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REPORTAJE: Los falsos análisis con los que la SMA desmintió las denuncias por contaminación del Proyecto Alto Maipo

Por Marianela González y Editorial RVF

En el mes de febrero de 2016 la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo interpuso un recurso de protección en contra de Alto Maipo luego que el Colegio Médico denunciara que los ríos estaban contaminados con metales pesados. Un dictamen de la Corte obligó a la Superintendencia del Medio Ambiente a realizar una investigación y pronunciarse sobre la veracidad de la denuncia. La entidad fiscalizadora informó que no existía evidencia de un daño para el medio ambiente o la salud, pero el estudio científico que se utilizó para esa afirmación era falso.

La historia judicial

El 22 de enero de 2016, el presidente del Departamento de Medio Ambiente del Colegio Médico y toxicólogo de la Universidad de Chile, Andrei Tchernitchin, publicó un estudio que dejó al descubierto que las aguas del Cajón del Maipo estaban contaminadas con elevados niveles de hierro, molibdeno, manganeso y arsénico; metales pesados que pueden dañar gravemente la salud.

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Ya que existían antecedentes que permitían suponer que la contaminación se debía a la proximidad de las obras de construcción del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo (PHAM) a los afluentes del Río Colorado y nacimientos de esteros en la Cordillera, la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, con la representación de la abogada especialista en temas ambientales, Macarena Soler, intentó paralizar los trabajos presentando ante la Corte de Apelaciones de San Miguel un recurso de protección (512-2016) contra Alto Maipo SPA y la Comisión de Evaluación Ambiental de la Región Metropolitana (CEA), actual responsable por la aprobación del proyecto y la entrega de la Resolución de Calificación Ambiental.

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Varias singularidades tuvo el proceso judicial, entre ellas que la defensa de la Comisión de Evaluación Ambiental fue asumida por Osvaldo Solís, ex procurador y abogado de la desaparecida Comisión Nacional del Medioambiente (Conama); y la de Alto Maipo, por el ex jefe del área de litigios de la Conama, Mario Galindo.

Durante los alegatos no quedó clara la independencia entre ambos abogados, sobre todo porque Solís utilizó para su defensa los mismos argumentos que su antiguo jefe, Mario Galindo, incluyendo un cuestionamiento sobre la validez de los estudios de Tchernitchin, para lo que no tenía ninguna otra prueba más que un estudio encargado por Alto Maipo a la cuestionada perito del caso Frei, Laura Börgel.

Con el fin de zanjar las dudas que los juristas sembraron sobre el estudio y poder comprobar la veracidad de la denuncia, la Corte ordenó a la Superintendencia de Medio Ambiente (SMA) que enviara el resultado de los nuevos estudios de agua que el ente fiscalizador ya había encargado a un laboratorio privado.

Esos exámenes arrojaron que, de cuatro muestras analizadas, en solo una se encontró preocupantes niveles de hierro y que todo lo demás estaba bajo parámetros normales.

Para la Corte de Apelaciones, la presencia de hierro en esa muestra fue motivo más que suficiente para acoger parcialmente el recurso de protección y ordenar a la SMA, en un plazo de treinta días, que investigara la posible relación del PHAM con la contaminación de las aguas, advirtiendo que de comprobarse la responsabilidad, paralizaría todas las obras.

La apelación de esta resolución por parte de Alto Maipo y la CEA provocó que, el 23 de mayo de 2016, la causa fuera trasladada hasta la Corte Suprema, en donde se encuentra a la espera de un pronunciamiento.

Por su parte, la SMA despachó un informe en el que argumentó que era imposible realizar una investigación en tan poco tiempo y que, a pesar de que la situación podía cambiar, hasta el momento no existían pruebas que permitieran suponer un daño grave e inminente para el medio ambiente o la salud de las personas, razón por la que no era necesario paralizar las obras.

El acuerdo que violó la Superintendencia del Medio Ambiente (SMA)

Antes que se difundiera a la opinión pública el estudio del Colegio Médico, los miembros de la Red Metropolitana No Alto Maipo ingresaron tres solicitudes de audiencia a la SMA, para entrevistarse con el superintendente Cristián Franz, ex asesor de empresas hidroeléctricas y mineras a través del Grupo Alianza, y entregarle antecedentes sobre la contaminación de las aguas en el Cajón del Maipo y pruebas que relacionaban al PHAM con este hecho, pero todas fueron rechazadas.

Fue necesario que la prensa difundiera los resultados del estudio y se generara una alarma comunicacional para que las autoridades del organismo fiscalizador reaccionaran y concedieran una audiencia, la que se fijó para el día 29 de enero, a través de la Ley de Lobby. Pero a esa reunión no asistió el superintendente, en su lugar fueron el jefe de Gabinete David Silva y el jefe de la División de Fiscalización Rubén Verdugo.

Primero expresamos nuestra molestia por la ausencia del superintendente y después pedimos explicaciones por las catorce denuncias que desde octubre de 2014 hemos ingresado sobre incumplimientos de la Resolución de Calificación Ambiental e ilegalidades del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, pero no recibimos ninguna respuesta. Al contrario, nos dijeron que no tenían idea de lo que estábamos hablando”, cuenta el vocero de la organización, Anthony Prior.

Consultada la SMA por la ausencia del superintendente a esta reunión, no quiso entregar respuesta y solo se limitó a informar que “dada la urgencia y el tema a tratar se encargó a dos funcionarios de primer nivel jerárquico que llevaran el caso”.

Los encargados, que en esa ocasión se reunieron con Anthony Prior y Macarena Martínez, de la Red Metropolitana No Alto Maipo y con Lucio Cuenca y el abogado Álvaro Toro, del Observatorio Latinoamericano de Conflictos Ambientales (OLCA), recibieron la denuncia formal por la contaminación del agua y se comprometieron a realizar un trabajo de fiscalización sobre las obras del proyecto Alto Maipo, lo que incluía la realización de nuevos exámenes de aguas en las zonas donde se denunciaba que había afectación.

Acordamos que como muestra de transparencia la SMA contrataría un laboratorio para tomar muestras nuevas y que esto se haría en presencia de los miembros de la Red y del doctor Tchernitchin, el que también tomaría muestras para llevarlas a analizar al laboratorio de la Universidad de Chile y hacer exámenes en paralelo. La única condición que les pusimos, para evitar un conflicto de interés, es que el laboratorio que ellos eligieran no estuviera ligado a una sanitaria, que acudieran al lugares como el Instituto de Salud Pública, el Sernageomín o la PDI”, asegura Prior.

El 15 de febrero la funcionaria de la División de Fiscalización de la SMA, Verónica González, le envió un correo a Macarena Martínez informándole que la Superintendencia había tramitado la toma de muestras para el día 17 con el laboratorio Dictuc, de la Universidad Católica, a lo que Macarena respondió que se restarían del proceso y que se opondrían tajantemente ya que el Dictuc había firmado un acuerdo marco con Aes Gener S.A., empresa dueña del proyecto Alto Maipo junto a Andrónico Luksic.

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Como el convenio con Aes Gener dejó inhabilitado al Dictuc, según lo reconoció la SMA, se informó a Martínez que la actividad se suspendía y que se programaría una otra fecha en cuanto se contratara un nuevo laboratorio.

Tras dos semanas sin noticias, Macarena envió un correo manifestando su preocupación por la demora y la respuesta que recibió de Verónica González fue “Por problemas administrativos aún se está gestionando el servicio de muestreos. Se tomarán todos los resguardos para garantizar buenos resultados y en cuanto tengamos certeza de la fecha nos pondremos en contacto con ustedes”, pero eso nunca ocurrió.

En silencio la SMA contrató al Laboratorio Biodiversa Sociedad Anónima, filial de la sanitaria Essbio S.A., que tiene entre sus accionistas menores a Banco de Chile Corredores de Bolsa, y cuya dirección se ubica en la ciudad de Viña del Mar, dentro de la misma propiedad donde operan las oficinas de Esval.

A la pregunta de porqué se eligió ese laboratorio, la SMA respondió que Biodiversa se había adjudicado la contratación por ser el segundo más barato después del Dictuc y por cumplir con los criterios técnicos exigidos. Sobre la razón de que no se respetara el acuerdo, dijo que la fiscalización se realizó con la urgencia que ameritaba la denuncia, que habían intentado coordinar con la gente de la Red No Alto Maipo pero que ellos no podían asistir a la fecha programada, que finalmente fue el 31 de marzo de 2016, es decir, un mes después del último correo.

Cuando nos enterarnos, por la Corte de Apelaciones de San Miguel, que las muestras ya se habían tomado, fuimos a pedirle explicaciones al Superintendente, el que nos recibió recién el 30 de junio. Nos dijo que era imposible que los encargados hayan tomado ese compromiso de realizar juntos las muestras, entonces le mostramos los correos cruzados con Verónica González y respondió que los funcionarios estaban cometiendo un error y que él los desautorizaba”, denuncia Prior.

Lo que acusa el GPS

Los exámenes que la SMA hizo llegar a la Corte de Apelaciones de San Miguel sirvieron de respaldo para que los abogados de la CEA y de Alto Maipo enviaran escritos argumentando que los resultados comprobaban la inexistencia de toda infracción normativa imputada a la construcción del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo, que la autoridad ambiental había demostrado funcionar y que había quedado en evidencia que lo denunciado por el doctor Andrei Tchernitchin no era cierto; motivos por los que solicitaban rechazar el recurso de protección.

Se le consultó a la Superintendencia de Medio Ambiente si podía dar fe sobre la validez del estudio de Biodiversa y respondió “Es un laboratorio que cuenta con la certificación del Instituto Nacional de Normalización para este tipo de labores”, también se le preguntó sobre cómo podía asegurar que las muestras habían sido tomadas en los puntos requeridos y contestó “Esto se asegura pues los certificados de análisis incluyen la georreferenciación de los puntos de muestra”.

Lo cierto es que ni la SMA, ni los abogados de la CEA y Alto Maipo, revisaron los documentos, ya que de haberlo hecho habrían reparado en que los datos de la georreferencia que entregó Biodiversa son los mismos que informó el doctor Tchernitchin en su estudio, situación que, según peritos en la materia, podría tratarse de un engaño.

– “Si estamos hablando de ríos, no hay nada fijo en el terreno y midieron dos personas en diferentes días, me llama la atención que las coordenadas sean tan iguales, es como si estuvieran copiadas unas de las otras. Que coincidan en forma tan exacta está dentro de las posibilidades de uno en un millón, porque la tierra se está moviendo a cada rato, al igual que los satélites. No tenemos coordenadas absolutas y siempre habrá variación aunque sea de milímetros”, explica el asesor técnico del Instituto Geográfico Militar, con más de cuarenta años de servicio, Pedro Vega.

Al respecto, el experto de la empresa distribuidora de instrumentos de localización GPS Aventura, Felipe Losada, aclara “Es casi imposible que dos coordenadas coincidan con exactitud ya que los aparatos tienen configurado un error de cinco metros. Comparando los dos resultados se podría concluir que alguien está mintiendo”.

Pero eso no es todo, en el informe de ensayo que la filial de Essbio entregó por el Canal Aucayes, se notifica que en lugar de haber tomado la muestra en la coordenada 19H0382562, 6288455, como lo solicitó la SMA, se hizo en la ubicación 19H0382562, 6888455, punto de georreferencia que no existe en el Cajón del Maipo.

La coordenada 19H0382562, 6888455 está mala, cuando se ingresa en Google Earth, automáticamente la cambia a 19J y la tira hacia el norte”, explica Losada.

Localizada en la herramienta de Google Earth, la coordenada entregada por Biodiversa se sitúa en la tercera región de Atacama, a 600 kilómetros del Canal Aucayes, como grafica el siguiente mapa.

El error en la del Aucayes GPS (1)

Habla el encargado de las muestras

Ya que los datos de georreferencia contenidos en los informes de ensayo permitían presumir que el muestreo en realidad nunca se había realizado o que el agua se había sacado de lugares diferentes a lo solicitado por la SMA, se le consultó al encargado de tomar las muestras, del Laboratorio Biodiversa, sobre cómo y dónde había realizado el trabajo y estas fueron sus respuestas:

¿Usaron GPS para localizar los lugares donde debían tomar las muestras?

No, solo lo usamos para llegar a los lugares a dónde el cliente nos indicó que teníamos que tomar las muestras.

¿De dónde sacaron las coordenadas que anotaron en los informes de ensayo como procedencia de la muestra?

El cliente entregó esas coordenadas.

¿Quién era el cliente?

La Superintendencia del Medio Ambiente, a través de los contactos Verónica González y María Isabel Mallea. Ellas enviaron las coordenadas y la lista de los metales que había que buscar en el agua.

Si no anotaron las coordenadas de los sitios donde tomaron las muestras ¿Cómo pueden comprobar que hicieron el trabajo? ¿Qué pruebas le entregaron al cliente para confirmar que las muestras las tomaron donde se solicitó?

Este trabajo, estimada, solo se basa en la confianza. Yo podría hacer esta pega de cualquier forma, pero trato de hacerlo lo mejor posible.

¿Es decir que solo tienen su palabra como prueba?

Sí.

¿Lograron llegar a todos los puntos que les encargó la SMA?

De los cinco puntos que nos encargaron solo pudimos acceder a cuatro.

¿Usaron GPS para llegar a esos sitios? ¿Puede describir los lugares donde tomaron las muestras?

Para el recinto recreacional de carabineros, Los Maitenes, no fue necesario el GPS porque era un lugar ubicable con facilidad. Después nos fuimos al Canal Aucayes, que estaba a uno o dos kilómetros de ahí. Era un río al que había que bajar, encontramos unas piedrecitas y ahí tomamos la muestra. Al otro punto llegamos mirando el GPS adentro de la camioneta. Era un lugar que estaba en el sector de los Baños Morales. De pronto frenamos y nos dimos cuenta que la coordenada nos había llevado a un camino de tierra. Vimos un quiosco cerca, así que nos bajamos y fuimos a preguntar ahí.

¿Ese lugar era el que ustedes informan como “Chanco” Laguna?

Sí. Hablamos con el caballero del negocio y nos contó que hace una semana habían ido de la Superintendencia de Servicios Sanitarios a tomar muestras en ese canal, supusimos que ese era el lugar y sacamos agua de ahí.

El mismo caballero nos dio las instrucciones para llegar al afloramiento, nos dijo que estaba cordillera arriba y que no podíamos llegar en camioneta. Así que manejamos un par de kilómetros hasta donde era posible, estacionamos el vehículo y seguimos a pie. La montaña era medio compleja, así que obviamente preferimos nuestra seguridad y no llegamos al afloramiento. Tomamos la muestra un poco más abajo, pero antes nos aseguramos de que nada intervenía las aguas.

En la hoja con los resultados del examen del Canal Aucayes se informa que el encargado de la muestra fue Nicolás Retamal, pero usted solo ha mencionado a Cristian ¿Cuál de los dos tomó la muestra realmente?

Se trata de un error, porque Nicolás Retamal no estuvo ahí, la muestra la tomé yo y el que me acompañó fue Cristian.

¿De dónde sacó la muestra de agua en el recinto de Carabineros?

De una llave que había en el patio, a la entrada.

¿Supo de dónde provenía esa agua?

El cuidador me dijo que era agua potable y que la usaban para regar.

Las descripciones no coinciden

Habiendo despejado la interrogante de los datos del GPS y teniendo la seguridad de que no existía forma de comprobar dónde se había realizado el muestreo de Biodiversa, se visitaron los lugares donde debían ejecutarse los controles y se comprobó que el trabajador, cuyo nombre se mantiene en reserva, había mentido.

El único muestreo realizado en el lugar señalado por la SMA, fue el del recinto recreacional de carabineros Los Maitenes, lugar donde se tomó la muestra que acusó contaminación por hierro, y en donde un cuidador del lugar fue testigo.

Sobre el canal Aucayes, se acreditó que no se trataba de un río ubicado a uno o dos kilómetros como lo aseguró el trabajador. En realidad era una acequia de metal, que se encontraba a unos metros de distancia del recinto Los Maitenes y por el que pasaba el agua que se extraía del Estero Aucayes, que corre en forma paralela al conducto.

Distancia entre el Canal Aucayes y Los Maitenes (1)

Canal Aucayes y Estero Aucayes, que corren en paralelo

Canal Aucayes y Estero Aucayes, que corren en paralelo.

Según una declaración entregada por el jefe del Departamento Recreacional de Carabineros, el Comandante Francisco Castro, el agua que alimenta al sistema de riego del Centro Recreacional Los Maitenes (en la foto abajo) se saca del Estero Aucayes a través de una manguera que se encuentra muy cerca del lugar donde se capta el agua del canal. Este dato resulta relevante porque el agua del canal Aucayes y de la llave, donde Biodiversa extrajo la muestra, es la misma, pero en los informes sólo un lugar arrojó contaminación por hierro.

Llave donde se tomó la muestra de Biodiversa que arrojó contaminación por hierro

Llave donde se tomó la muestra de Biodiversa que arrojó elevados niveles de hierro

Debido a que el sector de la alta cordillera, donde se encuentras los otros dos puntos, está cerrado por la nieve que cae en invierno, fue imposible llegar hasta ahí, sin embargo se le consultó al doctor Andrei Tchernitchin si la descripción entregada por el trabajador de Biodiversa correspondía al lugar donde él había tomado las muestras y su respuesta fue:

Las descripciones no coinciden, en el sector del charco no había ningún quiosco cerca o un canal, los lugares que él describe podrían ser Baños Morales o Lo Valdés, que entiendo obtienen aguas del Río Volcán y son lugares muy lejos del punto donde tomamos las muestras y donde no hay intervención de Alto Maipo”.

Tchernitchin explicó que las otras dos muestras se realizaron en un sector de la alta cordillera y al que solo se accede caminando. Según sus palabras, una fue tomada en un charco alimentado por un hilo de agua que, dicen los lugareños, se seca en el mes de marzo. La otra se tomó de un arroyo que se encontraba a unos metros cerro arriba.

Es importante aclarar que todas las muestras realizadas por el doctor Andrei Tchernitchin fueron obtenidas en presencia de Macarena Martínez, miembro de la Red No Alto Maipo, quien aseguró que fue testigo de todo el trabajo que el toxicólogo realizó en terreno.

Los argumentos con los que Alto Maipo intentó invalidar la denuncia

Un mes después que el doctor Andrei Tchernitchin diera a conocer el resultado de sus estudios, la empresa Aes Gener S.A., interpuso, en su contra, una demanda civil de indemnización por cincuenta millones de pesos. Se le acusó de atribuirse falsamente la representación del Colegio Médico y de no contar con los elementos para fundar científicamente sus conclusiones sobre los daños a la salud.

Como pruebas, se mencionó un supuesto correo recibido del Colegio Médico en donde se aseguraba que Tchernitchin había trabajado a título personal y se acompañó la copia de una carta que el presidente del Colegio Médico, Enrique Paris, envió al alcalde de San José de Maipo, Luis Pezoa, que dice “El Consejo General del Colegio Médico no tuvo conocimiento del citado informe, ni tampoco la Mesa Directiva Nacional, por lo que no podemos avalar un estudio que no tenemos en nuestro poder”.

Estos antecedentes también fueron ocupados como medio de prueba por el abogado Mario Galindo, para solicitar el rechazo del recurso de protección interpuesto por la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, en la Corte de Apelaciones de San Miguel.

Este no es un informe del Colegio Médico. Se le consultó al Colegio Médico si ellos habían emitido este informe, si lo validaban, si validaban sus conclusiones y expresamente lo negaron y desconocieron”, aseguró Galindo a los jueces de la primera sala de esa Corte.

Además, como un modo de invalidar los datos científicos que acusaban la presencia de metales pesados, Alto Maipo encargó a la toxicóloga Laura Börgel que evaluara el trabajo de Tchernitchin y determinara si se había realizado siguiendo protocolos.

Se le pidió a la doctora Börgel que analizara el informe, las conclusiones, la forma como se llevó a cabo ya que podría ser inválido y sus conclusiones son lapidarias. Ningún protocolo se respetó ninguna de las conclusiones son válidas, ninguna de ellas tiene fundamentos”, dijo Galindo.

Las conclusiones del informe de la toxicóloga, que aseguraban que no podía establecerse una relación causal o atribuir algún efecto de la contaminación al PHAM, se publicaron en la prensa e iniciaron un trabajo mediático para instalar en la opinión pública la idea de que la presencia de metales pesados en el agua se debía a factores naturales y que Alto Maipo era un proyecto armónico con el medio ambiente.

El estudio del Colegio Médico

Unas de las principales actividades que realizan la Red Metropolitana No Alto Maipo y la Coordinadora Ciudadana Ríos del Maipo, es la fiscalización ciudadana constante a las obras de construcción del Proyecto Hidroeléctrico Alto Maipo.

Como se mencionó más arriba, desde el año 2014, la Red Metropolitana ha enviado a la SMA denuncias que tienen relación con la extracción ilegal de áridos, afectación de los glaciares por tronaduras, descarga de desechos en los ríos y contaminación de las aguas, entre varios otros.

Catorce han sido las acusaciones ingresadas oficialmente hasta la fecha; de ellas la SMA informa que tres han gatillado fiscalizaciones sin hallazgo alguno, razón por la que no hubo sanción. De las otras once, no hay pronunciamiento.

Red Metropolitana No Alto Maipo denuncia falta de respuestas afuera de la SMA

Red Metropolitana No Alto Maipo denuncia falta de respuestas afuera de la SMA

La negativa de la autoridad ambiental llevó a los miembros de la Red No Alto Maipo a solicitar al Regional Metropolitano del Colegio Médico que se realizara un estudio de las aguas que se encuentran cerca a los trabajos de construcción del PHAM, para determinar científicamente si estaban contaminadas o no .

Esta solicitud fue recibida y aceptada por la presidenta del Regional Metropolitano del Colegio Médico, Izkia Siches, la que habló con el encargado del Departamento de Medio Ambiente de esa asociación gremial, Andrei Tchernitchin, para pedirle que realizara el estudio.

El toxicólogo se encargó del muestreo, pero el análisis de las aguas fue realizado por el laboratorio de química del Centro Nacional del Medio Ambiente (Cenma), como lo confirmó la doctora Isel Cortés, jefa del lugar, quien reveló:

Los frascos que utilizó el doctor Tchernitchin para tomar las muestras fueron los que le proporcionó el Cenma. Las muestras llegaron aquí con sus sellos correspondientes para que nosotros examináramos las muestras, lo que se hizo cumpliendo todos los protocolos”.

Es importante mencionar que este no es el primer estudio que realiza el toxicólogo Andrei Tchernitchin, a su haber cuenta con investigaciones científicas que evidenciaron, irrefutablemente, la contaminación del tranque El Mauro por Minera Los Pelambres, la contaminación del tranque de Alto Mañihuales por la minera El Toqui, la contaminación del aire por Antofagasta Minerals y la contaminación por arsénico en Arica, Putre y el Río Lauca, también por trabajos mineros, entre otras.

Respecto a porqué el presidente del Colegio Médico envió una carta al alcalde de San José de Maipo diciendo que desconocía el estudio de Tchernitchin y no podía avalarlo, la presidenta del Regional Metropolitano explicó que eso se debió a un desorden interno y un problema de comunicación entre el regional y la Mesa Nacional, la que no recibió la información a tiempo. Conflicto del que, por lo cierto, Alto Maipo se aprovechó para desacreditar al científico.

La demanda de la empresa me parece un amedrentamiento de lo más burdo, esto se ve en todo el mundo cuando hay conflictos medioambientales. Se aprovecharon de nuestro desorden interno para intentar lavarse las manos sobre las responsabilidades que podrían tener por los niveles de metales pesados. Son bien astutos, podrían haberme demandado a mí, que encabecé la conferencia de prensa donde se publicaron los resultados o al Colegio Médico, pero prefirieron meterse con un académico, al que intentaron callar y restringir en este conflicto”, denuncia Iskia Siches.

Por otro lado el presidente del Colegio Médico, Enrique Paris, aseguró que él nunca se comunicó con algún abogado o funcionario de Alto Maipo y que, aparte de la carta, no emitió ninguna declaración sobre el estudio ya que la Mesa Nacional, a la que él representa, todavía no se pronunciaba.

En cuanto al informe de Laura Börgel, que planteaba que en el estudio del Colegio Médico no se respetó ningún protocolo y que los resultados no eran válidos, se comprobó que la toxicóloga nunca se comunicó con el encargado de la investigación, ni con la testigo de la toma de muestras, ni con la jefa del laboratorio químico del Cenma.

Hasta el momento, la Corte Suprema no se ha pronunciado respecto de la apelación y de lo único que hay certeza es que el estudio del Colegio Médico dice que las aguas de ríos y esteros del Cajón del Maipo, que se usan para riego y de las que beben personas y animales, están contaminadas con elevados niveles de metales pesados que pueden dañar gravemente la salud.