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Trabajadores de Pizarreño suman ya tres semanas en Huelga: “Nos podremos quedar sin Navidad, pero no sin dignidad”

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uego del periodo de buenos oficios, y sin voluntad de la empresa por negociar, el Sindicato de Pizarreño decidió iniciar la huelga legal. Desde ese momento ya han pasado 24 días… y noche de acampar incluidas. El sindicato tiene 243 socios, de un total de 500 que trabajan en la empresa que en Chile tiene el monopolio de las planchas de zinc (conocidas tradicionalmente como “planchas pizarreños”), empresa perteneciente al grupo belga ETEX, que además está expandido en toda Latinoamérica, misma que ha enfrentado varios conflictos laborales y también judiciales en varios países por su responsabilidad en la muerte de cientos de trabajadores por asbestosis.

Los trabajadores demandan a la empresa un aumento del sueldo base igual para todos de $30.000, un bono de término de conflicto, recuperar el bono de responsabilidad que perdieron en la última negociación y, por sobre todo, que resguarden la salud ocupacional, por la critica historia de asbestosis y silicosis del rubro.

Por su parte, la empresa se ha limitado a ofrecer solo un 2% sobre el sueldo base, sin bonos y sin regularizar el resguardo de la salud. También ha mantenido una actitud hostil y ha supeditado cualquier dialogo a la deposición inmediata de la paralización y el termino de la huelga. Actualmente el dialogo está en punto muerto.

La Huelga

Los huelguistas se turnan día y noche afuera de la empresa ubicada en camino Melipilla N° 10803, jugando cartas o dominó para matar el tiempo, esperando que en algún momento los gerentes lleguen a negociar con ellos, mientras preparan el fuego en la noche y en medio de una cocina comunitaria improvisada que permite capear el hambre.

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Han sido visitados varias veces por la Inspección del Trabajo, “Hace unos días, delante de la Inspección los gerentes se acercaron y dijeron que iban a negociar, pero nunca vinieron… y nosotros siempre hemos estado dispuestos a negociar… hasta les cuidamos la fábrica en la noche”, ironiza con resignación Iván, quien trabaja en Control de Calidad.

Pero a pesar de aquello cuenta que están día a día subiéndose el ánimo, porque “ya nos metimos en esta cagá y ya no podemos volver sin nada, esa es la convicción”. Por el puesto en que trabaja, sabe lo que gana la empresa con su trabajo, así Iván nos explica el costo de una plancha: “el material, más la mano de obra, es como de $140 pesos y esa misma plancha la venden después como a $5.000. Imaginate, producimos unos 100 pallets de planchas al día, y cada uno de esos los venden entre $2.000.000 y $3.000.000.- saca la cuenta cuanto ganan solo con eso“.

La Huelga ha recibido la solidaridad de otros trabajadores/as actualmente en Huelga o que han estado recientemente en una. Es en medio de esas conversaciones en donde han aunados fuerza, historias y comparan experiencias. “Nos hemos dado cuenta que la actitud de las empresas parece ser la misma, como si los asesoraran los mismos o tuvieran un manual“, dice uno de los huelguistas bajo un sol abrazante mientra circulan autos en pleno camino Melipilla, algunos tocan la bocina en señal de apoyo.

ETEX, el asbesto y la sílice

En 1993 comenzó a eliminarse el asbesto en los productos de Pizarreño (en los 70s ya había sido declarado como cancerígeno por la OMS), pero en sus productos se sigue encontrando sílice, la cual es propia de los materiales que ahí se emplean. La sílice es tan dañina como el asbesto y se depositan en los pulmones de manera irreversible, provocando cáncer y eventualmente la muerte.

eduardo-mino-monolitoEn 2001 ya habían muerto unas 300 personas por asbestosis. Ese mismo año, el jueves 30 de noviembre, Eduardo Miño, padre de tres hijos y afectado por la asbestosis, se inmoló a lo bonzo para posteriormente enterrarse un cuchillo en el pecho frente al palacio La Moneda. Momentos previos a su inmolación, Eduardo repartió unos volantes con su carta, allí denunciaba la muerte de 300 compañeros de trabajo (trabajadores de Pizarreño) producto de la asbestosis, también denunciaba el abandono y que cerraba con una frase que conmocionó y removió a la sociedad: “Mi alma, que desborda humanidad, ya no soporta tanta injusticia“. Eduardo fue socorrido por una enfermera que se encontraba en un acto cercano en la Plaza de la Constitución, luego fue trasladado a un centro asistencial. Tras 12 horas de agonía, Eduardo Miño falleció. Posterior al hecho, y tras años de abandono y de promesas inclumplidas, se aceleraron investigaciones y presiones ante la crisis de la asbestosis y las muertes asociadas a la empresa.

Hace unos días, los trabajadores actualmente en huelga, acompañaron a los familiares de víctimas de la asbestosis en una conmemoración afuera de la empresa. Hoy siguen muriendo trabajadores y vecinos/as de la Población Pizarreño – colindante a la empresa – producto de las secuelas de la asbestosis y también, más vigente, por silicosis.

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Revisa el artículo de Arnaldo Pérez Guerra: “El negocidio de Pizarreño. La mafia del asbesto”

Iván Toro nos relata que la Mutual de Seguridad advirtió a la empresa hace un tiempo que había altos índices de sílice en las instalaciones y la empresa no ha hecho nada al respecto.

Yo llevo casi 7 años trabajando en Pizarreño y nunca me han mandado a la Mutual para hacerme chequeos, sólo los chequeos que nos hacen aquí, pero nunca nos han revisado los pulmones” afirma Toro.

Pero incluso duda si ir a la Mutual pudiera servir, puesto que “el antiguo presidente del Sindicato, Gerardo González, murió este año por asbestosis, y 3 o 4 meses antes de que muriera le habían hecho chequeos en la Mutual y salía que estaba perfecto, y nosotros lo veíamos que tosía, pero según los chequeos, él estaba perfecto… Lo único que queremos es trabajar seguros…”, dice.

Prácticas antisindicales y la pauta del Gobierno

Por su parte, la empresa se ha negado a conversar. Hace unos días envió un comunicado a sus clientes diciendo que ellos respetaban los derechos laborales, pero señalaban que los trabajadores habían impedido que los otros trabajadores entraran a las instalaciones, y que no negociarían hasta que “se deponga la toma”.

De parte del sindicato desmienten absolutamente lo señalado por la empresa, “acá tu puedes entrar libremente, está todo abierto, hasta a ellos los dejamos pasar (a los gerentes). Los mecánicos y eléctricos que son aparte del Sindicato no han entrado a trabajar porque ellos respetan nuestra huelga y decidieron no entrar. Ellos ya tuvieron su negociación y nosotros les respetamos cuando ellos pararon, entonces ahora ellos nos respetan nuestra huelga” relata Iván Toro.

Ivan también culpa al Gobierno de la posición que ha tomado la empresa, porque “dio el ejemplo con que no hay que negociar, condenó a sus mismos trabajadores, ¡el Gobierno poh’!“, haciendo referencia a la negociación por el miserable reajuste a los funcionarios públicos, que estuvieron paralizados por casi un mes en todo el país. Lo mismo está ocurriendo con la huelga de Homecenter Sodimac.

Revisa: El Paro continúa. Gobierno se mantuvo inflexible en el 3,2% luego que Mesa del Sector Público bajara exigencia a 4% 

Al día de hoy, sin haber percibido su sueldo y temiendo no tener Navidad para sus familias, los huelguistas han estado sobreviviendo con los aportes que le dan los automovilistas en camino a Melipilla, en una de las empresas más emblemáticas y de las últimas que quedan de lo que fue en una época el histórico Cordón Industrial Cerrillos – Maipú.

Revisa: Auspiciador de Teletón #HomecenterSodimac castiga a trabajadores en Huelga marginando a sus hijos de Fiesta de Navidad

Y es que la proximidad de la Navidad es una carga extra de presión, sin embargo dicen que sus familias los apoyan, que entienden que ya están en esto y ha sido importante la unidad, la fraternidad que se ha ido dando entre compañeros y que han ido compartiendo en el Facebook del Sindicato de PizarreñoAdemás, dicen, que la dignidad, aunque parezca cliché, es importante y van a llegar hasta el final y mejorar sus condiciones, por su salud, por un mejor salario, pero también por dignidad: “Nos podremos quedar sin Navidad, pero no sin dignidad“, sentencian.