Home » Entrevistas » Vocero de pescadores artesanales: “El Parlamento no tiene legitimidad, por eso hoy desobedecemos leyes ilegitimas”

Vocero de pescadores artesanales: “El Parlamento no tiene legitimidad, por eso hoy desobedecemos leyes ilegitimas”

Por Francisco Marín

Pichilemu, Región de O’Higgins./- La polémica Ley Longueira de Pesca (N° 20.675), que en 2013 consolidó la privatización de los peces iniciada -en 2002- por el presidente Ricardo Lagos, parece tener sus días contados.
El ocaso de esta iniciativa no es el resultado de un evento legislativo o de la premura del Gobierno de Bachelet por acabar con el corrupto modelo depredador y concentrador de riquezas.
El final de esta ley se relaciona con su total deslegitimación social al constatarse que varios de los principales involucrados en su gestación, como el senador Jaime Orpis y la diputada Marta Isasi, ambos vinculados a la UDI, fueron sobornados para aprobarla.

Revisa: Desafuero de Jaime Orpis expone la ilegitimidad de la Ley de Pesca (o “Ley Longueira”)

Además, la credibilidad de su principal impulsor, el excandidato presidencial de este partido filopinochetista, Pablo Longueira, está por el suelo luego que se evidenciara su participación en luctuosos hechos que derivaron en la promulgación de una “ley de Royalty” altamente lesiva para los intereses nacionales.
Según una encuesta de la consultora Cadem, dada a conocer el 9 de enero, un 89% de los chilenos cree que hubo cohecho por parte de empresarios a parlamentarios, durante la tramitación de la Ley Longueira. Asimismo, un 93% estima necesario volver a legislar en la materia.
Lo complejo es que la población ya no confía en la clase política ni en el Parlamento para acometer dichas modificaciones. Según encuesta de la consultora Adimark -dada a conocer el 3 de marzo- la Cámara de Diputados tiene un 13 por ciento de aceptación mientras que el Senado tan sólo un 11 por ciento.

Revisa: 6 contundentes razones por las que se debe anular la Ley de Pesca (“Ley Longueira”)

En entrevista con Radio Villa Francia, el vocero del Consejo Nacional de Defensa del Patrimonio Pesquero (Condepp) y dirigente histórico de los pescadores artesanales, Cosme Caracciolo, expresó que “la ciudadanía se ha dado cuenta que hemos sido víctima de la ambición desmedida de los empresarios, que han pretendido apoderarse para siempre de los recursos marinos que nos pertenecen a todos”.
Caracciolo, que es hijo y nieto de pescadores, asegura que la ley Longueira, en lo sustancial, “despojó del derecho a pescar a la totalidad de los pescadores que no tienen embarcación”.
El pescador dice que han intentado todo con el fin de revertir la privatización de los peces. “Hemos protestado en las calles, hemos dialogado con las autoridades y hemos iniciado acciones legales (Caso Corpesca)”.
Sin embargo, dice que el gobierno –representado en esta materia por el ministro de Economía Luis Céspedes y por el subsecretario de Pesca Raúl Sunico- “se ha opuesto a cambiar el fondo de esta ley, que tiene que ver con la propiedad de los peces”.

Caracciolo reconoce que el ejecutivo ha accedido a cambiar algunos aspectos de la cuestionada ley, como la modernización de la gestión de las caletas, pero considera estos cambios como cosméticos y contraproducentes. “Lo importante es acabar con la privatización de los peces”, señala.

cosme caracciolo 2

En la imagen: Cosme Caracciolo

Desobediencia civil 

Según este vocero, los pescadores artesanales están desobedeciendo la ley Longueira: “Si no lo hacemos, moriremos de hambre”, expresa. En este sentido, informa que miles ya están saliendo a pescar sin tener permiso para ello. “Yo soy uno de ellos”, confiesa.

Intentando fundamentar su proceder, manifiesta: “no podemos obedecer leyes ilegitimas que nacen del cohecho. Seríamos estúpidos si lo hiciéramos”.

Caracciolo subraya que la Ley Longueira fue antecedida por otra normativa privatizadora de los peces: la Ley 18.849, promulgada por el Presidente Ricardo Lagos, en diciembre de 2002. “Lagos lo que hizo fue entregar ‘cuotas individuales transferibles’, por un periodo limitado de tiempo, a quienes pudieran acreditar que habían pescado”. Añade: “ahí se las ingeniaron los industriales para justificar, mediante papeles de desembarque construidos fraudulentamente, una gran historia de pesca que les favoreciera en la entrega de cuotas”.

Asegura Caracciolo que “ese historial fraudulento, hechas con trampas, fue reconocido como derechos de propiedad sobre los peces. Pero la verdad es que fuimos los pescadores artesanales quienes descubrimos el cien por ciento de las pesquerías de este país. Descubrimos el bacalao, la albacora, que estaban en el agua pero nosotros las pescamos por primera vez. La industria llegó después y se apropió de nuestra historia”.

El vocero de los pescadores es categórico en señalar que después de comprobarse que la Ley Longueira fue pagada y hecha a la medida de los industriales, “¡el Parlamento ya no tiene legitimidad para confeccionar ni una ley más!“.

Cabe consignar que los detractores de la Ley Longueira agrupados en el Comité Social para la Defensa del Mar y en el Condepp, consiguieron que la Cámara de Diputados admitiera a trámite -en sesión de 19 de enero- una iniciativa legal que apunta a anular dicha Ley. Esta propuesta fue promovida especialmente por el diputado del Partido Comunista Hugo Gutiérrez y fue respaldada, desde las tribunas del Congreso Nacional –con sede en Valparaíso-, por cientos de pescadores.
Este paso de los diputados generó el rechazo del Gobierno de la presidenta Michelle Bachelet y de la derecha, quienes advirtieron que nunca en la historia de Chile una ley ha sido anulada.
Del otro lado, el avance de este proyecto de anulación fue considerado como un triunfo por dichas agrupaciones que, pese a estar habitualmente marginadas de los grandes medios, han conseguido convencer a la opinión pública de la justicia de sus argumentos.
Sin embargo, como era de prever, el Congreso y el ejecutivo están dilatando la discusión respecto de la anulación, lo que tiene como contrapartida un aumento del descrédito del legislativo entre los pescadores, quienes constatan que el anhelado cambio de modelo pesquero no será respaldado por las cuestionadas principales instituciones del país.

Nueva política pesquera

En relación con los criterios que deberían orientar una nueva política pesquera, Caracciolo manifiesta que el primero de ellos debería ser la preservación de los recursos. “Lo primero que habría que hacer es prohibir la pesca de arrastre porque no es una pesca selectiva”.
En segundo lugar, apunta contra la harina de pescado que se usa como alimento industrial de cerdos, pollos, salmones y vacunos: “No es posible que la industria haga harina con las jibias (calamar chileno), sardinas, jureles y anchovetas que proteínicamente son alimentos muy completos”.
El vocero de la Condepp estima que la aplicación de las señaladas medidas permitiría que las especies marinas se preservasen en el tiempo. Afirma que los únicos que dan garantías para que ello ocurra, es el sector pesquero artesanal. “Nosotros pescamos para vivir, no para enriquecernos como hacen los industriales; nosotros usamos artes de pesca selectivos y respetuosos del medio ambiente”, asegura.
Caracciolo opina que los industriales deben salir del sector pesquero y que los trabajadores de la industria deben trabajar en la pesca artesanal “como históricamente lo han hecho”.