabineros, pues José había despertado alterado, no había tomado sus medicamentos para la esquizofrenia y había comenzado a golpear las rejas de unas casas vecinas y botado cosas al interior del domicilio. No era la primera vez que llamaban a carabineros, esto lo hacían porque José al ver a los carabineros generalmente se calmaba. En una oportunidad anterior, carabineros había llegado hasta el lugar y se llevó -por un rato- a José hasta la comisaría, luego éste fue soltado, José conocía el camino así que regresaba caminando de vuelta hasta su casa. De hecho, 5 días antes la familia también había llamado a carabineros, hasta el domicilio llegó carabineros liderados por el cabo 1° Carlos Valencia, quien al ver la escena y luego de enterarse por la familia que José era esquizofrénico, éste dijo que “no se lo llevaría porque él era inimputable” y se retiró del lugar, siendo reemplazado al rato por otros uniformados que llegaron al lugar en una radio patrulla los que a su vez llamaron a una ambulancia del SAPU. Aquella vez, cuenta Alicia, hermana de José, éste no quería que lo inyectaran para calmarlo, esto porque la paramédico que llegó era una chica joven y a José le dio vergüenza, pero finalmente se calmó. Sin embargo ese domingo las cosas serían distintas.

Los cuatro uniformados que estaban en la Z-4514 recibieron el llamado de CENCO, eran cerca de las 08:00 horas. El llamado era en el cuadrante 7 donde se señalaba que “un individuo hacía desordenes en un domicilio, posible caso de violencia intra familiar”. A las 08:20 la “Zapatilla” se estaciona fuera de la casa, del vehículo se bajan 3 carabineros e ingresan al inmueble, allí se encontraron con Jacqueline Soto quien comenzó a relatar la situación ante el cabo 1° Carlos Valencia. José estaba alterado y temeroso en el fondo de la casa donde se encuentra la cocina, los carabineros cruzan desde el living hasta la cocina del fondo, en el piso hay una mancha grande de agua, Jacqueline dice que fue José quien dio vuelta un tambor con agua. José fue reducido, esposado y arrastrado hasta las afueras de la casa por dos carabineros, esto en medio de los reclamos de José que pedía que no le pusieran las esposas. “No es necesario, él es enfermo, discapacitado, está descompesado, no es necesario eso”, dijo Jacquelline, pero los carabineros no hicieron caso. Mientras todo esto ocurría, el padre de José estaba en una de las piezas del segundo piso donde se encontraba en cama enfermo y con angustia escuchaba lo que ocurría. Ante los ruidos Cristopher Vásquez (23) hijo de Jacqueline, baja del segundo piso y ve la escena, ve como llevan a José y a su madre hablando con el Cabo Valencia. Claudio solo quería que el tema fuera rápido para que no se siguieran asustando los niños que estaban en la casa. En el lugar también estaba Claudio González (48) yerno de Juan (padre de José), quien vio la escena de cuando tomaban detenido a José.

José fue subido al carro policial, a cargo del procedimiento estaba el cabo 1° de carabineros Carlos Valencia -mismo que había llegado la vez anterior, 5 días antes, a cargo del procedimiento cuando llamaron- junto a él en el procedimiento estaban el cabo 2° Ángelo Muñoz y los carabineros Abraham Caro y Manuel Carvajal. Uno de los carabineros se dirigió a Jacqueline Soto y le señaló que lo llevarían a la comisaría, que todo estaría bien, le harían un control de identidad y pronto estaría de vuelta “para que se le pasara la cosa”. Fue Claudio González (cuñado de José) quien vio, desde el ante jardín, cuando subían esposado a José al calabozo del carro policial z-4514. En el testimonio dado el 2 de octubre por González ante la Fiscalía militar, éste señala que José estaba esposado, tranquilo “pues José se calmaba cuando veía a los carabineros”, también señala que no vio que lo golpearan pero que si fueron muy prepotentes. Claudio sería el último miembro de la familia en ver a José, eran las 08:48 de la mañana y el vehículo policial se retiraba del lugar y comenzó a avanzar con dirección al norte.

Jose Antonio 

Cuatro Carabineros dados de baja por por la desaparicion de joven esquizofrenico en Alto Hospicio

En la imagen: Jose Antonio Vergara Espinoza

José Antonio tiene 22 años de edad y su comportamiento es similar al de un niño de 6 años, aquello contrasta con su estatura de 1 metro 95, la que para carabineros era “intimidante”, pero para los vecinos y la familia, José solo era un niño grande.“Sus ojos son como los de un niño” dice Alicia, su hermana, “son como los de un niño chico, de hecho él lo es, un niño en todo lo que hace, un niño que lo que más le gusta es comer completos, con la plata que logra hacer cuando va a trabajar con su papá a veces, se compra su ropa y completos, le encanta eso”. Hace un año comenzó a tratarse por un cuadro de esquizofrenia y solo hace 3 meses la familia había logrado que en el Cosam le dieran una pensión de invalidez, de la que sólo alcanzó a cobrar 2 meses, la próxima le tocaba el 17 de septiembre, en esa misma fecha le darían (por fin) la orden para internarse, hecho celebrado por la familia, esto porque fue difícil entre tanta burocracia y porque por primera vez José había aceptado internarse, quería internarse “para estar mejor” así había dicho a su familia y tratantes. José es discapacitado, por lo que tenía su carnet de discapacidad, por lo mismo la rabia en la familia es mayor, pues no se trata solo de una persona, sino también de una persona con discapacidad, asustado, “no era que José se alterara porque sí, el está enfermo y no se vio como tal, no fue tratado como corresponde, como un niño enfermo“, dice Alicia.

José Antonio Vergara Espinoza nació el 1 de mayo de 1993, según recuerda su familia, por ser 1 de mayo la atención no fue ni rápida ni diligente, “salud de pobres”, dicen. Debido a esto, José tragó líquido amniótico lo que le dejó secuelas. Juan Vergara -padre de José-  hoy tiene 65 años y siente que el mundo cayó sobre sus hombros, respira y comienza a recordar cuando el cuello de su hijo no tenía firmeza por lo que debía dormir con él, “yo le ponía su cabeza en mi pecho, con el tiempo su cuello fue tomando firmeza”, cuenta Juan sin esconder la emoción.

A los 6 años José tuvo su primera crisis, su padre recuerda que José se asustaba mucho, por lo que él le hablaba para que se tranquilizara, “yo lo llevaba de la mano y él me miraba como que no sabía quién era, yo lo tomaba y le decía que era su papá y ahí se tranquilizaba” dice Juan Vergara. Los primeros años de vida José los vivió en Valparaíso hasta que la familia decidió irse al norte a buscar mejor suerte, era el año 1997.

Llegaron a Iquique, José, sus tres hermanas; Alicia, Carolina y Cristina, junto a su padre Juan Vergara. Lograron encontrar un lugar donde vivir en la Toma “La Negra” allí vivieron 6 años, fueron tiempos duros, el padre, albañil, buscaba trabajo en obras de construcción “pero eran tiempos malos esos”, recuerda él, así que tuvo que vender sus herramientas y compró algo de mercadería y se puso a vender confites. Mientras Alicia, la hermana mayor, se hizo cargo de la casa y de José. Luego a Juan le salió un subsidio en el marco del “Plan Integral” y así obtuvieron su casa en la Población “La Tortuga” en donde viven actualmente hace ya más de 8 años. Así la situación comenzó a mejorar y Juan consiguió trabajo en distintas obras de construcción, concentrado en sacar adelante a su familia junto a sus hijas y José y, de paso, mejorar la casa a la que le fue agregando piezas y haciéndole arreglos. Hace unos 3 años Juan vivía solo con José, sus hijas ya habían hecho familia y dejaron el hogar, sin embargo siguen visitando la casa y preocupadas de José. Juan hace unos años buscó pareja, “no había tenido antes, me dedicaba a mis hijos, no me importaban mis necesidades. Con lo que tengo me siento feliz, mi casa la he construido solo, varias piezas. Una pascua me visitaron todos y estuve lleno de nietos”, dice él.

Algunas veces José lo acompañaba a trabajar y ganaba su propia plata, la que ocupaba en comprar ropas, cosas que necesitaba y completos.

José empezó a tomar pastillas de mayor, pero en este último tiempo no estaba tomándolas, decía que le hacían mal porque le dolía el estómago, no pudiendo inhibir las crisis, las cuales se fueron haciendo más constantes. Rompía todo a su paso, puertas, ventanas, espejos, pero nunca dañó a nadie. También sufría de sicosis, sentía que lo estaban grabando y conversaba en el patio con gente. “yo siempre lo miraba desde la ventana de la cocina como hablaba con gente en el patio y yo le preguntaba que con quién hablaba, él me decía que con nadie”, relata Juan.

José, detenido y desaparecido en democracia 

Ese domingo José no volvió. Pensaron que los carabineros lo habían llevado a la comisaría pero no quisieron dejarlo como detenido, ya más calmado quizás lo habían dejado irse a la casa. Hubo preocupación, pero pensaron que José se había encontrado con “amigos” -conocidos de José que se juntaban en una plaza cercana- pues en una ocasión salió con amigos y no llegó hasta el otro día.

El lunes no pasó nada, José no llegó a la casa, la preocupación comenzó a crecer. Ya el martes se inició la búsqueda a la que se habían sumado primos, vecinos y gente que conocía a José, llamados, consultas ¿han visto al José? Pero nadie sabía nada. El miércoles partieron a la 3era Comisaría de Alto Hospicio a pregunta por José, allí nuevamente les dicen que jamás estuvo detenido allí, que si bien carabineros acudió al llamado de CENCO ese domingo estos -los carabineros que acudieron- señalaron a la central que no encontraron a la persona que se buscaba -que generaba problemas- y se retiraron del lugar. La familia quiso entonces interponer una denuncia por presunta desgracia, pero el carabinero que los atendió se disculpó y les dijo que no iba a poder ser “porque el sistema se había caído debido a un choque que había botado 3 postes de luz”, pero que volvieran al otro día para poner la denuncia. Efectivamente un comión chocó esa tarde  16 septiembre en el sector de Santa Rosa y Tarapacá y derribó 4 poste de luz (ver aquí).

El día jueves 17 de septiembre la familia vuelve a la Comisaría para poner la denuncia por presunta desgracia, allí los atiende un carabinero de apellido Abarca -se trata del cabo 2° Sebastian Abarca- quien toma la declaración de Juan Vergara, este último relató lo que había ocurrido; “carabineros llegó hasta su casa tras el llamado, tomó detenido a José, lo esposaron y fue subido al carro policial para traerlo a la comisaría, desde esa vez no lo hemos visto, José es esquzofrénico y debe estar mal”. Sin embargo en el parte -de presunta desgracia- aparece algo completamente distinto, en él se señala que el papá dice que el desaparecido (José Vergara) es drogadicto y que éste se fugó del domicilio, quedando afuera el relato de la detención en su casa dado por Juan Vergara -así consta en parte policial N° 5776- realizado por el cabo Abarca.

En esa oportunidad el carabinero Abarca hizo firmar la declaración al padre de José (quien solo tiene 2do básico) quien a duras penas leyó la declaración y posteriormente firmó.

La búsqueda: ¿Dónde está José Vergara?

Familia Jose Vergara - 2

La familia mientras tanto siguió buscando por todos lados, a la búsqueda se sumó más y más gente, en la población “La Tortuga” la historia ya era conocida y varios aportan en la misma. José es buscado en los sitios eriazos, en lugares del centro donde se juntan indigentes, en el sector de la cárcel, canchas, plazas, no hay lugar en Alto Hospicio e Iquique en donde no se haya buscado a José y la desesperación se empieza a sentir fuerte en la familia.

La familia comienza a pedir ayuda y a colocar una de las pocas fotografías que tienen de José -esto porque él mismo había destruido varias de sus fotos y otras se fueron perdiendo en los cambios de casa- en todas parte, en ella se ve a un José sonriendo, con el cabello crespo, barba y sentado en una cama con sus manos entrelazadas.

Algunos recuerdan el caso del muchacho que desapareció en La Dehesa y que, a horas de haber desaparecido, toda la policía y hasta el gobierno buscaba al muchacho, claro “el era de gente de plata, nosotros no, José es pobre y discapacitado”, se dijo. Se referían al caso de José Pablo Avaria (19) ocurrido en agosto de este año, José Pablo era estudiante de Derecho de la Universidad de Los Andes de quien se presumió -por parte de su familia y amigos- un secuestro. Incluso el propio Ministro del Interior, Jorge Burgos, se reunió con carabineros para coordinar la búsqueda, sin embargo el muchacho había sido víctima del “cuento del tío”. En el caso de José nada de eso había, no había preocupación por su búsqueda.
La ayuda vino finalmente de la Oficina del Diputado Hugo Guitierrez (PC) quien compromete su ayuda, así llegan el abogado Enzo Morales y Matías Ramírez, a ellos se suma el abogado Cristian Cruz quien ve las diligencias en Santiago, quienes comienzan a hacerse cargo del caso de José Vergara. Morales y Ramírez han comenzado a reunir los pedazos de un rompecabeza lleno de piezas inexistentes y piezas faltantes. Junto a la familia inician el proceso para establecer la verdad, que se reconozca la detención y saber qué pasó con José.

Comisario Cadenas se niega a investigar

Luego de días y noches buscando en comisarías, hospitales, morgues, los familiares piden entrevistarse con el Comisario, el Mayor Mauricio Cadenas, pero esto no ocurre, así cada vez que iban y pedían ser recibidos por Cadenas se les decía que éste no estaba. El día martes 22 de septiembre llegaron nuevamente a la comisaría pero el resultado no fue distinto, fue en eso que un funcionario de carabineros empatizó con la familia y les dijo -casi de contrabando- que encontrarían al Mayor al día siguiente, pero tenían que estar a las 08:30 de la mañana. Efectivamente ese miércoles 23 de septiembre lo encuentran junto al oficial Quezada. Cadenas los recibe, escucha su caso y llama a su oficina a 2 funcionarios, los carabineros Carvajal y Caro -quienes participaron del procedimiento-, estos llegan y niegan todo delante de él (Mayor Cadenas) y Juan, padre de José. Cadenas les cree y les pide a los carabineros que se retiren. Así, éste le dice a la familia que afortunadamente “podemos descartar que José estuvo detenido con nosotros”, además este les pide que “no hablen con nadie de este tema, solo si es relevante para tener más información y, cualquier cosa, le avisen por la búsqueda”. De ahí Cadenas los deriva a hablar con el oficial Sanhueza de la SIP para que investigue, los familiares tratan innumerables veces de comunicarse, sin embargo Sanhueza nunca los atendió. Esto quedó registrado en un audio que fue subido por el medio Elboyaldia (escuchar aquí).

La búsqueda continúa y el caso comienza a salir en la prensa local, hasta ahora solo es un “joven esquizofrénico desaparecido en Alto Hospicio”.

El miércoles 30 de septiembre, la familia es recibida por el Comisario subrogante, Capitán Pablo Pinochet Letelier, quien los escucha y comienza la investigación. Cadenas no se encontraba en el país, según señalaron a la familia.
El capitán manda a llamar al cabo 1° Valencia, sin embargo Pinochet duda de su versión y decide entrevistar por separado a cada uno de los carabineros -hasta ese momento- supuestamente involucrados en una detención que hasta ese momento se negaba. Es bajo esta modalidad que el carabinero Carvajal, el más joven y que llevaba solo 3 meses en la institución, rompe el pacto de silencio y confiesa que mintieron en la primera declaración y que sí detuvieron al joven (José Vergara) ese domingo y que habían acordado mentir. Carvajal proviene de una familia cristiana evangélica y, según confesó a algunos cercanos, su familia estaba muy decepcionada de él. También el mismo Carvajal reconoció que fue amenazado por Valencia para dar la otra versión. La situación cambia radicalmente y son nuevamente llamados, así se terminó reconociéndose que mintieron y que era falso que habían ido al lugar y no encontraron al joven, ellos lo habían detenido ese domingo, así en el acto se abrió una investigación formal e inició un sumario.

El jueves 1 de octubre, la Fiscalía Militar da de baja y da la orden de detención a los 4 carabineros involucrados, estos son;
El cabo 1° Carlos Valencia Castro, el cabo 2° Ángelo Muñoz Roque, el carabinero Abraham Caro Pérez y el carabinero Manuel Carvajal Fabres.
La Fiscalía Militar los da de baja y los detiene bajo el código procesal penal antiguo, por lo que quedan 5 días detenidos y al quinto son procesados por ser: “actores materiales de detención ilegal y falsificación del parte policial y no haber consignado la detención”, manteniéndose la prisión preventiva la que quedó finalmente en arresto domiciliario. Carabineros apela y el 15 de octubre la corte marcial ratifica el procesamiento y se mantiene la prisión preventiva.

Las declaraciones se contradicen: “el dos corto”

El carabinero Ángelo Muñoz declara ante la Fiscalía Militar que al darse cuenta que no iban en ruta a la comisaría, preguntó al cabo Valencia –quien tenía mayor rango y tiempo en la institución- por qué se habían desviado, a lo que éste habría contestado:
“compadre este es un dos corto, lo dejamos por ahí para que se calme y él vuelve solo a la casa y punto”. Según Muñoz una vez que escuchó aquello no protestó pero guardó silencio todo el camino.

Hay cierta coincidencia en el sector en el que habrían dejado a José, sin embargo en el procedimiento en sí y en el rol que cada uno hizo ese día hay contradicciones. Según la declaración dada por los carabineros, cuando se retiraron del domicilio enrumbaron hacia la circunvalación dirigiéndose por la ruta A – 16 , posteriormente tomaron la ruta A -616 y luego a la ruta A – 414 camino a Caleta Buena, kilómetro 0,5,(esto es pasado la cárcel de Alto Hospicio, sector Huantajaya) en ese lugar -según declaran los carabineros- bajan a José y lo abandonan. Desde el domicilio de José Vergara y el punto en donde dicen los carabineros haber dejado a José hay aproximadamente 9 kilómetros. El estimado que podría caminar una persona en el desierto sin agua y sin comida -en la zona que señalan los carabinero- fue totalmente barrido por las policías, sector que cuenta con a lo menos 100 piques mineros, sin encontrar rastros de José.

En la zona ampliada -del radio de búsqueda- hay en total cerca de 560 piques mineros, eso entre las comunas de Alto Hospicio y Pozo Almonte, que contemplan un radio de 40km aproximadamente.

Según la declaraciones dadas a Fiscalía Militar por parte de los efectivos policiales la decisión de dejar a José en ese lugar y decir a CENCO que no habían hallado a la persona en el domicilio, habría sido del cabo 2° Valencia, quien le señala al carabinero Muñoz -ante la pregunta de este de por qué no iban a la Comisaría- que “este era un dos corto”, (ir y volver) de modo que lo detenían un rato y luego lo soltaban por ahí para que se volviera solo a la casa y así “se la pasara lo alterado”.

Una de las declaraciones dadas hasta ahora por Carvajal es la más llamativa, este, al ser interrogado por una jueza, señala que efectivamente lo detuvieron y mintieron y, en el acto, rompe a llorar señalando a ésta que “él no lo había matado, yo no lo maté“.

Los primeros días de investigación por parte de Fiscalía Militar dan cuenta -según consta en los informes- de una serie de irregularidades. A los falsos testimonios se suma el “parte de denuncia por presunta desgracia” del cabo 2° Sebastian Abarca. También se pone atención en el irregular procedimiento hecho por el Comisario Mayor Cadenas.

Las pericias en la zona son infructuosas, las diligencias llevadas por la SIPOLCAR y LABOCAR aportan poco debido a la cantidad de días de ocurrido el hecho, lo que dificulta el levantamiento de evidencias y pericias en el lugar supuestamente en donde los carabineros dejaron a José. Si bien, según consigna la investigación, se han encontrado testigos que, presuntamente habrían visto a José -o alguien de características similares- sin embargo cada vez que se realiza diligencias en las zonas señalada no se encuentra a José.

El día 2 de octubre se inicia juicio civil, este proceso es paralelo a lo que ya venía realizando la Justicia Militar, de este modo la familia y los abogados Morales y Ramírez -de la oficina del Diputado de la zona, Hugo Gutiérrez- presentan una querella criminal por secuestro calificado. Según Enzo Morales, abogado de la familia, “en este juicio se verá la competencia de la justicia civil [precedentes casos Palamara y Almonacid – 2005, CIDH], esperando que se logre cárcel común ya que se trata de un delito común en contra de un civil y que tampoco habría ocurrido en dependencias militares“. Así mismo éste señala que “extrañamente, en esta ocasión la Justicia Militar ha avanzado más rápido que la civil, el Ministerio Público en principio tomó a los carabineros solo como testigos de una presunta desgracia”.

Con la querella criminal por secuestro calificado la familia y los abogados buscan apuntar hacia las responsabilidades según los mandos de la institución, en primera instancia, del Comisario, el mayor Mauricio Cadenas, siguiendo por Claudio Nash Berne, general en jefe de la 1ª zona de Tarapacá, la que integra a 7 comunas, y que a lo menos sean removidos de sus cargos, puesto que no le quisieron creer a los familiares hasta 17 días después de que José había sido detenido por carabineros y desaparecido. También se apela a las responsabilidades del General Director de Carabineros Bruno Villalobos Krumm y el Ministro del Interior Jorge Burgos, por tanto, del Estado de Chile.

El día 3 de octubre se realizó la reconstitución de escena (de la detención) y se realizaron peritajes y se tomó declaración a los testigos.

Este lunes 19 de octubre el Comisario, Mayor Mauricio Cadenas fue suspendido de su cargo y está en calidad de imputado por encubrimiento. También fue removido el Jefe de la primera zona, general Claudio Nash. El Ministerio Público también formalizó por secuestro a los 4 carabineros involucrados.

PDI busqueda Jose Vergara

La búsqueda que ya cumple varias semanas ha sido, hasta ahora, infructuosa, por lo que se ha intensificado el trabajo en la zona en que supuestamente fue dejado abandonado por los carabineros y se ha aumentado el radio de busqueda, además la noticia ya toma carácter nacional, a ello se suma que el Subprefecto René Retamal, Jefe Brigada de Homicidios (BH) de la PDI de Iquique encabeza la investigación -civil- y búsqueda. A las diligencias en la zona se ha sumado personal carabineros de distintas comisarías, bomberos y funcionarios municipales, además de efectivos del ejército. Han pasado 37 días desde que José fue detenido por 4 carabineros y hasta hoy no aparece, su familia solo espera la verdad y encontrar a José Antonio como sea, tener la tranquilidad y no vivir en la incertidumbre de no saber que pasó, si estará bien o, en el peor de los casos, encontrarlo para que termine esta pesadilla que comenzó el domingo 13 de septiembre.

Equipo RVF.