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VÍCTOR JARA: Ni las balas, ni la tortura pudieron callar el canto que ha sido valiente

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“Canto que ha sido valiente

siempre será canción nueva”

(Víctor Jara)

 

Un canto que permanece y derrota la muerte

 

44 balazos ultimaron la vida del cantautor Víctor Jara.

16 balas en el pecho, 2 en la cabeza, 2 balas en su brazo derecho, 6 en su abdomen y una ráfaga de 18 balazos en sus piernas. Tormento, tortura y mutilación que tuvo como objetivo intentar callar el canto de un luchador y develar el pánico que causaba en sus captores ese sencillo hombre que tenían en frente . Sin embargo, nada de ello pudo acallar del todo ese canto sincero, sencillo, valiente que denunció la injusticia de su sociedad, y levantó el relato de un pueblo que se movilizó para transformarla.

De oficio profesor, actor y director de teatro, Víctor Jara vio en la música un instrumento de transformación de la sociedad, un canal donde difundir y multiplicar un discurso transformador. Junto a ello, también tuvo el don de redescubrir la música tanto de Chile como del continente logrando hacer un folklore revitalizado y comprometido con los cambios sociales.

En una actitud siempre afable, siempre le dio contenido a su música y era normal verlo en vivo explayarse por cada canción que había hecho. Y es que cada canción, cada producción tenía un enorme sentido para Víctor Jara, y al parecer ningún tema o canción dejó de tener un profundo sentido político y ético. Por lo mismo, su canto fue siempre comprometido, siempre al servicio de un ideal y una lucha.

Victor Jara Marchando

Víctor Jara marchando. Santiago de Chile 1973.

Es en su “Manifiesto” (tema que fue publicado posterior a su asesinato) donde Víctor Jara explica y deja con total claridad su intención en el canto: “Yo no canto por cantar, ni por tener buena voz / Canto porque la guitarra, tiene sentido y razón”. Es el canto del compromiso por un pueblo que en esos años se encontraba en lucha y demandando una sociedad nueva y justa. Canto que no se ha quedado solo en los oídos de aquellos quienes lucharon en ese tiempo, sino que ha resonado con el tiempo en oídos de quienes han sentido la necesidad de retomar y continuar dicha lucha. Víctor, en ese sentido, ha sido el vínculo entre ese pasado que sus asesinos intentaron destruir y quienes buscamos revivir esa lucha y ese porvenir.

Tal vez, y por lo mismo, la mayor derrota de los torturadores y asesinos de Víctor Jara es que no pudieron matar ni acallar nunca ni su lucha ni su voz, que a pesar de toda la barbarie, Víctor está presente, y su mensaje es más vigente que nunca. Esa ética, esa búsqueda por la justicia, ese amor al pueblo, esa fe en el porvenir, y esa ternura se encuentran intactas y resuenan en nosotros cada vez que lo escuchamos, cada vez que nos llama (del mismo modo que llamaba hace más de 40 años atrás) a construir una nueva sociedad.

“Manifiesto” – Víctor Jara