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Un Fiscal Nacional a la medida del Poder: La jugada del Fiscal Raúl Guzmán para ser el nombre de consenso

Reuniones, envío de documentos y un lobby desatado han marcado las jornadas previas al nombramiento del nuevo Fiscal Nacional. Desde que la Corte Suprema entregara el pasado 5 de octubre su quina (5 nombres que quedan en carrera para la elección) las llamadas y reuniones no han cesado. 4 de los 5 candidatos cuentan con “comandos” integrados por asesores, periodistas y más, quienes hace semanas han desplegado diversas acciones para posicionar de mejor forma a sus candidatos y, de paso, ganar los votos necesarios en el Congreso.

Bachelet no se complica y deja decisión a los partidos

Una vez conocida la quina las miradas se centraron en Bachelet quien, dentro de un plazo de 10 días luego de conocerse la quina, debe dar el nombre para ser el próximo Fiscal Nacional, nombre que debe ser enviado al Senado para su ratificación en donde se necesitan 2/3 de los votos afirmativos en la cámara alta. Sin embargo Bachelet decidió dejar el nombre del nuevo Fiscal Nacional en manos de los partidos políticos, según confirman fuentes de la propia Moneda, esto con el fin de evitar lo ocurrido con el nombramiento de Enríque Rajevic a Contralor -en donde no se tenían los votos y La Moneda debió retirar la urgencia y retrasar la votación para ratificarlo lo que se leyó como una descordinación y derrota política- y por otra parte, que el nombre elegido traiga tranquilidad y unidad a la Nueva Mayoría y a toda la clase política (incluyendo a la Alianza) en medio del clima de nerviosismo que les afecta tras las investigaciones de los casos Penta, SQM, Corpesca y los posibles y futuros casos que se puedan abrir a menos que, la línea de la Fiscalía cambie, esperanza que no se esconde en los pasillos del poder.

Una vez conocida la decisión de Bachelet de dejar en manos de los timoneles de los partidos el nombre del próximo Fiscal Nacional en los pasillos del Congreso y en reuniones paralelas el lobby comenzó más fuerte que nunca.

Discurso homogéneo de los candidatos: Criticas al manejo y estilo de Chahuán

Si hay algo que desde ya ha traído “tranquilidad” a los partidos políticos es que los 5 candidatos a Fiscal Nacional han hecho llegar sus impresiones y visiones respecto a como sería su rol como fiscal. Todos, sin excepción, han manifestado en mayor o menor medida diferencias y distancias con el rol llevado hasta ahora por Sabas Chahuán y, que de ser elegidos para el cargo de Fiscal Nacional, esto se vería reflejado en una forma y estilo claramente distinto de la administración de Chahuán al mando de la Fiscalía Nacional.
Aquello ha sido leído con sonrisas y como un punto de inflexión, generando se paso el quitarle presión a las investigaciones de financiamiento ilegal de la política que ha estado cruzada por su exposición mediática e incisiva. De este modo y con la carencia de un mecanismo transparente de presentación de proyecto por pare de los candidatos a la Fiscalía Nacional, se han desarrollado reuniones, formales e informales, recados, análisis y el ya característico Lobby político para lograr un “consenso” y obtener los votos de los 2/3 del Senado. En el Senado, la discusión para lograr el consenso ha estado liderada por Andrés Zaldivar (DC), Guido Girardi (PPD), Jorge Pizarro (DC), Hernán Larraín (UDI) y Alberto Espina (RN).

Mientras el sabio apunta a la luna, los estúpidos miran el dedo: La operación de Raúl Guzmán

De los 5 candidatos hay uno que se ha tomado en serio la campaña y ha desarrollado una vedadera operación político-comunicacional para obtener los votos del Senado necesarios para asegurar el cargo de Fiscal Nacional. Este es el caso de Raúl Guzmán quien hace meses ha desplegado una soterrada campaña y se ha hecho de un equipo de profesionales que, con el pasar de las semanas, ha aumentado su influencia política, la que durante el 2014 le hizo estrechar lazos con el entonces ministro del Interior Rodrigo Peñailillo y, debido a su relativo éxito en las causas que llevaba la Fiscalía Metropolitana Sur, hizo crecer su conocida ambición de ocupar el cargo máximo del Ministerio Público. Así Guzmán, tras un fuerte lobby y con credenciales propias, logró la más alta mayoría junto con Luis Toledo (11 votos) de la Quina decidida por la Corte Suprema. Así, el equipo de Guzmán se concentró en analizar a los 4 rivales y armar desde ahí la batalla.

De los 4 candidatos solo 2 se leyeron como “fuertes” en el Comando de Guzmán. Estos fueron José Morales y Juan Enrique Vargas, esto porque los otros dos; Luis Toledo y Jorge Abbott fueron analizados con pocas posibilidades. El primero (Toledo) debido a su rol como Fiscal de Rancagua en donde, hasta hace algunas semanas lideraba el “Caso Caval”, lo mantiene “vetado” según las discusiones políticas que se han generado luego de conocerse la Quina de la Corte Suprema, esto claramente complica sus opciones de ser el candidato que envíe la presidenta Bachelet, pues de ser el “candidato” de La Moneda al Congreso sería un escándalo de proporciones el solo hecho de que Bachelet nombre a Toledo como su carta para Fiscal Nacional cuando este ha investigado (y la causa aún está en curso) a su propia familia por el Caso Caval, de hecho el también  no nombrarlo, con un costo político claramente menor, podrá ser leído como “un castigo” a la investigación llevada a cabo por Toledo. En la Moneda, su inclusión dentro de la Quina, fue leída como un mensaje de autonomía y de reparo, por parte del Poder Judicial hacia el Ejecutivo.

El caso de Abbott si bien es distinto, el análisis que lo hace “poco elegible” es por la misma razón que el Senado quiere hacer un punto de inflexión del denominado “estilo Chahuán”. Abbott es el actual Director Ejecutivo del Ministerio Público, ha sido el brazo derecho de Sabas Chahuán en el desarrollo y modernización del Ministerio Público y, según se ha rumoreado (o hecho correr el rumor) en el Congreso, de ser elegido este habría conversado con Chahuán la posibilidad de que este último ocupara por un tiempo la Dirección Ejecutiva del Ministerio Público generándose un “enroque”, lo que claramente, aunque sea solo un rumor, no ha caído nada bien en los partidos políticos que quieren que haya un “antes y después” de Chahuán. Además, aún se recuerda cuando Abbott lideró el 2009 la investigación que cuestionó la fiscalización de la Cámara de Diputados al gasto de las asignaciones que recibieron los parlamentarios para pagar asesorías, arriendos de sede y gastos de oficina; descubriendo el uso de boletas falsas y auto contratos para desviar el dinero, prácticas que según Fiscalía eran fraude al fisco. Esto afectó directamente a la DC, la UDI y RN.

Así quedan Vargas y Morales. En el caso de Vargas, conocida es su cercanía con la Democracia Cristiana, particularmente con Burgos y el sector de Alvear – Martinez, su perfil académico destacado e intachable, actualmente es Decano de la carrera de Derecho de la UDP, columnista habitual de El Mercurio y La Tercera sin embargo su manejo y conocimiento de la interna y funcionamiento del Ministerio Público -el cual de ser elegido debería liderar- es poco, a lo que no ayudó su ácida critica en junio pasado al rol de los fiscales y a su “falta de auto critica”, esto debido a las altas calificaciones que estos se daban a si mismos. Así se ha resaltado su perfil de “tecnócrata” y ha generado un movimiento al interior de la asociación de Fiscales de Chile en contra de su nombre, incluso llegando a amenazar con movilizaciones si éste es elegido, según señalan fuentes al interior de la Asociación Nacional de Fiscales, un problema no menor para quien pasaría a ser el “Jefe de los Fiscales”. Este factor no es menor para ciertos círculos del Senado, pues de aprobarse, según señala un asesor político de uno de los Senadores que votará, “su nombre se podría resolver un problema para terminar generando 10, por ejemplo, una rebelión de Fiscales”.

José Morales, el rival a vencer. Morales se desempeñaba en la actualidad como Jefe adjunto de la Fiscalía de Alta complejidad, sus casos han sido mediáticos (La Polar, Cascadas, licitación Litio, etc) pero con magros resultados. Si bien es el que tiene menos trayectoria de los candidatos de la Quina, su nombre ha sonado fuerte durante estas últimas semanas y esto no es casual. Su perfil calza con lo que se está buscando en el Senado, un hombre pragmático, que no esconde su disposición al diálogo y flexibilidad con el poder, que muestra un discurso de “caiga quien caiga” pero que en su rol de persecutor es cuidadoso y respetuoso del poder, de aquello dan cuenta sus propias causas judiciales, por lo que ha sido duramente criticado por las partes querellantes de algunos de los casos que llevaba adelante -como en el caso Cascadas en donde se le acusó de tratar con guante blanco a Julio Ponce Lerou, a quien nunca formalizó y solo casi al final de la causa interrogó con bastante diplomacia- aquello motivó la intervención del propio Chahuán en su momento. Es más, Morales era el Fiscal que tomaría la arista SQM del Caso Penta, sin embargo Chahuán decidió respaldar el trabajo de Carlos Gajardo, lo que se leyó como un voto de no confianza al rol persecturo de Morales. Pero precisamente su “handicap” en esta elección parece convertirse en su plus de cara a lo que el Senado está buscando para parar y bajarle el perfil a la investigación del financiamiento ilegal de la política que afecta transversalmente a partidos de la Alianza y la Nueva Mayoría.

La operación: “Morales en llamas”

Así, Morales es el rival claro a vencer para el equipo de Guzmán, es por ello que no solo se ha invertido tiempo en conversaciones y “encuentros” con Senadores y gente allegada a las personas que toman la decisión en el Poder, también se ha generado una verdadera política comunicacional de guerra. Así, el equipo de Guzmán, haciéndose eco de un reportaje publicado el 1 de octubre por Ciper Chile -en donde se hacía un análisis de algunos candidatos, incluyendo al propio Guzmán, a la Fiscalía Nacional previo a la decisión de la Corte Suprema en donde se suma un capitulo llamado “el factor Morales”- hizo trascender una serie de rumores respecto al favoritismo de Morales en el Senado. En el escenario actual, la elección del nuevo Fiscal Nacional es un tema complejo, la legitimidad de las instituciones y el esbozo de una crisis política de credibilidad sin precedentes ya se perciben, por lo que si bien la elección debe darse en consenso (por el quórum que se necesita) esta tampoco debe verse como un pacto cínico del Poder y un nuevo acuerdo político de impunidad, los costos, según se escucha en los pasillos del Congreso, pueden ser mas negativos que positivos.
Es por ello que “quemar” públicamente el nombre de Morales ha sido una estrategia válida para conseguir el consenso necesario.

Coincidentemente o no, la semana pasada se llevó a cabo una reunión en un café capitalino entre Guzmán, su periodista -a cargo del equipo de campaña de Guzmán- y el director de un importante medio electrónico, en donde se evaluaron escenarios y se tomaron pareceres, nada concluyente pero sí importante en el intercambio de información, en donde se habló incluso de Morales. A los pocos días en distintos medios aparecía José Morales como el claro candidato favorito del Poder, lo que en esta elección y en el complejo escenario que se da, es la descalificación misma de la carrera por a Fiscalía Nacional. Así, de pronto, Morales pasaba a ser el “Candidato favorito de La Moneda y el Senado”. Dichas publicaciones, contrario a lo que se esperaría, no cayeron nada bien en el equipo de Morales, quienes identificaron en ello una operación para “quemar su nombre”. Y ciertamente lo es, pues de ser el nombre que envíe Bachelet al Congreso, quedará la sensación de que se eligió a un Fiscal Nacional para tapar las investigaciones y un perro dócil con correa corta, que si bien no es alejado a lo que internamente se quiere, la forma y el cómo hacerlo, hoy son una prioridad para evitar el impacto y profundizar el descrédito.

Es de esta manera que varios Senadores, atentos a las señales, vieron con buenos ojos la jugada de Guzmán, reconociendo en ello a un tipo que sabe como funciona el poder y ha demostrado credenciales para el nombramiento, cumpliendo con lo que se espera; cambiar el perfil de la Fiscalía Nacional distinguiéndola de Chahuán, tener un buen manejo de los Fiscales y con el olfato político de saber cómo y cuando se debe actuar. Además, según señalan fuentes en el Senado, la ambición de Guzmán era un factor preocupante, por su excesivo protagonismo lo que podría generar un “nuevo Chahuán”, sin embargo esta ambición se muestra hoy más fina y, tras varias reuniones con Senadores y operadores políticos, no distinta a la que se estila en las altas esferas del poder, perfil que hoy le juega a favor de cara a la elección en el Senado.

De este modo, Guzmán, en estos últimos 3 días, ha conseguido los votos que le faltaban y el consenso en el Senado a lo que incluye sectores de la Alianza. Suma a ello el perfil de Guzmán en su agenda de “Seguridad Ciudadana”, su cercanía con ambas policías, cuestión muy acorde con las nuevas prioridades de la clase política para tener una fiscalía más preocupada de la seguridad que de perseguir delitos tributarios que, coincidentemente, han involucrado a la transversalidad política. El nombre de Guzmán incluso ha generado cohesión en La Moneda, de paso se convierte en un alivio, justificando en el curriculum de Guzmán en la Fiscalía Metropolitana Sur, o sea, un tipo del Ministerio Público, quien obtuvo alta calificación en la Quina de la Corte Suprema (11 votos) y con independencia política (aunque allegado al transversal partido del orden).

Los escollos de Guzmán: Casos Bombas, Autos Audi, Sumarios y DDHH

Guzmán se hizo cargo del “Caso Bombas” luego de que Alejandro Peña se fuera a trabajar al Ministerio del Interior con en ese entonces, Ministro Hinzpeter. Allí tuvo que liderar la investigación de los “bombazos” con fuertes reveses judiciales, uno de ellos fue el caso “Bombas Las Vizcachas” en donde el joven Victor Montoya pasó 16 meses en prisión preventiva siendo, finalmente, absuelto en doble instancia de los cargos que incluyeron la “ley anti terrorista”. Durante ese proceso Guzmán se ganó el apodo de “Fiscal Ani Vegano” por ocupar, durante el juicio, esa característica como parte del perfil terrorista avalado por peritos policiales. Actualmente llevaba a cabo la investigación del “Caso Bombas 2”  tras el bombazo en el Sub Centro de la Escuela Militar-que mantiene en prisión preventiva a 3 jóvenes y otro con medidas cautelares- y si bien el éxito de las pesquisas le hizo merecedor de un respaldo por parte de La Moneda, logrando la formalización y prisión preventiva de los sospechosos, durante el proceso las pruebas se han diluido y todo apunta a que se llegué a un fracaso como el “Caso Bombas 1”, de hecho el primer revés lo tuvo cuando la propia Corte Suprema invalidó el recogimiento de pruebas, mismas que habían sido presentadas en la audiencia de formalización.

En el 2013 Chahuán instruyó se aclarara el arriendo de autos marca AUDI pagadas por el ministerio público -y que usaba el Fiscal Regional Guzmán- lo que finalmente resultó ser un “contrato” con la empresa “Leasing Teattersall” por el uso de Autos Audi modelo A4 y A6 que habían sido arrendados por 95 días en total, hecho que fue cuestionado por el Fiscal Nacional. En noviembre del 2014 Guzmán enfrentó una investigación sumaria luego de que su Fiscalía realizara una incautación de drogas y tomado detendidas a personas que estaban siendo investigadas por otras fiscalía, lo que evidenció no solo un problema de “descordinación” como señaló Guzmán en aquella oportunidad, quien a su vez defendió el procedimiento sin embargo el hecho generó molestias entre Fiscales y obligó a Chahuán a investigar el hecho. Otro hecho que complica a Guzman es el caso de “Apremios ilegitimos” (tortura) en donde detectives de la Brigada de Investigación Criminal de la PDI de San Ramón habían ejercido torturas en contra de tres pobladores del sector. El ex Fiscal Víctor Vega acusó en septiembre de este año a Guzmán de intevenir a favor de un detective (que no fue formalizado a pesar de haberse acreditado su participación) y de obstaculizar el proceso mismo señalando incluso que “se habían perdido información de la carpeta investigativa”, la investigación apuntó a que si bien es algo irregular, lo hecho por el Fiscal Regional Raúl Guzmán, está dentro de sus facultades. Otro hecho que ha complicado la candidatura de Guzmán es la declaración, conocida hace poco días, de organizaciones de DDHH de Osorno (ver aquí), quienes critican que este sea candidato a Fiscal Nacional por su relación de hijo de un colaborador -según acusan- de la Dictadura que tuvo relación en la desaparición de los hermanos Barría Basay, declaración que hicieron llegar en una carta a La Moneda. Gente del comando de Guzmán se reunió con Mahmud Aleuy en donde se habló de ese tema, la versión de la familia Guzmán Uribe (Raúl fue abogado de su padre) es que el camión familiar fue requisado y usado para trasladar personas por parte de militares, entre esas personas hay detenidos desaparecidos, es más, se habría agregado que la madre de Guzmán era “simpatizante de partidos de Izquierda y Allendista.

Si bien estos hechos son conocidos ampliamente por los negociadores en el Senado, según confirma una fuente, esto no sería relevante, esto porque lo que compete a su trabajo como Fiscal Jefe de la Fiscalía Sur fue evaluado por la Corte Suprema y éste obtuvo la más alta votación. Por su parte, el tema de DDHH tampoco es visto como “relevante” en el Senado, que son quienes votan, por no tratarse de una responsabilidad directa por parte de su padre. Así, luego de un intenso “lobby” Guzmán cimentaría su carrera para obtener el consenso y sería el nombre dado por el Senado para la Fiscalía Nacional que nombrará Bachelet este miércoles, esto a pesar de que la batalla aún no finaliza.