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A la izquierda, Revista Mala. A la derecha, Mala de Schkolnick

Revista Mala: la lucha de un medio popular por mantener su nombre

La Revista MALA, es una publicación bimestral que desde noviembre 2010 viene convocando muchas de las voces que subvierten la escena cultural, política y social. Entre sus columnistas figuran la cantante Anita Tijoux, el analista internacional y periodista Raúl Sohr, el diputado Gabriel Boric, y Gonzalo Durán de la Fundación Sol, entre muchos otros referentes de los distintos movimientos sociales que buscan generar cambios en el país.

A mediados del año 2014 los seguidores de la publicación se encontraron en las redes sociales con otra “Mala” cuyo parecido con la primera se limitaba al nombre y el logo, pero de propósitos y contenidos completamente distintos. Se trataba de MALA, propiedad del fotógrafo de modas Gabriel Schkolnick. Desde ese momento la pequeña MALA lucha ante la justicia civil y criminal por su nombre.

Revista Mala, Nº 14: "Explotación"

Revista Mala, Nº 12: “Explotación”

El incómodo camino judicial que ha debido llevar el equipo de la Revista MALA ha resultado en que se evidencia una vez más la situación de vulnerabilidad que viven los medios alternativos y comunitarios en su lucha por existir, habiéndose contravenido en un tribunal civil los derechos que dispone la ley 17.336, conocida como Ley de propiedad intelectual, la cual protege el contenido, imagen y nombre de los periódicos, revistas u otras publicaciones periódicas desde el momento de su primera publicación, incluyendo el uso no autorizado de las adaptaciones y/o mutilaciones.

La revista trimestral del conocido fotógrafo de modas cuenta con ocho números, el primero en diciembre 2013 y el último en julio del presente año. Su lema: no existen verdades absolutas. Y desde que se inició este proceso judicial, la revista de Schkolnick ha ido adaptando su nombre a MALA MAGAZINE o MALA MAG.

Imágen de la revista MALA de Schkolnick

Imágen de la revista de Schkolnick en Capital online

En un artículo en 2013 de Capital online se publicita la revista del fotógrafo, donde se indica que “Gabriel Schkolnick está alistando un nuevo proyecto. No se trata de una exposición de su trabajo, sino que de una revista que espera lanzar al mercado en agosto. Bautizada como MALA, será una publicación de actualidad bimensual que nace…

El abogado actual del fotógrafo, Evaldo Rehbein Utreras, presentó un escrito en el tribunal civil donde sostenía que la Revista Mala “no reúne ni remotamente las condiciones básicas de una creación artística o intelectual que amerite la protección del estatuto que protege la propiedad intelectual” puesto que “pertenece al movimiento ácrata”.

Como se mencionó anteriormente, la ley de propiedad intelectual protege a los medios de comunicación desde el momento en que se publican, sin embargo el abogado de Schkolnick utilizó el argumento de que esto se trataba sólo de un problema de marca.

Sin embargo, la jueza Susana Ortiz Valenzuela, en julio de este año, falló en contra de los afectados, rechazando la demanda y condenando a la Revista MALA a pagar las costas del juicio, dándole la razón al fotógrafo de modas, considerando que se trataba de un asunto de propiedad industrial (sobre una marca) y no propiedad intelectual.

Paralelamente, debido a las irregularidades del proceso en el juicio civil, el equipo de la Revista MALA presentó una denuncia acompañada de una querella criminal por vulneración a la ley 17.336 a la BRIDEPI, unidad especializada de la PDI en esta materia, quien tras una detallada investigación concluyó en la confirmación de todos los hechos denunciados en contra de Gabriel Schkolnick.

Después de unos meses la fiscalía solicitó audiencia de formalización de cargos en contra de Schkolnick, dicha audiencia tuvo lugar el pasado miércoles 25 de noviembre. El imputado no se presentó a la audiencia de formalización de cargos, por lo que la jueza emitió una orden de arresto en su contra. El imputado presentó una licencia médica solicitando una nueva fecha de audiencia, evitando así su formalización y quedando anulada la orden de arresto.

La nueva audiencia quedó fijada para este miércoles 2 de diciembre, donde el fotógrafo nuevamente no se presentó y envió una nueva licencia médica, fijándose audiencia para el próximo 13 de enero, eludiendo una vez más su responsabilidad legal.

De esta forma la justicia se ha ido postergando y surgen los cuestionamientos si al parecer, durante el litigio civil ha primado el hecho de tener mayor cantidad de recursos, lo que cuestiona si efectivamente los medios comunitarios, alternativos y populares tienen una real protección ante la ley en aspectos tan simples como su nombre. También se pone en entredicho el argumento de la defensa de Schkolnick sobre la tendencia política del medio y que esto constituya un impedimento para la protección de su nombre ante la ley.

gabriel schkolnick

Para la académica del Instituto de la Comunicación e Imagen, de la Universidad de Chile, Maria Eugenia Domínguez, “hay aquí dos problemas muy graves: El primero, deriva del hecho que la propiedad intelectual deba ser defendida a todo nivel frente a los tribunales, donde los dos medios no llegan en igualdad de condiciones. Es decir, los medios alternativos, independientes o comunitarios están obligados a defender un derecho consagrado en la ley mediante un despliegue de recursos como son los honorarios de abogados donde es frecuente que gana quien tiene más poder económico o político. Pero, quizás lo más grave, es lo segundo: que un abogado pueda esgrimir el argumento de la orientación ideológica o política de un adversario para evitar cumplir la ley y que un juez acoja dicho argumento. Si la orientación ideológica es argumento para la denegación de justicia, entonces la democracia misma y el Estado de derecho están en cuestión”. La académica sostiene que “el derecho a la comunicación y la libertad de información implica también garantizar que los medios pequeños puedan cumplir su misión sin tener que hacer valer su derecho a existir, a su nombre, en cada paso y ante los tribunales”.

Javiera Olivares, Presidenta del Colegio de Periodistas, respecto al mismo tema, indica que “es importante hacer valer la ley, que obviamente a veces resulta ineficiente en muchos aspectos para fomentar y proteger medios de carácter alternativos, más pequeños, que no tengan que ver con las grandes medios de comunicación masivos o transnacionales de la comunicación, pero que en este caso puntualmente sí tiene una situación positiva, ya que la revista MALA sí tiene su propiedad intelectual y sí se encargó de hacer valer este punto de la ley y hoy no está haciendo más que defender su derecho. Yo creo que la no participación en las distintas instancias de tribunales del imputado, que es parte de la otra revista que intenta disputar este nombre, lo que ilustra es que él no tiene ninguna voluntad de diálogo, y lo que quiere hacer valer es una especie de pasar por sobre un medio que es más pequeño, que es independiente, y que obviamente tiene menos recursos para poder defenderse. Y eso a todas luces me parece una pésima práctica, me parece que aquí no se pueden reproducir criterios mercantiles a la hora de defender derechos con la idea del que tiene más recursos o el que responde a intereses de grandes transnacionales es quien tiene derecho a disputar un nombre por el solo hecho de tener esas características. Yo insisto, creo que hay hacer valer la ley, y más aún si en este caso es la defensa de una alternativa mediática autosustentada, distinta, independiente, que busca justamente mostrar y visibilizar a los invisibles.

Fernando Lavoz, fotógrafo agrupado en la Asociación de Fotógrafos Independientes de Santiago, agrega que “Hacerse del nombre de la MALA, “a la mala” es lo que se “estila” en esta pequeña sociedad chilena repleta de impunidad. Por eso no me extraña que el colega que se ha autoproclamado “el referente de la fotografía publicitaria en Chile” se apropie del nombre de la MALA subversiva, que ya existía hace varios años, porque la epidemia del lanzazo también ha llegado al mundo del arte hace un buen rato, a ese arte chileno tipo “New York”, a-Milanado (de Milán), Parisino, o sea el arte del “jurel tipo salmón”. Una Mala no puede ser enajenada, sin compromiso, sin realidad. La Mala huele a imprenta y no puede ser auspiciada por los de siempre porque no pasará jamás la prueba del marketing. Pero no por eso, no va a defender sus derechos“, finaliza el fotógrafo independiente.